¿Una isla de calor en Cienfuegos?

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El estudio es parte del proyecto nacional que incluye también a la ciudad de Santa Clara. /Foto: de la autora.

Provocan la curiosidad en la ciudad con sus extraños aparatos. Unas veces al amanecer, otras bajo el intenso Sol del mediodía, a pie, van colocando el llamativo utensilio en el vástago con el que lo aíslan del calor del cuerpo, de paredes, autos, de cualquier fuente emisora de temperatura.

Son requisitos para hacer fiables las observaciones del sicrómetro de aspiración, certifica Ernesto Cordero López, instrumentista del Centro Meteorológico Provincial. También debe alzarse a un metro y medio del suelo y a dos de las edificaciones u objetos. Se le da cuerda, él empieza a aspirar el aire por estos embudos que tiene; esperas tres minutos a que estabilice, y luego puedes hacer la lectura”.

El sicrómetro es un equipo dotado de dos termómetros para medir las temperaturas húmeda y la seca, con las que mediante una tabla calculamos temperatura y humedad, con el propósito de determinar variaciones en el clima de la ciudad de Cienfuegos”, argumenta la MsC. Sinaí Barcia Sardiñas, jefa del Grupo de Meteorología Aplicada del Centro Meteorológico Provincial de Cienfuegos.

Somos parte del proyecto nacional Microclima urbano en ciudades del centro de Cuba, en interrelación con el planeamiento y diseño urbano, dirigido por la Dra, arquitecta Yami Castro Conrado, especialista del Centro Meteorológico Provincial de Villa Clara y que también estudia su ciudad capital”.

Es interés del Instituto de Meteorología y una de las líneas de investigación de la Organización Meteorológica Mundial. En boga actualmente están términos como confort térmico, sensación térmica, asociados a los efectos del cambio climático y su especial influencia sobre los grandes asentamientos humanos, las ciudades. Según estas investigaciones, el aumento de la temperatura global, influye particularmente en las ciudades formando islas de calor.

Las urbanizaciones forman parte de un conjunto de factores, los materiales empleados en los inmuebles citadinos, el predominio de superficies que facilitan la escorrentía del agua y su rápida evaporación, la altura de los edificios que perturba el viento, todos factores que modifican el clima local, originando lo que se conoce como microclima urbano.

Para estudiar ese fenómeno existen varias metodologías; en el primer mundo se utiliza la teledetección, mediciones a través de un satélite meteorológico dotado de sensores de temperatura, o aviones cuyas fotos áreas se estudian. Otra técnica es el trazado de transectos térmicos, vías que son recorridas en automóviles con sensores en su parte superior para realizar mediciones sincrónicas.

Nosotros no contamos ni con alta tecnología, ni el personal necesario, por tanto optamos por el método no simultáneo (asincrónico) y con siete personas medimos, basándonos en zonas tipológicas formales que definimos anteriormente, teniendo en cuenta la forma de la ciudad a partir de la altura de sus viviendas, la vegetación predominante, el ancho de las calles, la proyección de la sombra, etc. Aplicando esa metodología durante 2016 caracterizamos a Cienfuegos y la dividimos en siete zonas tipológicas”.

El trazado cuadriculado de la ciudad les facilitó el diseño de las campañas de monitoreo que debe realizarse en puntos distantes unos 500 metros entre si; y en el segundo semestre de 2016 comenzaron las mediciones.

PRECEDENTES

Los primeros estudios de esta naturaleza se remontan a un tratado del clima de Londres, publicado en 1818.

En Cuba sus antecedentes datan de 1986 con el establecimiento de la distribución de temperaturas en siete puntos de La Habana. La continuidad hasta 1994 de esas investigaciones del Laboratorio Conjunto Cubano-Soviético de Meteorología Tropical definió algunos rasgos del clima de la capital. Desde entonces resultaron más conocidos términos como el de “isla de calor”, también los efectos del mar en la oscilación diaria de la temperatura.

Indagaciones en Pinar del Río y Cienfuegos extendieron esa línea de trabajo en el país, seguida desde los años 90 del pasado siglo en la provincia de Villa Clara.

PERO LA ISLA SE MUEVE

Las primeras mediciones las realizaron durante el verano en los meses considerados extremos, julio y agosto. Para la temporada invernal escogieron la segunda quincena de diciembre.

Los resultados de julio y agosto sí demostraron la diferencia de temperatura dentro de la ciudad, con respecto a los que registra la estación suburbana de Cantarrana, datos que nos permiten comparar y constatar la existencia del fenómeno de la isla de calor urbano en la capital provincial; estamos hablando de más menos dos grados Celsius de diferencia, asegura la investigadora.

Esta isla corresponde con la zona del centro urbano, la zona más antigua y densamente poblada de la ciudad, que incluye el centro histórico y el centro de actividad comercial; donde es mayor el tránsito de vehículos y peatones, y más escaso el arbolado“, afirma la investigadora.

Pero los primeros resultados demostraron también que esta isla de calor urbano se mueve en los diferentes horarios del día, como consecuencia de la influencia que ejerce la cercanía del mar. Mediciones a la siete de la mañana, hora aproximada a la que ocurre la temperatura mínima, y a la una de la tarde, donde se obtienen los registros máximos, así lo confirmaron.

Por la mañana, zonas cercanas a la bahía como Reina y Punta Gorda, muestran valores de temperatura más altos que en otros más alejados de la costa, debido a su proximidad a la masa de agua que conserva aún las temperaturas cálidas de la noche. Cerca del mediodía ocurre todo lo contrario, la brisa marina refresca estos espacios sobrecalentados por el Sol, y la isla del calor se desplaza hacia el casco urbano histórico-comercial. Un resultado particular que por ejemplo no se verifica en la ciudad de Santa Clara, donde la isla del calor permanece estática.

No se trata de resultados de un encargo estatal del Instituto de Planificación Física, pero será para él derrotero en el devenir de la ciudad que se acerca a sus doscientos años.

Útil en el planeamiento urbano por venir; y en las edificaciones patrimoniales, aun cuando no pueda transformarlas, influirá en el diseño de elementos que atenúen el intenso calor de la urbe: devolviéndole los árboles perdidos, trazando nuevos parques, buscando ingeniosas soluciones de cubiertas…

Durante el primer semestre de este año, continuarán las mediciones; la próxima será del 16 al 23 de este mes, cuando los siete integrantes del Grupo de Meteorología Aplicada del Centro Meteorológico Provincial, despierten nuevamente la curiosidad de los cienfuegueros, instrumentos en mano, a pie, al amanecer y a mediodía, yendo tras la isla de calor en Cienfuegos.

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