“Tiza de oro” para el profesor Manuel
lun. Dic 16th, 2019

“Tiza de oro” para el profesor Manuel

“Enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades para su producción o construcción” eslogan que cumple Manuel./Foto: Tomada de Internet

“Enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades para su producción o construcción” eslogan que cumple Manuel./Foto: Tomada de Internet

El profesor Manuel, de la telenovela cubana Entrega y representado por el actor Ray Cruz, motiva reflexiones sobre la didáctica. Su desenvolvimiento pedagógico nos remonta a postulados continentales de educación y comunicación participativas, que tienen como paradigma al gran Paulo Freire.

Corría el año 2006 y el doctor en Ciencias de la Comunicación José Ramón Vidal Valdés, me indicó acudir a la biblioteca del Club de Educación Popular de Barajagua, enclavada en la sede de la unidad agrícola del lugar. El objetivo era consultar bibliografía actualizada sobre la importante temática, con vistas al ejercicio académico de mi especialidad.

A la vera del municipio de Cumanayagua hallé lo más relevante de la literatura  educativa latinoamericana, sobre la base del eslogan freiriano:

“Enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades para su producción o construcción”.

Tal precepto supone contextualizar la enseñanza plenamente mediante las dinámicas en el aula y también trasladando al alumno al medio que lo rodea.

Darle vida a esa tradición mediante un creativo profesor, precisamente de la asignatura Historia de Cuba, es un acierto de la telenovela Entrega y se suma a los últimos intentos del célebre género en nuestro país, de tratar relevantes temas relacionados con la formación de los adolescentes, como la orientación vocacional y corrupción en las escuelas, por ejemplo.

El mérito del profesor Manuel es calar el alma de los alumnos y al abordar a José Martí, otros próceres y significativos segmentos de nuestra raigambre deviene ejercicio de cubanía, loable por su frescura.

Tal dádiva está apoyada en su auténtica vocación por el magisterio, muy bien contextualizada en una realidad de urgencias pragmáticas, donde consolidar valores apremia.

Considero la bien llamada por los seguidores de la educación popular “pedagogía de la esperanza” un hermoso puente entre los anhelos y nuestras realidades. No en vano la Universidad de Cienfuegos, por ejemplo, ha realizado bianualmente (por más de  dos décadas) el evento internacional Paulo Freire, que fomenta intercambios comunitarios.

Hablaba de puentes porque los intentos están vigentes, la Red de Educación Popular Ambiental existe, la academia promueve eventos científicos, así como  el concurso “La tiza de oro”, donde democráticamente los estudiantes del nivel superior seleccionan al mejor profesor-comunicador.

Resta socializar legados en pos de una verdadera educación liberadora, de diálogo y reflexión, y así uniremos intenciones en pos de la unidad transformadora. La entrega del profesor Manuel es un digno patrón a seguir.

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3 comentarios en ““Tiza de oro” para el profesor Manuel

  1. No creo que la creatividad metodológica en la docencia sea irrespeto,el personaje representa el golpe de.gracia que necesitan los jóvenes para permearse de valores que se estremecen,si usted analiza los resultados de el último año en la prueba de Historia de Cuba,para ingreso a la educación superior,se dará cuenta que hay que revolucionar su enseñanza
    Manuel no es un “ganadinero” no puede entenderse con su esposa ,ni.con arcaicos que hacen que la enseñanza de nuestra Historia una retórica

  2. Nuestra sistema de educación y el del mundo en general está necesitado y ávido de profesores que como Manuel con “TIZA DE ORO” hacen del proceso docente-educativo un acto de verdadera enseñanza y creación. Enseña a los alumnos a pensar!!!!

  3. No soy asidua televidente de la novela, pero en momentos en que la he visto, el profesor Manuel muestra un irrespeto hacia sus colegas y una autopercepción de superioridad (lo mismo con sus colegas que con su pareja) que hace que al menos a mí no me parezca un real patrón a seguir. Soy de la opinión de que, para ser verdaderamente un buen profesional, hay que ser primeramente un buen ser humano.

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