Un joven ante los desafíos del Periodismo
dom. Ago 25th, 2019

Un joven ante los desafíos del Periodismo

Roberto Alfonso Lara, integrante de nuestro staff, considera que no es cronista, sino un un periodista que escribe crónicas de vez en cuando. /Foto: Dorado

No fue por instinto, ni por embullo, mucho menos por ceder a caprichos ajenos. A muy corta edad supo qué profesión quería ejercer por el resto de su vida, en cuál, a la altura de 14 años, se veía en los próximos 30. Si bien los caminos que lo condujeron a ella no siempre estuvieron desbrozados.

Uno de tales escollos apareció en el preuniversitario donde le había tocado matricular, que entonces resultó para él un lugar no del todo agradable, tanto, que decidió abandonarlo, aun a sabiendas de que con tal decisión colocaba en cuerda floja a su futuro profesional. Al hacerlo, hubo de ingresar a una carrera tecnológica: Contabilidad. Sin embargo, el sueño de ser periodista persistió y hoy, desde hace un lustro y para bien de la prensa cienfueguera, Roberto Alfonso Lara figura en la nómina de profesionales del sector.

Callado. Audaz. Laborioso. Podría ser más extenso el inventario de adjetivos si intentara describir a Roberto, ese joven con quien comparto escenario dentro del periódico 5 de Septiembre, un cienfueguero enamorado de su ciudad, la historia, el arte. Un cubano por cuyas venas corren los anhelos, las preocupaciones, los temores y los sueños de sus coterráneos. Un orfebre de la palabra encendida, vivaz, esa que brota de la cotidianeidad y la dibuja, la interpreta, la interroga. Un periodista comprometido con su tiempo y su espacio.

Para mí es una satisfacción personal haberme hecho periodista, haber tenido el tino de decidirme por algo de lo que estaba seguro me iba a gustar. Los caminos se me hicieron un poco enrevesados, algo difíciles. Estudiar Contabilidad me colocó en un ámbito que cambió mi manera de ser. Soy una persona muy tímida, y relacionarme con mis compañeros me ayudó a abrirme un poco más. Terminé enamorándome de esa carrera, pero siempre persistí en mi determinación de ser periodista”.

¿Esos estudios previos de Contabilidad le han servido a tu labor periodística, digamos, a la hora de tratar asuntos económicos?

De cierto modo, sí. La contabilidad no es una especialidad orientada a entender los procesos económicos, sino a registrarlos. Pero todos los conocimientos que uno adquiere, aun cuando uno no sea consciente de ello, son siempre útiles”.

Como periodista que gusta de tratar asuntos económicos y lo ha hecho con buenos resultados, ¿cuánto le falta a la prensa cubana en ese terreno?

Yo creo que una de las cosas que le falta es que en Cuba no existe una especialización en periodismo económico. Quienes incursionamos en él lo hacemos por hobby, porque nos sentimos identificados con esos temas, pues son los que más nos afectan, pero no hay especialización como tal.

No solo nos falta eso, sino también el hecho de acudir a esas fuentes especializadas, consultar a los expertos para apoyar nuestro trabajo”.

Reportero versátil, Roberto es capaz de abordar temas disímiles de manera acertada, bajo el aserto martiano de que un periodista “ha de saber desde la nube hasta el microbio”. “El periodista es un profesional formado para la versatilidad, preparado para tratar cualquier tema en las circunstancias en que se encuentre. No obstante, como seres humanos tenemos determinadas aficiones. En mi caso, son los asuntos económicos, culturales e históricos”.

¿Desecharías un tema, determinada cobertura, por considerar que se trata de algo “menor”?

Cada cobertura es un reto. Lo que necesitamos es encontrar en ellas esos hechos, los valores noticias, descubrir el interés humano, lo impactante. Nadie debe rehusar a ciertas coberturas y temas por considerarlo “menor”. Sí opino que hay hechos a los que asistimos los periodistas cubanos que realmente son montados, construidos, y nos obligan a inventar el valor noticia. Esos no deberían siquiera llegar al medio de prensa”.

También incursionas en el periodismo literario. Sobre todo, eres amante de la crónica. ¿En tu opinión, qué espacio reservan nuestros medios a esta modalidad?

Ojalá el periodismo cubano pudiera regalarle, al menos una vez por semana, como en el caso de nuestro periódico, una historia a la gente. La crónica te ofrece el espacio para eso, para relatar, contar las vidas de la gente, sus emociones, sus frustraciones, desde un lenguaje que no te brindan otros géneros, como la nota informativa, donde la voz de la gente se ve limitada por otras jerarquías. Lastimosamente, todavía falta tomar conciencia verdadera sobre la necesidad de apelar más a la crónica en nuestros medios. No es un género muy beneficiado, aun cuando sea este el que quizás te permita responder a ese reclamo de acercar el periodismo a la agenda pública. ¿Qué otra manera hermosa de hacerlo, sino a través de la crónica?”.

¿Qué significación tiene el hecho de haber recibido este año el Premio Juan David por la obra del año en Prensa Escrita y también Digital?

Los premios son un reconocimiento profesional, el agasajo que te da el gremio por tu quehacer, y para mí representa una enorme satisfacción, pero no son el medidor de mi trabajo. Esa medida la obtengo de cuanto hago a diario para el Cinco u otros medios con los cuales colaboro. Los lauros son un marcador, no de hasta dónde puedo llegar, sino de cómo. Así los asumo, pero no me vanaglorio, sobre todo, porque detrás de cada premio está no solo el periodista, sino la persona que corrige tu trabajo y la persona que decide publicarlo. Por tanto, aunque recaiga en un individuo, cada premio es el resultado de un colectivo, del medio en sentido general”.

¿Quiénes, dentro del periodismo, son tus paradigmas?

Creo que para la mayoría de los periodistas latinoamericanos, Gabriel García Márquez es un paradigma, así que es casi un cliché mencionarlo. A mí me fascina la obra literaria de Ray Bradbury, la manera en la que él relata, su estilo. De cierta forma, he intentado asumir eso en el periodismo. Otra persona que me ha hechizado, por su manera de hacer periodismo, de concebir un reportaje o una crónica de largo aliento, es el argentino Martín Caparrós, pues sus escritos dan una visión tan humana, tan poco esquemática y nada panfletaria del periodismo que produce mi deslumbramiento y el deseo de beber de esa fuente. En el ámbito cubano, admiro mucho a Jesús Arencibia, al cienfueguero Francisco José González Navarro, Michel Contreras. Creo que son esos mis principales referentes, aunque, definitivamente, Bradbury y Caparrós me marcan”.

Para Alfonso Lara, cual lo reconocen no pocos lectores, el periodista debe ser una persona sagaz, con amplio bagaje cultural, mucha pericia en el ejercicio de la profesión. “No creo que tenga que ser necesariamente talentoso, el talento se edifica con el trabajo, la superación constante. La preparación principal es la que uno se gestiona por sí mismo, la lectura diaria de otras formas de hacer que hoy marcan el periodismo hispanoamericano, respecto del cual estamos escaños más abajo”.

Y es en ese afán de crecimiento constante, de lucha contra los molinos de viento que impone el día a día, donde radican los mayores desafíos que sortea este reportero para hacer del suyo un “Periodigno”, un periodismo que se sujeta de la pasión y la incesante búsqueda de la verdad, que sale adelante pese a precariedades y entuertos para vivir marcado con el sello de una profesión (¿oficio?) digna.

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