Un dólar al día: las líneas de la pobreza

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Porzio durante la presentación de su libro./ Foto: Tomada de Internet

En la anterior XXVII Feria Internacional del Libro de La Habana, fue presentada una edición especial del libro Un dollaro al giorno (Un dólar al día, 2018) del periodista italiano Giovanni Porzio, por el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II. Durante la exposición, quedó delineada la intención principal del autor con este texto: difundir los problemas fundamentales que arrastra la pobreza alrededor del mundo.

Giovanni Porzio (Milán, 1951), especialista en reportajes de zonas en conflicto, se traslada esta vez por ocho países; ubicándose en diferentes lugares, ciudades en la mayoría de los casos. Constituye un intenso periplo lleno de anécdotas y experiencias compartidas, que demuestran la pericia del autor en el tratamiento con disímiles personas, los lenguajes que utilizan y sus tradiciones más diversas, inmerso todo en un ambiente de carencias y necesidades.

Los nombres de los capítulos representan una idea clara de la búsqueda periodística que se propone: Una casa en el cementerio (Gaza), Hambre verde (Etiopía), La leche lo cura todo (Pakistán); Por el dinero y las drogas (Guatemala), Esclavos del sexo y comedores de ratones (India), La montaña de las esmeraldas (Afganistán), En el país de los niños perdidos (Sudán del Sur), La ciudad de los muertos (Juárez, México).

Antes de adentrarse en la particularidad de los relatos, el autor nos alerta en “Destinos cruzados” sobre la significación del nombre de su obra, producto de una línea abstracta impuesta por las organizaciones internacionales. Por eso es clave hacer alusión a un fragmento donde expresa: “El concepto de one-dollar-a-day es engañoso (…) El enfoque cuenta-dinero que utiliza el Banco Mundial para determinar la línea de pobreza no puede incorporar las dimensiones claves de mínimo de vida digna, como la expectativa de vida, la capacidad de leer y escribir, la comunicación con los demás, los bienes públicos, la seguridad personal y familiar, la libertad”.

De este modo, en el libro se analiza la pobreza y la marginación de acuerdo al entorno cultural, latitud y la percepción social. La elección de dos naciones centroaméricanas como Guatemala y México significa exponer problemáticas que son afines en ambas regiones, como la violencia desproporcionada, el tráfico de drogas, la corrupción política, las enfermedades, y una cuestión tan denigrante como la esclavitud moderna. Así pues, Porzio es capaz de ubicarnos en contexto y analizar otros aspectos que intervienen en las realidades de estos países.

El texto presenta un compendio enorme de ejemplos en los que la violencia y la drogadicción son apreciados de forma directa, a través de las entrevistas ofrecidas por los diversos “informantes” (niños, mujeres y ancianos): “Las mujeres—dice— sufren violencia en la calle y en la familia. En la sociedad machista en la que viven se consideran objetos disponibles y son tratados como tal: son basura, desechos”.

Cabe señalar que, la mujer se presenta en Un dólar… como figura social desprovista de cualquier ley que la ampare. Al menos en las sociedades escogidas por Porzio, parece no haber ningún tipo de esperanzas para ellas: “Y las mujeres toleran abusos, violencia física y sexual, y sufrimiento psicológico incalculable: las pakistaníes son prometidas en matrimonio entre los seis y ocho años, obligadas a casarse desde pequeñas con hombres de la misma familia y destinadas a la reproducción en serie… valen menos que un búfalo o una vaca”. Violencia psicológica que el autor aborda con múltiples ejemplos que van desde el maltrato verbal en forma repetida, acoso, aislamiento y privación de los recursos físicos, financieros y personales.

Pero las historias de pobreza incluidas en su libro, que más impacto pueden causar son quizás las que registró en Etiopía. País africano con un clima benigno, pero donde la gente que vive con “un dólar” lo hace en habitaciones construidas con tierra, con familias integradas por 12 o 13 niños, con los padres muertos y sin servicios de salud, escuelas o servicios sanitarios, lo que incide en sus altas tasas de mortalidad y la falta de oportunidades.

En la última parte del libro, el periodista enuncia con el paradigma mexicano, que la pobreza va mucho más allá de la falta de dinero. Así lo constatan sus palabras en una entrevista concedida al diario La Jornada: “La miseria interior, de un ser humano que ha perdido todo, las raíces, el lugar donde creció, a veces eso es peor que la falta de un salario”.

Realiza una clara alusión al dilema que viven diversos territorios del mundo, entre ellos Centroamérica, donde el desplazamiento de individuos constituye otro de los factores críticos que ha dejado y sigue dejando una enorme huella, negativa en este caso, para América Latina.

Foto: Tomada de Internet

La crudeza de estos relatos, en definitiva, no solo se basa en el significado que para Porzio, más allá de lo obvio, adquiere el ser pobre, sino también en la imposibilidad de alcanzar, en cada uno de estos países, un mínimo aceptable de realización vital, que priva a sus individuos (hombres, mujeres y niños) de las capacidades, posibilidades, y derechos básicos de para lograrlo.

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