Tristeza

4
1364
L√≠nea de montaje de motos Ducati, uno de los lugares donde el documentalista Michael Moore film√≥ parte de ¬ŅD√≥nde invadimos ahora?/Foto: Captura de pantalla
L√≠nea de montaje de motos Ducati, uno de los lugares donde el documentalista Michael Moore film√≥ parte de ¬ŅD√≥nde invadimos ahora?/Foto: Captura de pantalla

Los terrícolas se sienten acongojados. Uno de cada diez habitantes del planeta sufre depresión o fuertes estados de ansiedad. Estamos hablando de tristeza, desánimo, miedo y desesperanza en la mente de 700 millones de almas.

La Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS), encargada de anunciar este a√Īo lo anterior, estim√≥ que ambos problemas de salud ps√≠quica le cuestan a la econom√≠a mundial cada calendario 900 mil millones de euros, debido en lo fundamental a ausencias y p√©rdidas de producci√≥n. Pa√≠ses europeos industrializados tomaron nota de lo anterior y, adem√°s de reducir el tiempo laboral de los trabajadores, le incrementaron sus vacaciones pagadas. El asunto no es tanto de bondad empresarial como de previsi√≥n. “Es mejor cuidar a la gente para que se sienta bien y rinda m√°s”, afirman los propios corporativos a las claras en ¬ŅD√≥nde invadimos ahora?, pen√ļltimo documental pol√≠tico del norteamericano Michael Moore.

Seg√ļn la OMS, que advierte sobre la tendencia al alza de la depresi√≥n en el mundo durante las d√©cadas m√°s recientes (en 1990 solo exist√≠an 416 millones de seres humanos afectados por la patolog√≠a), las inversiones en las personas que padecen estas enfermedades no solamente tienen ventajas en el aspecto sanitario, sino tambi√©n en el econ√≥mico. Cada d√≥lar invertido para ayudar a pacientes depresivos o con trastornos de ansiedad trae una utilidad de cuatro d√≥lares por mejor√≠a de salud y mayor capacidad laboral, afirman los especialistas de la instituci√≥n radicada en Ginebra.

Cuanto no esclarecen los datos es dónde se focaliza con mayor intensidad el planeta, aproximación en torno a la cual no queda otro remedio que establecer indagaciones puntuales. Podría pensarse que un suizo, por muy aburrido que se encuentre, no debería tener nunca el pecho moribundo de un poblador de Alepo, Mosul, Ayotzinapa, Juárez, Lagos, Mogadiscio o de un refugiado en los campos de detención europeos… Sin embargo, el compungimiento espiritual no guarda relación directa con situación económica, enclave geográfico y ni siquiera con presencia de conflictos de cualquier tipo.

La angustia desgarra, más allá de la pertenencia al norte o al sur del Trópico de Cáncer; el llanto ensombrece el pensamiento sin reparar en estabilidad, estrato, edad, sexo, inteligencia o presencia o no de medicinas para remediarlo o acaso paliarlo.

En la primera economía del planeta casi 200 millones de personas consumen psicofármacos de modo continuado. En la Nación-Prozac, como le etiquetaron a los Estados Unidos, se registran más suicidios que en el triste Japón a consecuencia de estados alterados por la depresión.

La tasa de muertes autoinflingidas en EE.UU. (en su nivel m√°s elevado de las tres √ļltimas d√©cadas) ha crecido un 24 por ciento entre los a√Īos 1999 y 2014, de acuerdo con informe difundido este a√Īo por el Centro para el Control y la Prevenci√≥n de Enfermedades.

Los saltos mayores en el √≠ndice de suicidios all√≠ se reportan entre ni√Īos de ambos sexos de diez a catorce a√Īos: gran parte de ellos deprimida en tanto resultado de disfunciones familiares, abuso escolar, acoso cibern√©tico, racismo, obesidad o soledad.

