Un oasis en el mapa del dolor

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Pacientes de onco-hematología del Hospital Pediátrico de Cienfuegos reciben agasajos de transportistas no estatales. / Foto: Juan Carlos Dorado

El silencio. El interminable silencio surcado por la espera, por el eterno decurso de horas y días o el dolor que a veces se instala y ahuyenta la esperanza. Ese silencio es interrumpido hoy por un festín inusual, cuando los pacientes de la sala de Onco-hematología del Hospital Pediátrico Paquito González, en Cienfuegos, resultaron víctimas de un asalto de amor.

Hasta ellos llegaron trabajadores no estatales del sector de Transporte -pertenecientes a la secci√≥n sindical Motorciclos- guiados por el √°nimo de contentar a ni√Īos y ni√Īas con una celebraci√≥n de cumplea√Īos colectivo y el obsequio de varios regalos.

La iniciativa, nos dice Edoy Perdomo Fonseca, representante de estos transportistas, ‚Äúrepresenta una manera de contribuir a mejorar su calidad de vida y tambi√©n de reconocer la dedicaci√≥n del personal m√©dico en funci√≥n de la salud y el bienestar de esos menores y sus familiares‚ÄĚ. Reafirma tales palabras Miguel √Āguila Tejeda, otro chofer, al considerar el gesto como de ‚Äúmuy humano y digno de ser multiplicado‚ÄĚ.

No es la primera vez que sucede una acci√≥n as√≠. De acuerdo con Alexis Acosta L√≥pez, secretario del Sindicato de Trabajadores de Transporte y Puerto en el municipio de Cienfuegos, cada a√Īo afiliados de las diferentes secciones organizan este tipo de actividad, una especie de oasis, de remanso, en ese espacio que deviene campo de enfrentamiento perenne al dolor y la muerte.

Iliana Rivalta Junco, madre de una paciente sickl√©mica de nueve a√Īos, no esconde su agradecimiento por la actividad. ‚ÄúSiempre nos llega hondo. Nosotros los padres lo agradecemos enormemente porque les hace a ellos la vida m√°s alegre y les da la oportunidad de volver a verse, de encontrarse en la sala y compartir estos momentos agradables‚ÄĚ, expresa y a√Īade tambi√©n su gratitud por la atenci√≥n recibida durante largos a√Īos en ese hospital.

‚ÄúMuchas gracias‚ÄĚ. Esa dos palabras, tan familiares y en ocasiones huecas, adquieren dimensi√≥n may√ļscula cuando las pronuncia la ni√Īa Melanie Garc√≠a Gonz√°lez, quien desde hace seis a√Īos gana batallas frente a la leucemia. Por perpetuar la sonrisa que ahora ella y los otros dibujan en sus rostros, hacen estos transportistas un par√©ntesis en su cotidianidad y suman el agasajo a la historia de cuidados y afectos que reciben los enfermos de sus familiares y el personal de la salud.

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