Stringere, una muestra de graduación en la ACAA

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Stringere es un texto blindado por cierta visión de género.

Escrito por Jorge Luis Urra Maqueira.

El artista no puede sobreexistir al margen de su entorno (este es su fuente de inspiración) y ello lo ha concientizado la joven Yanisley Pérez Rodríguez, estudiante de la academia de artes plásticas provincial (Escuela de Arte Benny Moré), que acierta en su exploración de uno de los trastornos más demoledores de las sociedades modernas: el estrés, reacción psico-fisiológica del organismo que deviene, como en su caso, metáfora de estos tiempos, de las mutaciones en esta modernidad inconclusa, lesionada por largos períodos de crisis.


Justo, el desafío era concebir el modo de emplazar la realidad científica dentro de un discurso creativo, colmado de situaciones estéticas, haciendo uso de la técnica ancestral (el grabado) y una puesta de armazones postmodernas (la instalación), que  exige a los públicos un proceso dialógico, abierto en la interpretación de los significados. Elocuentemente, el reto fue superado por la autora, quien aporta este relato visual colmado de signos y seductivos códigos, bastimentos de sus credos conceptuales.

Stringere es un texto blindado por cierta visión de género (parece ser una regularidad de estos tiempos entre las féminas de la plástica local), en la manera de disertar sobre el tema; asimismo, por la sutileza o elegancia con que propone el recorrido de la mirada. Sin dudas, la mujer tiene una mayor conciencia de los estresores y siendo la fuente de equilibrio de la familia, puede conducirse mejor en su resguardo.

“Encontrar un modo de emplazar estos contenidos en el lenguaje del arte, es el objetivo de mi investigación y práctica: representar a través del lenguaje visual y los códicos metafóricos una conciencia sobre las afecciones del estrés en las sociedades contemporáneas. Por supuesto, no se trata de una representación objetiva o realista del hecho, sino de una metaforización del problema, acudiendo a las reservas que me proporcionan la historia del arte y mi corta experiencia e inspiración creativa”, expresa Pérez Gutiérrez en el cuerpo teórico.

Sin dudas, la propuesta instalativa que ofrece por estos días en la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), a razón de su tesis de grado, está fertilizada por la voluntad indagatoria, donde se ha puesto rigor en la atmósfera, la zona de recorrido, los soportes o estructuras, las fuentes de luminosidad, el relato de las matrices o clisé (con los avíos del grabado), la intencionalidad de la imagen proyectada, etc.; todo lo cual, no viene si no a cotejar el cuidado de la puesta, la claridad en la semiosis (gestión o producción de signos) y los entornos de percepción.

Igualmente, puede valorarse la coherencia que sostiene la artista respecto a sus producciones anteriores; recuérdese Reminiscencia (2015), una aproximación intimista al tema de la melancolía; o Escuatro (2017), que cala en la violencia como una de las patologías del estrés. En los citados y otros textos persiste un eje que trasluce el registro de sus inquietudes y pesquisas, claridad que es pertinente para cualquier iniciado en este periplo formacional.

Una bienvenida para esta nueva hacedora en tiempos en los que el arte es atacado por la gripa de la abulia y, por sobreentendido, el estrés que causa el dinero.

Crítico de Arte.

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