Pocos han explicado tan bien tanto la dolorosa condici√≥n como el dr√°stico remedio de quienes optan por el no m√°s para defenderse de s√≠ mismos cual el cr√≠tico literario espa√Īol Rafael Narbona, blanco en su familia de la afecci√≥n: “Un brote de man√≠a es como un rompehielos que embiste contra el cerebro. Durante largas noches de insomnio, las ideas crepitan como un bosque en llamas. La depresi√≥n es un atardecer interminable. Sientes que las horas no existen, que deambulas por un vac√≠o perfecto. La muerte no es una intrusa. Es un peque√Īo claro donde te reencuentras con el para√≠so”.

Si bien esa no es la soluci√≥n ‚ÄĒ¬Ņsiempre habr√≠a de haberla aun en medio del peor de los infiernos?‚ÄĒ, y, tal recomienda John T. Cacioppo, catedr√°tico de psicolog√≠a y director del Centro de Neurociencia Cognitiva Social de la Universidad de Chicago: “Cuando una persona est√° triste e irritable, quiz√° est√° pidiendo en silencio que alguien la ayude y conecte con ella. La paciencia, la empat√≠a, el apoyo de amigos y familiares, compartir buenos momentos, todo eso puede hacer que sea m√°s f√°cil recuperar la confianza y los v√≠nculos”.

4 Comentarios

  1. Estimado lector, gracias por su comentario. La depresión, en esencia de lo que va el texto, no respeta geografías ni ideologías, ni estratos sociales ni éxito vital. En Cuba la hay, porque somos humanos, aunque en esto de las tasas del suicidio los índices difieren sobremanera de los de las naciones mencionadas en el texto, con independencia de los porcentajes demográficos. Los paraísos terrenales no existen, ni aquí ni en ninguna parte. Saludos.

    • Plenamente de acuerdo con ud., estimado Julio Mart√≠nez. Terrenal no existe ninguno, y del otro, del que dicen que est√° en el m√°s all√°, no ha regresado nadie a dar detalles. Los pocos sitios v√≠rgenes que a√ļn quedaban en este planeta nuestro, en las dos √ļltimas d√©cadas del no tan a√Īejo siglo anterior (hablamos de 20-30 a√Īos a lo sumo) fueron invadidos por la cultura de Occidente, que es portadora consustancial de esos estados de √°nimo conducentes a los cuadros de depresi√≥n, estr√©s, angustia y desesperaci√≥n a que hace referencia el se√Īor Jorge P√©rez. Por cierto, si el opinante se hubiese tomado la molestia, habr√≠a encontrado que en el Anuario Estad√≠stico de 2014, tabla 19.18 ” Tasas de las principales causas de muerte /
      Main death cause rates” http://www.one.cu/aec2014/19%20Salud%20Publica.pdf, en su pen√ļltimo rengl√≥n aparecen las muertes por Lesiones autoinflingidas intencionalmente como novena causa de muerte en Cuba. El dato es p√ļblico, notorio, accesible, no est√° escondido. Ocupar√≠amos, de acuerdo con esas cifras, llevadas a la tabla Suicidios por cada 100 000 personas, el lugar 34, suponiendo que el resto de las naciones mantuvieren iguales niveles que los censados en 2011 por la OMS, asunto que ha sufrido variaciones notables en el √ļltimo lustro. El otro asunto ya se ha comentado hasta la saciedad y se reconoce sin tapujos: no somos una sociedad perfecta. Desandamos el camino para hacerla mejor cada d√≠a, ruta que se desbrozar√≠a, y mucho, si del otro lado de all√° (del estrecho, no del m√°s all√°) permitieran que, sin cerco ni trabas, la vida de los cubanos se hiciera m√°s llevadera.

  2. Sería bueno que se publicaran las tasas de suicidio, estrés, angustia y desesperación que hay en nuestro país; es solo para saber qué lugar ocupamos en el mundo y poder compararnos con otros países, porque de que no somos el paraíso terrenal, me parece que de eso no le quede duda a nadie.

Dejar respuesta