Una aclaración necesaria sobre los desvaríos del crítico

Carta enviada por la Uneac en Cienfuegos, en respuesta al trabajo Apuntes críticos sobre los salones de las artes visuales, publicado el 16 de noviembre de 2018 en el 5 de Septiembre

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La UNEAC es la organización que auspicia el Salón Mateo Torriente en Cienfuegos.

El derecho a ejercer el criterio presupone una actitud profesional responsable, sincera y honesta. En la crítica, el componente ético del intelectual que la ejerce resulta imprescindible en el análisis del hecho artístico y los procesos culturales.

En el artículo Apuntes críticos sobre los salones de las artes visuales, el crítico Urra Maqueira muestra una falta de distanciamiento analítico y no se libera del enfoque unilateral, del lastre de las preferencias estéticas. Desde el inicio prevalece un discurso narrativo que saca de contexto, aísla e ignora los procesos y hechos vinculados a los salones provinciales organizados por el Consejo Provincial de las Artes Plásticas, para remarcar errores según su visión y experiencia particular.

Borra de un plumazo el diálogo imprescindible, transparente y franco sostenido por el movimiento intelectual y sus organizaciones representativas de la vanguardia artística con directivos, funcionarios, técnicos y  promotores culturales del Consejo de las Artes Plásticas, el Fondo Cubano de Bienes Culturales y otras dependencias del sector.

Atribuir “una escasa  participación” a la convocatoria de los salones expositivos por ser “una copia sempiterna de normas que no se adaptan a las dinámicas de la modernidad” resulta un análisis simplificador y ahistórico de un fenómeno condicionado por múltiples causas. Durante estos años de duro bregar, ninguno de los actores culturales ha permanecido de brazos cruzados.

Aunque el título del artículo se refiere a los Salones de Artes Visuales de manera general, desde la lectura es evidente que enfila sus argumentos contra los miembros del jurado del Concurso Mateo Torriente, auspiciado por la Filial de la Asociación de Artes Plásticas de la Uneac, en Cienfuegos. En primer término, omite intencionadamente el crítico Urra que este evento, al igual que el VISUARTE y otros organizados por la Uneac, surgen de las propuestas de los propios miembros y su aprobación ocurre de manera democrática, luego de un proceso de consulta con la presidencia nacional. Por tanto, los montos monetarios de los premios se basan en esas propuestas y las capacidades financieras de la Uneac, para nada ajenas a las realidades económicas del país.

La Uneac elevó, después del VII Congreso, el rango de sus premios, de acuerdo con las jerarquías de los concursos, a sumas que oscilan entre los 3 mil y 10 mil pesos e instauró un sistema de becas. Entonces, ¿por qué Urra Maqueira generalizó este asunto a “los cuerpos institucionales”, sin hacer la correspondiente salvedad respecto a la Uneac?

En lo referente al XIII Salón Mateo Torriente, los organizadores respetaron estrictamente los procedimientos y lanzaron la convocatoria con tiempo suficiente. Cada participante conocía perfectamente que concursarían bajo principios esenciales como: “las obras no pueden haber participado en concursos anteriores y deben ser realizadas entre los años 2016-2018 (…)”, y que “el fallo del jurado es inapelable”.

De manera que la propuesta del crítico Urra acerca de no permitir “textos visuales” a concurso “que no sean inéditos y puedan haber sido expuestos con anterioridad” resulta  muy personal, quizás hasta atendible, pero ¿por qué nunca antes lo expresó a directivos, promotores y funcionarios de la Uneac, con quienes ha trabajado como jurado en varios eventos, incluido el “Mateo Torriente” y la beca de igual nombre? Ni una palabra. Ni una letra escrita al respecto.

Recurre primero a los medios de prensa y olvida los espacios de la organización de la cual es miembro. Aunque a muchos lectores les parezca extraño, esa línea de conducta, a nosotros, no nos sorprende teniendo en consideración su trayectoria “de mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el suyo” y así evadir su responsabilidad intelectual.

Es necesario aclarar que el proceso de admisión lo realizaron prestigiosas figuras de las Artes Plásticas en Cienfuegos: Rafael Cáceres Valladares (profesor y grabador), Adrián Rumbaut (destacado artista de las artes visuales) y la MSc. Massiel Delgado Cabrera (crítica de arte). Mientras, el de premiación estuvo constituido, además, por el MSc. Danilo Vega Cabrera (mención de curaduría en el concurso Guy Pérez Cisneros 2016).

Por ello no se entiende cuando se expresa “cada jurado es único (…) para lo cual es recomendable evitar los ‘nepotismos afectivos’, los entibos personales, que los miembros sean sospechosamente empáticos (…)”.

Eso resulta pura especulación del crítico Jorge Luis Urra Maqueira, que carente de fundamentos, o entibos, como diría él mismo, trata de propalar falsos criterios, olvidando el aspecto ético que fundamenta la labor del crítico.

Lamentablemente, demuestra en lo publicado una actitud que no solo se aparta de los elementales principios, sino también incurre en actitudes éticamente reprochables.
Asimismo, trató de colocar la idea entre artistas y directivos de la Uneac, de que no se había premiado la obra de uno de los creadores participantes debido a desavenencias y diferencias personales de este con un miembro del jurado que, según su criterio, condicionó las decisiones del resto del tribunal. Y cita cuando escribe: “líderes dominantes que induzcan al resto hacia alguna obra u autor (…)”.

Ante la situación que iba creando Urra, directivos de la filial de la Asociación de Artes Plásticas en Cienfuegos intercambiaron con él para que expresara directamente sus opiniones al jurado y a los organizadores del certamen, donde no pudo probar nada de lo expresado. Por supuesto, la autosuficiencia, falta de humildad y de un elemental espíritu autocrítico, volvieron a salir a la luz, pues sociabilizó cuanto aconteció en ese encuentro, victimizándose, para seguir alimentado el enfrentamiento entre artistas, bajo falsos principios de lealtades y de amistad.

¿El hecho de no ser convocado a integrar el jurado hirió su orgullo de intelectual omnipresente en los asuntos de las artes visuales? ¿Es correcto construir fake news para descalificar a sus colegas? ¿Cómo entender que no se actuó de mala fe al publicar este artículo, después que hubo hasta un intercambio entre profesionales para ventilar las dudas?
El tiempo dirá la última palabra, esa que en la Uneac nos hace pensar como Carlos Manuel de Céspedes: “Allá el agio, la ignominia, la noche; acá la razón, la verdad, la luz”.

Presidencia de la Asociación de Artes Plásticas, Filial Uneac en Cienfuegos.
Jurado del XIII Concurso Mateo Torriente.

Apuntes críticos sobre los salones de artes visuales

 

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