Una vida en y para el Inder | 5 de Septiembre.
mié. Jun 19th, 2019

Una vida en y para el Inder

Desde el año 1974 Vizcaíno transporta atletas por todo el país. /Foto: Carlos Ernesto

No recuerdo cuando fue la primera vez que lo vi manejando una guagua llena de atletas, pero lo que sí entendí, desde ese día, es que estaba en presencia de un verdadero personaje del movimiento deportivo cienfueguero. Y es que Miguel Vizcaíno Medina es precisamente eso, y su nombre representa ya un símbolo del Inder en nuestra provincia.

Con 70 años cumplidos el pasado 8 de mayo, todavía anda en los trajines de transportar deportistas hacia cualquier destino. Aunque algunos se preocupan, debido a su edad, este hombre se siente en óptima forma, asiste con disciplina a todas sus pruebas y controles de salud, no usa siquiera espejuelos y jamás ha lamentado un accidente de tránsito.

“El Inder es mi vida; yo le tengo tanto amor, que no sé cómo van a lograr que me baje de esa guagua”, me dice con una sinceridad que contagia y sorprende, pues a pesar de su forma de ser jocosa y bullanguera, “El Vizca”, como todos lo conocen, muestra un léxico de altura, algo de familia, supongo, debido a su hermano Pedro Vizcaíno, corresponsal de la Emisora Provincial. “Él y yo somos uno. Todo lo resolvemos juntos”, me aclara.

Sus inicios en el deporte no fueron precisamente detrás de un timón, pues Miguel jugó fútbol y béisbol organizado, disciplinas en las que llegó a destacarse. En el balompié recuerda que era centro delantero, y compartió cancha con Odilio Vázquez, Andrés Roldán, Héctor Vázquez, y otros que luego destacaron sobremanera.

Como pelotero integró el otrora equipo Cañeros, donde perteneció a un staff de pitcheo junto a luminarias de la talla de Andrés “Curro” Leyva, José Ramón Sastre y Rolando Macías. Reconoce que era un relevista, no excelente, pero aceptable, y con una curva que hacía estragos.

Precisamente de esos años atesora una anécdota muy graciosa, típica de su gracia y ocurrencia. “Yo lanzaba pero también manejaba el carro donde se trasladaban los peloteros. Escuché a Valentín León, primer bate de Tabacaleros, cuando le decía a sus compañeros que ese día iba a tocar la bola tres veces. El juego fue en el estadio Luis Pérez Lozano y lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Le pedí a Rafael ‘Guantánamo’ González que me diera la bola, y a tanta insistencia aceptó. Te imaginas la cara de León cuando se paró en el cajón de bateo. Fue hasta el box y me dijo: ¿tú no eres el chofer? Todavía me río con aquello”.

Vizcaíno ha tenido solo dos centros de trabajo. Comenzó en Transporte Agropecuario como chapistero, chofer, mecánico y lo que hiciera falta. Pero a los tres años, en 1974, Sergio García “Liquidá” lo llevó al Inder, de donde jamás se ha separado.

Primero manejó la máquina de piquera, luego el “carro del director”, después par de camiones, hasta que en el ,78 se montó en un ómnibus con atletas, y hasta el sol de hoy.
Ha trabajado con todo tipo de deportes y en todo tipo de eventos a lo largo y ancho de nuestro país, donde le conocen y le admiran. Llegó el momento en que Cuba no le alcanzó y hasta la República Bolivariana de Venezuela se llegó, tras un timón, como parte del programa Misión Barrio Adentro Deportivo. Esa experiencia, vivida entre 2008 y 2010, significó mucho para él, y confiesa que siente sano orgullo por haber estado allí, el mismo que lo embargó cuando también representó a la Patria, pero con las armas, en misión internacionalista en Angola.

Jamás se le ve triste ni callado. En los eventos es difícil aguantarlo, y todo el tiempo grita y apoya a sus atletas, mientras bromea con los contrarios, para intentar sacarlos de paso. Sufre las derrotas como un deportista más, y goza las victorias, aunque nunca acepta un trago mientras trabaja. Le encanta el boxeo, pero en realidad ama a todos los deportes. Entiende los privilegios del béisbol como pasatiempo nacional, pero lamenta que otras disciplinas, “como el mismo fútbol nuestro”, no reciban apenas apoyo.

Posee diversos reconocimientos y por varios años resultó seleccionado entre los mejores trabajadores del Inder en Cienfuegos, pero todo eso lo cambia por seguir haciendo lo que le gusta. No obstante, sabe que el día del adiós llegará, y “por si las moscas” se aseguró de que el nombre de Vizcaíno siga presente, ya que su hijo Odesky desde hace un tiempo lo acompaña en estos menesteres.

“Es un excelente muchacho. Converso mucho con él y solo le pido que sea mejor que yo”.
Algo bien difícil de lograr, sobre todo porque queda “Vizca” para rato.

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2 thoughts on “Una vida en y para el Inder

  1. Conozco a Vizcaíno ,hombre de pueblo muy decente y jodedor como decimos los cubanos ,siempre alentando a los deportistas que traslada ,compite desde las afuera con ellos y se sensibiliza con las derrotas como si fuera otro integrante mas de cualquier equipo llegue a este mi saludo y me quito el sombrero pues he participado en eventos donde ha sido el chofer y es muy alegres sus viajes ,hombre digno de todas sus distinciones ,merecidas que dios nos de Vizca para rato ,salud y larga vida como Ud. existen pocos en este concurso de la vida deportiva chao…. FELICIDADES VIZCA AMAREMOS A TU NIÑO COMO LO HACEMOS CONTIGO

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