Valencia acaba con hegemonía culé y es flamante campeón de Copa
jue. Oct 17th, 2019

Valencia acaba con hegemonía culé y es flamante campeón de Copa

Así anotó Gameiro el primero de los dos goles valencianos de la final de la Copa del Rey. /Foto: Ramón Navarro

Así anotó Gameiro el primero de los dos goles valencianos de la final de la Copa del Rey. /Foto: Ramón Navarro

El Valencia CF venció 2-1 al Barcelona fútbol club y acabó con la hegemonía copera de un conjunto blaugrana que, a simple vista, no ha logrado reponerse aún del traumático descalabro de la Liga de Campeones en la instancia semifinalista.

El Barça, que en España sumaba títulos casi en asuntos de puro trámite como los de coser y cantar, queda de nuevo en la cuneta, ahora frente a un Valencia que luego de no celebrar nada en los últimos once años, hizo la hombradía en el sevillano Benito Villamarín para colmar los festejos por su primer siglo en las gramas ibéricas. 

A golpe de velocidad los valencianos tocaron al once de Ernesto Valverde, con par de goles de excelente factura, uno de Gameiro a pase de Gayá cuando corría el minuto 22, y el definitivo á la cuenta de Rodrigo al 33′. En poco más de media hora los pupilos de Marcelino ponían al Barça contra las cuerdas, un 2-0 que festejaron en los vestidores cuando el partido se fue al descanso.

La segunda mitad se vivió intensa, con un Messi enfrentando al mundo acompañado de Malcom como único compañero de fórmula (Coutinho de nuevo desaparecido e incapaz de un regate), pero suficiente para que el Valencia sufriera en defensa y aguantara hasta que el rosarino, por fin, rompió el hechizo.

La anotación de Lionel (73′) salió de un cobro de esquina que remató Lenglet, pero Jaume le saca el balón con un parón de cintillos y le cae a Messi, que la empuja a placer. Hubo reclamos de fuera de juego, pero el principal señaló lo justo: le habilitaba Soler, colgado en el primer palo.

Se animó la barra de azul y grana en el “Benito Villamarín”. Messi puso a soñar a los culés con el milagro de moda, el de las remontadas.

Pero ni así. Los ché afincaron rodilla en tierra y con un poco de suerte también —que justo es decirlo si rebobinamos el cassette y vemos lo sucedido en el último tramo del choque (dos oportunidades claras del argentino y una de Piqué en descuento cuando parecía que de testa la enviaría a las redes)— se llevaron a las vitrinas de Mestalla la octava de las Copas entorchadas.

Valverde se queda sin el doblete de la tranquilidad, el de maquillar la debacle de cierre de temporada a la hora de rendir cuentas de cara a la próxima campaña. Con seguridad a la pesadilla de Anfield se le suma desde hoy la de esta tarde-noche sevillana, fantasmas que van a perseguir al “Txingurri” de por vida.

Que el Barça no se ha repuesto aún del trauma de semifinales de Champions League es una obviedad. Si a alguien le quedaban dudas, el partido de esta final por la Copa de Su Majestad el Rey lo ha dejado claro. No es para nada justo que se valore toda una temporada ribeteada de éxitos por un mal partido, pero el fútbol no perdona, y aquella durísima derrota derivó en otra que priva al Barcelona de dos títulos casi al alcance de la mano.

En el otro banquillo, Marcelino García Toral es el reverso en positivo de la moneda: en su segunda temporada al frente de la entidad de Mestalla el asturiano estrena palmares luego de once años de sequía, poniéndole la guinda al pastel de una temporada que mejor no puede acabar después que el Valencia se viera fuera de la Champions y atascado en La Liga. Todo por la confianza de la directiva del club che y la perseverancia personal del ex centrocampista, más que suficiente para que Marcelino con sus muchachos obrara el milagro de cerrar la campaña con el cuarto puesto liguero y este título más que merecido, el octavo a sus vitrinas, el que más brilla por su abunde.

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