«Todos queremos recuperar la vida que teníamos antes, pero eso va a demorar»

Entrevista con José Moya Medina, representante de la OPS/OMS en Cuba

El doctor José Moya Medina, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Cuba, defiende el trabajo que ha llevado a cabo la isla durante la pandemia: «Cuba tiene unan gran fortaleza, que es su sistema nacional de salud, es único, es universal, es de acceso gratuito a toda la población», relata.

El entrevistado sostiene que a esa fortaleza se une su cuerpo de médicos, distribuidos por todo el territorio nacional, y que «la atención primaria de salud siempre ha sido una prioridad». El experto contrapone esta situación a la de otros países de la región, con mucha población rural dispersa que no ha tenido acceso a los servicios de salud durante estos meses de pandemia.

Además, pone en valor el aprendizaje de Cuba, cómo se han tenido que ir ajustando los planes y revisando a medida que se tenía más conocimiento del nuevo virus. Un aprendizaje que también han tenido que desarrollar en la OMS y en el resto de países.

«Cuba tiene unan gran fortaleza, que es su sistema nacional de salud, único, universal, de acceso gratuito a toda la población»

Por su parte, en cuanto al papel de la OPS/OMS, Moya explica que «su primera función fue alertar oportunamente a los países de todo el mundo de una posible emergencia», que se confirmó en enero de 2020 cuando se declaró la emergencia de salud pública internacional y, posteriormente, en el mes de marzo, con la declaración de la pandemia.

En ese contexto se procedió a modificar el presupuesto de todos los representantes de la OMS para priorizar la preparación de los países para hacer frente a la emergencia. Se analizaron necesidades urgentes y se comenzaron las compras de equipos de protección personal, además de capacitar al personal de laboratorio para el diagnóstico con PCR.

El papel de la industria biofarmacéutica cubana

El representante de la OPS, además, resalta la aportación de la ciencia cubana en este escenario: «Sabemos muy bien desde el año pasado que tienen un conocimiento en la producción de vacuna y se pusieron en la búsqueda de una vacuna cubana». «La sorpresa fue muy grande, porque de pronto había cinco candidatos vacunales en los ensayos clínicos fase 1, 2 y 3″, añade.

En la actualidad son tres las vacunas que ya han sido autorizadas por la agencia reguladora cubana, CECMED, con las que ya se está trabajando en una campaña de vacunación a toda la población. «A principios de octubre casi el 60 % de la población cubana ya tiene las tres dosis de la vacuna contra la covid-19″, detalla Moya, que subraya que Cuba es «el único país que ha incorporado a niños de 2 años en adelante«.

Campaña de vacunación en La Habana, Cuba, agosto de 2021. /Foto: Alexandre Meneghini (Reuters)

Así, se ha aprovechado la experiencia que el país tiene en la elaboración de vacunas, bajo plataformas ya conocidas, muy seguras, que ha dado lugar a que ya se hayan administrado 21 millones de dosis en la isla.

La guerra de las vacunas

«Declaraciones de nuestra organización fueron malinterpretadas por algunos sectores de la prensa internacional, que descalificaron lamentablemente por desconocimiento a las vacunas cubanas», reflexiona el experto sobre lo que en ocasiones se contempla como una batalla política sobre las vacunas.

Moya resalta que «en Cuba va disminuyendo la transmisión del coronavirus, precisamente porque está incrementándose mucho la vacunación», por lo que estima que en breve se llegará a más del 90 % de la población vacunada.

Además, informa de que ya se ha iniciado el proceso formal para que las vacunas desarrolladas en la isla sean sometidas a una precalificación por la OMS y que «finalmente también la OMS autorice su uso de emergencia».

«Los países productores, los países ricos, han adquirido una gran cantidad de vacunas y eso ha dificultado el acceso de vacunas a otros países pobres»

El experto reconoce que «los dirigentes de la OMS han llamado a la solidaridad, a la cooperación, en los temas de vacunas», puesto que «hay una gran desigualdad en el acceso a las vacunas a nivel global».

