En el corazón de la música cubana

El muchacho no parece cohibido ante la mirada severa, que escudriña. Está de pie; los brazos, el derecho más pequeño, inerte, cuelgan a los lados del cuerpo en señal de respeto, pero la voz sale firme, de quien tiene, a la edad de 12 años, certeza de su futuro.

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