Universidad: se aceptan caras masculinas

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Las mujeres se abren cada vez más espacios en el mundo profesional.
Las mujeres se abren cada vez más espacios en el mundo profesional.

Cuando al terminar el preuniversitario, Juan Julio manifestó su voluntad de no presentarse a las pruebas de ingreso a la Educación Superior, sino comenzar a trabajar de inmediato en la “paladar” de un tío, sus padres creyeron que se les venía el mundo encima. Acostumbrados al rendimiento escolar del joven, por arriba de la media, lo imaginaron siempre en un aula universitaria, donde se formaría como ingeniero o profesional de cualquier otra disciplina.

Sin embargo, el muchacho escogió un camino distinto, uno más corto que lo llevaría a “ganar dinero rápido, sin la necesidad de atormentarse más con los estudios”. No fue el único de su grupo en tomar la decisión. Antes y después de él, otros determinaron lo mismo. Tal actitud forma parte de una tendencia mundial: cada día se cuentan menos caras masculinas en las universidades.

De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en Cienfuegos al iniciar el curso 2016-2017 matricularon 5 mil 212 alumnos a la Educación Superior, de ellos solo mil 955 (el 37,5 por ciento) eran hombres. Similar comportamiento se había registrado en períodos anteriores.

Si nos atenemos solo a los números, la presencia mayoritaria de muchachas en altos estudios nos haría rebosar de satisfacción, al constatar cómo ellas se abren cada vez más espacios en el mundo profesional. Pero el hecho, a la par de ser reflejo del adelanto de niñas y jóvenes, deja al descubierto la menguante matrícula de varones en ese nivel, una realidad con disímiles causas y cuyo análisis ocupa a no pocos investigadores sociales.

Según señalan algunos académicos en el Reino Unido, el problema tiene sus orígenes en la enseñanza primaria, aunque se alimenta luego de las razones económicas que desestimulan a los muchachos y los llevan a pensar que un simple título universitario no vale el esfuerzo, el tiempo, ni los recursos financieros necesarios para obtenerlo. En el caso de Cuba, aunque la educación es gratuita, existen gastos colaterales durante ese tiempo que no todas las familias pueden solventar. Por eso, algunos jovencitos prefieren tomar los atajos que conducen con rapidez a la autonomía y a la solvencia económica.

Una indagación realizada por especialistas del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (Cepes), de la Universidad de La Habana, arrojó que en el curso 2014-2015 la preferencia por opciones laborales figuró como el principal motivo para que estudiantes de preuniversitario no optaran por pasar al próximo nivel. Tal interés guarda relación con las reformas económicas emprendidas en el país, las cuales abren múltiples posibilidades de empleo no estatal en áreas donde no se requiere de títulos universitarios y resultan mejor remuneradas que en el sector estatal.

Pero no siempre por esas razones los muchachos acceden menos a las casas de altos estudios. Algunos que sí tienen interés, fracasan en el intento debido a un desempeño escolar insuficiente para cumplir dicha aspiración.

Sobre este particular, una investigación realizada por la Universidad de Bristol arroja luces y apunta al hecho de que las familias tienden a preocuparse más por el rendimiento escolar de las niñas que de los niños, con quienes son mucho más permisivas. “Por lo general, a los padres las notas bajas de los hijos les preocupa menos que las de las hijas”, sostiene la indagación.

Y no resulta difícil escuchar en nuestro entorno comentarios que respaldan esa idea. Frases al estilo de “si quiere dejar la escuela que la deje, que se haga mecánico como el papá”; o “para ser chofer, lo que le gusta, no necesita estudiar tanto”, suelen expresarse cuando del futuro profesional de los niños se habla. No así de sus pares femeninas, quienes casi siempre reciben mayores incentivos: “estudia para que seas alguien en la vida y tengas tu propio dinero”, es común oír.

Agreguemos que las nuevas formas de empleo existentes en el país resultan mucho más favorables para los hombres. Aunque una cifra no despreciable de mujeres se ha acogido al trabajo por cuenta propia, son ellos quienes ejercen de forma mayoritaria las actividades mejor pagadas o llevan las riendas de los negocios más jugosos. Esos trabajos, sin dudas, tienen un poderoso atractivo para los jóvenes.

En la opinión de la Dra. María Isabel Domínguez García, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas del Citma, “la intensa feminización de la Educación Superior, si bien es uno de los grandes logros sociales en el sentido de favorecer una mayor inclusión e igualdad de las mujeres, obliga a considerar políticas que también estimulen el interés de los jóvenes hombres en la formación universitaria y garanticen las posibilidades reales de acceder a esta y completarla con éxito”.

Una de esas políticas podría ser el estimular la modalidad de cursos por encuentros, una buena opción para aquellos muchachos con necesidad de trabajar, así como flexibilizar algunos procesos en el curso regular diurno, de manera que puedan combinar el estudio con el trabajo.

Sean cuales fueren las causas por las cuales llegan menos hombres a las universidades, urge ahondar en los mecanismos para lograr la equidad y crear oportunidades que permitan a muchachas y muchachos habitar por igual los predios universitarios.

 

 

2 Comentarios

  1. Buen comentario,pero le digo que soy un joven con un titulo universitario, con una gran responsabilidad además y sin embargo si trabajara en una paladar cobraría mucho más que en mi empleo, creo que esa es la tendencia más alta en estos jóvenes, como me pasa a mi, que aunque tenga un título,siempre me respondo¨si yo llego a saber esto no estudio pa nadie¨.En cuba una persona que no tabaje con el estado gana mas dinero que otra que si lo haga,de hecho es muy común que las personas que frecuentan los restaurantes o discotecas o por ejemlo que pagan por ver a leoni torres 8 cuc. no trabajen con el estado.entonces,entonces la lógica te indica……………,saque usted sus propias conclusiones.

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