«Los países productores, los países ricos, han adquirido una gran cantidad de vacunas y eso ha dificultado el acceso de vacunas a otros países pobres», afirma. Asimismo, sostiene que esta situación «ha dificultado también al mecanismo Covax para poder cumplir los compromisos que tenía establecidos con muchos de los países».

El representante de la OPS aboga por el aumento de las vacunas disponibles. En este sentido, señala que la vacuna Sputnik V «se está utilizando en 14 países» y está teniendo muy buena aceptación a nivel global. «Entiendo que ha habido algunas dificultades en su producción», añade el entrevistado sobre el fármaco ruso, «porque la dosis 1 y la dosis 2 son diferentes adenovirus y eso genera algún tipo de dificultad en la producción».

Esta vacuna aún no está precalificada por la OMS; sin embargo, dice el entrevistado, ya se han hecho las observaciones, que se han enviado directamente a los fabricantes y tras la respuesta se espera obtener esta calificación. «Es lo que deseamos todos y es la posición de la OMS, que haya más vacunas precalificadas. Se trata de vacunar a la humanidad entera y vamos lentos en términos globales con una gran desigualdad en el acceso y distribución de las vacunas», recalca el experto.

Desigualdad también en la región

América Latina no es ajena a la distribución desigual. «Nuestra región frente a la pandemia quedó un poco desfavorecida porque no teníamos los elementos de producción, reactivos y otros recursos», sino que había una dependencia de otros países para la compra de equipos de protección, de reactivos, para la producción de ventiladores y para todo un conjunto enorme de elementos para poder enfrentar la pandemia», detalla Moya.

«Latinoamérica quedó un poco desfavorecida frente a la pandemia porque no teníamos los elementos de producción, reactivos y otros recursos»

«Necesitamos de más independencia como región para enfrentar futuras pandemias», subraya el experto, que explica que se ha lanzado una plataforma en la región para que «los países puedan cooperar para la producción de estos elementos vitales para la respuesta a la pandemia». En este sentido, comenta el entrevistado, «hay cuatro países que claramente tienen capacidad de producción de vacunas», a los que se ha llamado a una mayor cooperación, que son Cuba, Brasil, Argentina y México. Todos ellos están produciendo vacunas, con la particularidad de que en el caso de Cuba son sueros propios.

Inversión en salud

Con respecto a marzo de 2020, ahora «hay mucha más conciencia del impacto descomunal que ha tenido la pandemia, en términos de casos y en términos de muerte», afirma.

En este contexto, una de las lecciones que destaca el funcionario es que los «sistemas de salud en el continente están fraccionados, no hay acceso para una gran parte de la población». Apuesta por un cambio en este sentido, siguiendo los consejos de la OMS, que «señala que un mínimo del 6 % del PIB debe ir a la salud«, algo que no se da en la mayoría de los países de la región, que apenas alcanzan el 2-3 %.

Una enfermera sostiene una dosis de la vacuna cubana Soberana, La Habana, Cuba, marzo de 2021. /Foto: Jorge Luis Banos

Moya sostiene que «después de esta pandemia los políticos tienen que buscar cambios radicales en el sistema de salud y su financiamiento y la formación de los recursos humanos», porque «hay que fortalecer la capacidad de los países para detectar emergencias sanitarias que pueden convertirse en pandemias».

Covax: 235 millones de vacunas distribuidas

El experto señala que el mecanismo Covax ya ha distribuido cerca de 235 millones de dosis en el mundo entero, 56 millones de dosis en América Latina; sin embargo, todavía hay países con muchas carencias, algunos que tienen menos del 1 % de su población vacunada, como Haití.

Además, algunos estados se encuentran con un techo en la vacunación debido a las personas que tienen temor a los fármacos, aunque Moya tiene absolutamente clara la necesidad de hacerlo: «Las personas que llegan a formas graves de la enfermedad usualmente no están vacunadas».

«Todos queremos recuperar la vida que teníamos antes, pero eso va a demorar, aún más si la vacunación no avanza», concluye.

Para conocer todas las reflexiones sobre el inicio, desarrollo y estado actual de la pandemia, así como la situación de la vacunación a nivel global y regional, les invitamos a ver la entrevista completa.

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