Te negué las rosas

0
523
José Martí, ilustración Andez

Nunca le llevé rosas blancas a Martí. No recuerdo ese gesto: la bandera, las flores en mis manos, y luego sobre el busto. ¿La verdad?… Creo que nunca necesité rosas blancas para asumirlo.

Le conocí en casa, mientras los dientes mudaban en mi boca. Mamá en la butaca, yo en el piso. Ella leyendo los versos que de pequeño recité como después jamás hice.

“Pepe”, la casita en la calle de Paula, y aquel 28 de enero, llegaron cuando apenas podía descifrar el sentido de las palabras. Pero así, y todo, quedaron para siempre.

Lo extraño es que entonces no supiera de las rosas.

 Ilustración: Ández
Ilustración: Ández

A Martí le descubrí, con el tiempo, dimensiones que en un hombre de su tamaño lucirían inmensas. Aun niño comprendió el dolor de la esclavitud, percibió temprano el sueño de la libertad, y de muchacho pagó por él, con los grilletes comiendo de una pierna, allá en las canteras de San Lázaro.

No era solo el poeta que creía. Tampoco necesité rosas para apreciarlo.

La profe Orieta me enseñó de él su patriotismo. No resultó el mambí que empuñara el machete en las sabanas de Cuba ni el genio militar para comandar la guerra. Su filo se esparció entre los emigrados de Tampa, Nueva York, Cayo Hueso; junto a los veteranos de la contienda perdida y la generación nueva.

Sin Martí la causa muerta jamás hubiera resucitado.

“O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, el decoro del hombre —o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos”.

La unión de los cubanos por encima de las diferencias lo trasciende. Si algún referente nos suma, dentro o fuera de frontera, es Martí.

Él merece todas las rosas, pero antes de verlas marchitarse en el busto, prefiero cultivarlas allí, donde nadie las ve, y perduran.

Dejar respuesta