Trabajar bien en Cienfuegos y Cuba para que no haya sorpresas

Otro año ha abierto sus puertas y avanza, como es lógico. La sucesión de acciones, hechos y resultados en todos los ámbitos no se hace esperar; por tanto, hemos de estar a la viva de todo cuanto ocurre para que no haya sorpresas, de esas que nadie espera; que en lugar de alegrar dejan un sabor avinagrado en quienes debieron adelantarse “machete en mano” y valga la metáfora “antes de que pase el majá”, como suele decir alguien de los que siempre anda preocupado y ocupado en que todo salga si no bien, al menos decorosamente.

Se trata de que a quien corresponda, no se “sorprenda” cuando un responsable superior en jerarquía le ponga al tanto de cualquier hecho inusual en su esfera de trabajo. Es preciso tener el oído pegado a la tierra como muy bien nos ha llamado el General de Ejército Raúl Castro Ruz y que el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y todo su equipo practican con sistematicidad. Lo mismo de visita gubernamental en una provincia, que de recorrido o sosteniendo intercambios con disímiles sectores productivos y sociales del país.

Para ninguno de nosotros es secreto que en algunas oportunidades, directivos de un sector dado han conocido de irregularidades, malestares e insatisfacciones porque los aquejados han decidido escribir a los medios de comunicación, a veces como última instancia, pues antes han “tocado” puertas y puertas sin resultados.

Relacionado || La gran lección de la Revolución es ir constantemente al pueblo

El 2020 es un año que reta a ir por más, a consolidar el país en sus conquistas, a concretar en cada provincia los cambios en la estructura del gobierno que se establecen en la Carta Magna y que muy pronto se implementarán teniendo al municipio y sus entidades como célula fundamental del quehacer; por tanto la postura ha de ser de mayor eficiencia; de ponerse por delante, de avizorar cualquier dificultad, y eso solo se logra en el constante vínculo con quienes se subordinan.

Conozco de organismos cuyos mecanismos de retroalimentación les permiten estar en consonancia con lo que sucede en una buena parte del área de competencia, pero en otros —lamentablemente— no sucede así, y el aluvión de quejas es de consideración. Este último comportamiento puede revertirse si existe el propósito de lograrlo a partir del diseño de mecanismos y sistemas de trabajo que permitan una mayor interrelación con todo el sistema.

Que el buen hacer se generalice, que entre todos aportemos lo necesario para avanzar no es una quimera. Es ante todo un imperativo, necesidad de este archipiélago que no se ha dejado doblegar.

Bien lo dijo nuestro Presidente: “nos tiraron a matar y estamos vivos”, y para que esa siga siendo certeza es preciso trabajar bien y con sistematicidad. Igual ha de ser el camino para que no surjan sorpresas de esas que dejan el regusto avinagrado de lo que se pudo evitar y no fue.

Tay Beatriz Toscano Jerez

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir