Todo se desvanece y resucita después del polvo | 5 de Septiembre.
mar. Nov 19th, 2019

Todo se desvanece y resucita después del polvo

La apertura de la Sala está prevista para el 14 de junio. Fotos: Melissa Cordero Novo

La apertura de la Sala está prevista para el 14 de junio. Fotos: Melissa Cordero Novo

Por Melissa Cordero Novo y Claudia Martínez Bueno

“Toda superficie anhela el polvo, porque el polvo es la carne del tiempo”.

Brodsky

En conjunción solidaria las sillas abandonaron sus fuerzas. El sitio se hizo cada vez más silencioso. El estrado cayó. Los artificios para la luz desaparecieron; también el atrezo, el ajetreo de los ensayos, las pisadas musicales en las tablas, las representaciones, los aplausos… Una alfombra de polvo, como en un acto amoroso, poseyó por completo a la sala de teatro Aida Conde durante muchísimos años. Y de tanto amar se vinieron abajo todas las estructuras, se debilitaron los contornos, hasta que ellos mismos se consumieron tras las puertas.

La edificación (ubicada en Ave. 56 entre 33 y 35) fue construida en 1881 por orden de doña Adelaida Díaz de Villegas y Santa Cruz. Luego pasó de mano en mano hasta que Don Nicolás Acea y de los Ríos la compró por el precio de 28 mil pesos. Para 1936 la propiedad se encontraba dividida en dos partes identificadas con los números 3306 y 3308. En la 3308, existió el bufete de Dorticós y Frías y la joyería Ultramar. Posteriormente radicó allí la vivienda de la señora Geisa Pino. En la 3306 se encuentra hoy el Centro Dramático de Cienfuegos, con la sala de teatro Aida Conde.

Según el libro Guía de Arquitectura y Paisaje Las Villas y Matanzas, este inmueble de la segunda mitad del siglo XIX posee “un nivel en su parte frontal y dos en la posterior, de estilo neoclásico y planta original irregular. Presenta muros de ladrillo, estructura de cubierta y entrepiso de losa por tabla con terminación de tejas criollas, carpintería de madera y cristal protegida por rejas metálicas, pisos de mosaicos y molduras de ladrillo y mortero con ornamentación. Se distingue por los falsos techos de tabloncillo, las lucetas en forma de abanico de madera y sobre todo por ser una de las pocas que posee portal sin estar ubicada en el Paseo del Prado o alrededor de una plaza”.

Pero cada elemento de esta descripción estaba ultrajado por el abandono. A los pocos que podían intervenir aquí, no les importó demasiado la rapidez con que se deterioraba este centro. Las consecuencias fueron muchas, pero existen dos primordiales: la restauración fue quizá el triple en costo y trabajo, y Cienfuegos quedó huérfano de un espacio cardinal para el desarrollo de las artes escénicas y la cultura que tan virulenta anda hace bastante tiempo.

Santiago de la Cruz Echevarría fue uno de los artistas que desde el 2016 y a través de la sede perlasureña del Fondo Cubano de Bienes Culturales, intervino en la recuperación de la carpintería. Él comentó sobre la profunda destrucción en que se encontraba todo el lugar, incluso, los cálculos preliminares indicaron un por ciento de daños que luego fue un poco mayor.

“Lo más complicado —especifica Santiago de la Cruz— es dejar cada elemento lo más cercano posible a la construcción original. Acá tuvimos que restaurar todos los techos, puertas, escaleras, el balcón, los asientos. Se hicieron nuevos el camerino y la plataforma”.

La apertura de la Sala está prevista para el 14 de junio. Generoso González Rodríguez, Director Artístico del Centro Dramático, adelanta sobre los pormenores para la fecha:

“Para la inauguración preparamos una obra de poesía y música titulada Con Luz de Estrella, un verso de Martí. Allí intervendrán el grupo de instrumentos de viento Avantti y nuestro elenco que interpretará poesía cubana. Está conformado en tres partes, durante la primera habrá poesía del siglo XIX, donde destaca Martí, Luisa Pérez de Zambrana y la cienfueguera Mercedes Matamoros ; el segundo bloque será de la poesía del siglo XX, dedicada a Carilda Oliver, y el tercero cerrará con poesía popular cubana que incluye a Guillén y otra anónima popular”.

Cuando uno entra hoy a la sala de teatro Aida Conde se percata de la tremenda metamorfosis. Hay mucha luz. El olor a pintura fresca y el detalle preciosista de los arreglos bien merece de un cuidado mucho mayor. Las puertas están al fin abiertas y el polvo ya no mora por allí.

 

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