Tu “lucha” es contra mí

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Caricatura: Alfredo Martirena

Una va por ahí, caminando por la cotidianidad y descubre ocultas rutinas, escondidas entre frases, gestos, abrumadoras respuestas; en fin, de tan “comunes” ni cuenta nos damos y admitimos como “buenas” las malas acciones de otros.

A partir de 1959, los cubanos se habían sumergido en una espiral de transformaciones económicas y sociales, las cuales sobrepasaron muchas expectativas por la audacia, dramatismo o celeridad de los cambios. Mientras, la nación no solo alcanzaba la independencia, sino que emprendió la sustitución del sistema político, que durante décadas había desangrado al país y enriquecido a un grupo reducido de oligarcas, políticos corruptos y transnacionales yanquis. En su lugar, inició la construcción de otro sistema, que prometía socializar la riqueza material y cultural que fuera capaz de crear el pueblo.

Se suponía que aquellos males de antaño desaparecerían de inmediato, y seríamos fieles a los nuevos preceptos, a los valores sociales, humanos… Al cabo de los años, y en una deformación de las conductas del ser social, algunos males retornan, porque en varios lugares hay quien “lucha” con lo ajeno, hay quien se apropia de los bienes del Estado, y también hay quien lo “justifica” de alguna manera, dadas las escaseces de hoy.

A nadie le resulta extraña la expresión —pulula en cada esquina donde exista un centro comercial, una Cadeca, un agromercado…— “yo no trabajo pa’l Estado”. Y ni falta que les hace ¿verdad? Esos que así se manifiestan se acostumbraron a lucrar con lo que no les pertenece. A vivir de ti, de mí y de todos.

Pero ¿por qué pueden hacerlo? Como verdad de Perogrullo se alzan ante nosotros diversos factores. Inadecuados registros por ¿desconocimiento? o descuido, sin rectificarse a tiempo, acrecientan el problema, y lo hacen más sensible en la situación empresarial, donde deben centrarse en el control de los bienes en su concepto más amplio, donde se incluye lo material y tangible, así como a la fuerza de trabajo y los propios recursos financieros de la entidad.

Claro, todo ello sin obviar las indisciplinas, ilegalidades y manifestaciones de corrupción que involucran lo mismo a cuadros administrativos y de dirección, contadores, recaudadores, revisadores, económicos, almaceneros, obreros, inspectores… (retratados en la novela cubana de turno); aunque el traje no le sirve a todos por igual, pues existen muchos que son honrados y eso nadie puede negarlo.

Siempre se ha dicho que donde no hay control habita el desorden, la desidia, las impericias administrativas, vaya que las cosas ¿desaparecen? como por arte de magia, al extremo de necesitar a Merlín para encontrarlas; bueno no tanto, cualquiera en una esquina puede tenerlas y proponértelas con gran desenfado.

Escindir los problemas actuales, ponerlos en un “telescopio” y acometer su solución, cumplir los planes y acuerdos adoptados, administrar con eficiencia los recursos, dialogar con los trabajadores, escucharlos, visitar las unidades y tocar con las manos cada dilema, serán las metas si queremos un mañana mejor. “Se puede meter el pie, pero no la mano”, dijo el Che al referirse al control económico y al hecho de que los hombres pueden equivocarse. Lo que sí no se le permite a nadie, ocupe el lugar que sea dentro de la sociedad, ¡¡¡es robar!!!, a esos hay que cortársela.

Solo así, aquellos que “no quieren trabajar pa’l Estado” no tendrán el caldo de cultivo necesario para su explotación (porque de alguna manera nos embaucan, nos acorralan contra sus redes, querámoslo o no).

Fidel nos enseñó, con ecos de Luz y Caballero, que “sólo la honestidad nos pondrá la toga viril”. Si nos falta, las palabras, los hechos, las acciones, caerán a tierra, y se hundirán en el lodo revuelto, en la inmundicia. Y la vida será un hacer y dejar de hacer, pero el dejar de hacer implicará también un acto, el incumplimiento de una obligación, de un deber asumido con el pueblo y para el pueblo.

8 Comentarios

  1. no soy de Cienfuegos pero me he hecho asiduo lector de 5 de septiembre a traves de la red, pues es un periodico de muy buenos trabajos sobre los problemas actuales de la sociedad que afectan no solo a es aprovincia sino a casi todos nuestro pais, creo que los demas periodicos deberian ser mas profundos en estos males.

  2. Gracias por su comentario. Lamentable lo que le ocurrió y ante esas acciones plantarnos firmes, para que nadie “luche” con lo que no les pertenece.

  3. Los periodistas jóvenes son los únicos que ven la realidad y la reflejan en sus artículos, infelizmente Cienfuegos está muy lejos de lo que era en mi época de estudiante y primeros años de graduado, hoy la ciudad esta cada día peor y lo mejor de todo, frente a los ojos de todos nosotros, ya estamos yo creo, aceptando la idea de vivir con la corrupción, la destrucción de la propiedad del estado, el robo a la vista de todos, y no pasa nada, ya nadie es sancionado por corrupción, parece que esa palabra en Cienfuegos fue borrada del diccionario, hoy te botan de un trabajo porque robaste y mañana estás en otro con más posibilidades de robar. Este periódico parece que no lo leen alguien debería pronunciarse. Muy bueno su artículo, gracias.

    • Gracias por su comentario, Ernesto, solo discrepo con usted eso de que solo “los jóvenes periodistas son los únicos que ven la realidad y la reflejan en sus artículos”. En mi caso, ya paso de los 50 años, me he caracterizado por el apego a la verdad, a llamar a las cosas por su nombre. Los periodistas más “viejos” tenemos el don de la sabiduría y la experiencia y nunca nos atreveríamos a cuestionar el buen hacer de los periodistas jóvenes, quienes llegan con su frescura a nuestros medios, con sus ganas de hacer y hacerlo muy bien. Existen destacados ejemplos del ejercicio del periodismo en Cuba. Un abrazo enorme.

  4. Esto no solamente pasa en cuba hay lugares que los vendedores ambulantes comienzan con sus negocios y como claro no pagan impuesto donde las ganancias son superiores a los que si pagan porque a veces vemos en las puertas de la tienda Habana vendiendo productos de la misma tienda con precios mas bajos no se como lo pueden hacer pero lo que estan para evitar eso no lo hacen, una buena medida para evitar esto multar al comprados y como logico al vendedor y de ser posible cortar la linea alimentadora a los mismos pero no cogerla con los pobres viejos que vende su jabitas claro esto no debe suceder asi pues en las tiendas no hay pero he visto de algunos que han tomado represalia con los pobres viejitos, la calles 35 y ave 54 es un centro de negocios sucios y si no dense una vuelta para estar seguro que vista hace fe

    • Gracias por su comentario y es realmente lamentable lo que ocurre y lo hemos “denunciado” por la prensa en incotables ocasiones. Y tiene toda la razón, la caricaura está genial, una obra de Martirena.

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