Tai Shi para tranquilizar al “párkinson”

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 10 segundos

A Norma la delata su mano derecha, demasiado impaciente para la metódica lentitud del tai shi. Obedece, sí; pero no sin resistencia. Es culpa del párkinson, esa enfermedad que, como dijera el pintor Pedro Pablo Oliva, pone alas de colibrí a su brazo.

Norma Molina Almeida tiene 72 años, nació en La Habana y fue secretaria en su juventud. La conocí en una exhibición de tai shi y me contó que lleva diez años radicada en Cienfuegos y hace ocho le diagnosticaron este padecimiento.

“Estuve un tiempo largo cuidando de mi mamá, lo cual me produjo un estrés permanente y temblor en la mano. Me llevaron al Ciren (Centro Internacional de Restauración Neurológica) y allá me dijeron lo del párkinson. Tengo tratamiento médico, gracias a un excelente grupo de especialistas, a quienes veo cada seis meses y también sigo las recomendaciones de la fisioterapeuta.

“Después supe de la escuela de tai shi en el Costa Sur y hablé con el maestro, le expliqué mi situación. En aquel momento engarrotaba mucho los dedos, me costaba trabajo todo y así empecé. Claro, con un esfuerzo tremendo. Fui más bien para probarme a mí misma, para demostrarme que podía, agotando las posibilidades a mi alcance. Quería conseguir una estabilidad, al menos sentirme útil. Fui con esa ilusión y la he materializado en gran parte.

“Yo con mi párkinson hago cualquier tipo de ejercicios, siempre dentro de la rutina del tai shi, por supuesto, porque son más lentos, añade. Por eso exhorto a quienes sufran de alguna enfermedad acudir a esas sesiones: hay señoras que llegan con bastón y se van sin él. Llevo año y medio de práctica y ya usted me ve. En verdad, le debo mucho al tai shi y a mi profesor Lino (Delgado Saceiro)”.

A su lado, un poco distantes de nuestro diálogo, permanecen varias amigas. Norma puede valerse por sí misma; pero el respaldo de los seres queridos es una pieza fundamental en su cotidianidad.

“Mi familia está muy contenta al verme conseguir estas cosas, señala. Primero, hacer el ejercicio, pues mis articulaciones ya no son ni las de una persona joven ni las de una persona sana. Sin embargo, mantengo algunas de mis funciones como ama de casa. Somos mi esposo y yo, y su apoyo me es imprescindible: en las tareas del hogar y en lo espiritual. Es muy importante ese soporte, el de mis hijos, nietos, amistades, la escuela… Ellos completan un todo que me tiene aquí hoy.

“Cura sé que no tengo: lo que he logrado es aprender a vivir con mi enfermedad, asumir mi enfermedad. En la medida en que psicológicamente lo alcance, podré durar… no sé, un poco más”.

A pesar de la fortaleza emocional, por momentos su voz se quiebra ante la inevitable realidad. Entonces no aparecen las palabras de consuelo, tampoco creo que sirvan. Sin embargo, Norma ya derribó molinos más amenazantes y vuelve a la carga, con el optimismo de siempre.

“Ya sabes, cuando quieras pasa por la casa, me haces la visita y podrás comprobar cuanto te he dicho”, me dice. “Seguro, y así le tomo el café”, respondo. Ella duda… Solo entonces reparo en la torpeza del mecánico formalismo y sopeso la situación, lo complejo que se tornan los detalles más comunes en su circunstancia. Ella, en cambio, sale airosa del trance. “Sí, antes le pido a alguien que llene el embudito de la cafetera con el polvo… Aunque tengo momentos donde puedo hacerlo sola, cuando casi no tiemblo nada”.

El colibrí de su mano, ahora acurrucado en su pecho, no cesó de revolotear durante la conversación. A ratos, lucía más impaciente que de costumbre. “Ahora estoy un poquito nerviosa, por lo del ejercicio, la entrevista… No todo este temblor es por el párkinson”. Otra vez sonríe Norma y encuentro sosiego. “Nada, es este carácter que me ayuda: me gusta participar, socializar… Todo eso contribuye a que el párkinson se esté tranquilito”.

Norma sonríe siempre, "es este carácter que me ayuda", comenta./ Foto: Darilys

Visitas: 130

Darilys Reyes Sánchez

Licenciada en Periodismo. Graduada en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas en 2009

6 Comentarios en “Tai Shi para tranquilizar al “párkinson”

  • el 27 octubre, 2016 a las 1:14 pm
    Permalink

    Algunos amigos lectores se han interesado por la grafía correcta de la enfermedad de Parkinson, habida cuenta encuentran el término aquí en minúscula y acentuado. Ante la duda, nada mejor que consultar. He lo que dice el sitio http://www.fundeu.es
    “El apellido Parkinson se escribe con inicial mayúscula si va antecedido por enfermedad (enfermedad de Parkinson) y con minúscula cuando va solo, usado como nombre común (padece párkinson).
    “Según el Diccionario panhispánico de dudas, en la expresión enfermedad de Parkinson debe respetarse la grafía del apellido del médico inglés que describió por primera vez esa dolencia y escribirlo con mayúscula inicial y sin tilde.
    “Por el contrario, si se emplea el término aisladamente para referirse a la enfermedad, se convierte en un sustantivo común, y por lo tanto se escribe con minúscula inicial y con tilde: párkinson, como en «El párkinson es una enfermedad muy frecuente que afecta a dos de cada 1000 personas», «La nueva generación de estimulación cerebral puede mejorar los tratamientos del párkinson».
    “El Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, recomienda que, en textos médicos especializados, no se utilice el sustantivo párkinson para referirse al síndrome o a la enfermedad de Parkinson.
    Día Mundial del Párkinson se escribe con iniciales mayúsculas, pues así es como se escriben los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de festividades, ya sean civiles, militares o religiosas, y con acento, por referirse en este caso a la enfermedad”.

    Las comillas en el títular justamente buscan llamar la atención sobre el uso del vocablo en función sustantiva común, atemperada al modo coloquial con que la entrevistada cierra sus palabras.
    Espero hayan quedado satisfechos los interesados en el asunto. Saludos.

    Respuesta
    • el 25 octubre, 2016 a las 9:20 am
      Permalink

      Gracias, por su comentario y por republicar el trabajo. Saludos.

      Respuesta
  • el 24 octubre, 2016 a las 1:55 pm
    Permalink

    Hola Darilys. ¿Me pudieras indicar cómo contactar con el profesor…? Gracias por el artículo…

    Respuesta
    • el 25 octubre, 2016 a las 9:19 am
      Permalink

      Le pongo los contactos por lo interno. Saludos y gracias.

      Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *