Si fueras hombre y tuvieras 30

Aquella mañana cargó con las mejores expectativas y regresó a casa atónita. Barajó la posibilidad de que no le concedieran el empleo, pero nunca pensó que el argumento del directivo semejara al peso de una bota sobre ella. Isabel fue discriminada doblemente: por ser mujer, y además, por ser una mujer de casi 50 años. 

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