Sobre las ruedas de lo viejo

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Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado
Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado

Hay objetos impregnados de m√≠stica. Unos, naturalmente, m√°s que otros. Algunos se guardan en museos o est√°n escondidos de las miradas de curiosos y ladrones. Tales objetos son parte indispensable de la historia del hombre, de su arrojo, inventiva y ambici√≥n. Pero la magia a veces habita las avenidas, las callejuelas. Se exhibe. Se vende. Rueda por el pavimento y se imbuye de ese calor del tr√≥pico. La magia est√° llena de colores y corre r√°pido por las ciudades. Cuba est√° repleta de ella. El halo de la antig√ľedad nos circunda cuando a√ļn persisten en nuestras urbes vestigios de otras d√©cadas lejanas.

Esta Isla no sería la misma sin sus autos clásicos, esas armaduras de metal que sobreviven al tiempo y muchas veces a la renovación. Los carros viejos también son guerreros de las circunstancias. Bellezas que ruedan y, por qué no, alimentan algo más que el espíritu.

Los popularmente conocidos como ‚Äúm√°quinas‚ÄĚ deambulan por cada arteria del pa√≠s y a pesar de no poseer la seguridad y el confort de sus an√°logos modernos, son una atracci√≥n tur√≠stica indiscutible a la cual el cubano tambi√©n le ha sacado provecho. Como si el estereotipo de isla caribe√Īa no estuviera completo, las ‚Äúm√°quinas‚ÄĚ se suman a la acostumbrada ecuaci√≥n de sol, mulatas, ron y tabaco.

RODAR HACIA LA MODERNIDAD

Ferrari, Mercedes-Benz, Porsche, Lamborghini, Chevrolet, BMW, Audi, Nissan, Citro√ęn, Fiat, Alfa Romeo, Peugeot, Tesla, Lada‚Ķtodos esos modelos que hoy conocemos comenzaron por algo: los coches de vapor. Veh√≠culos cuya aparici√≥n se marca en el siglo XVIII, siendo el primero el Fardier (1769), creado por el franc√©s Nicol√°s Cugnot con el objetivo de arrastrar piezas de artiller√≠a.

Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado
Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado

Inicialmente fue el vapor, luego la electricidad y más tarde la gasolina; tres fases que el automóvil debió recorrer en su camino a la modernidad. Varios inventores experimentarían agregando facilidades como el freno de mano, las velocidades y el volante.

Viena vería nacer en 1870 el primer motor de combustión interna a base de gasolina, de manos de Siegfried Marcus. La producción de los primeros automóviles con carburante ocurrió casi simultánea gracias al trabajo independiente de varios ingenieros alemanes. Así surge el Benz Patent Motorwagen, de Karl Benz en 1885, el cual sería patentado en 1886 y producido en 1888.

Ya en el siglo XX, Estados Unidos y Francia eran pioneros en la producci√≥n masiva de autos. Surgen compa√Ī√≠as reconocidas mundialmente como Peugeot y Ford. Cambios en la est√©tica y el confort fueron adicion√°ndose a los nuevos modelos y marcas que aparecer√≠an con los a√Īos: el lat√≥n en la carrocer√≠a, las formas redondeadas y el prototipo de auto cerrado se gestaron desde inicios del XX hasta la actualidad, donde la tecnolog√≠a ha variado bastante aquella primera imagen arcaica del Fardier.

RODAR POR LA ISLA

Pagado al precio de mil pesos, llega a La Habana de 1898 el primer autom√≥vil del que se tienen noticias; un Parisienne de origen franc√©s con una velocidad de diez kil√≥metros por hora, cifra risible hoy, pero que debi√≥ asombrar en esa √©poca a la toda la sociedad capitalina. Seg√ļn datos del libro Historia y pasi√≥n del autom√≥vil en Cuba, de Marcelo I. Gorajur√≠a Marichal, en 1903 ocurri√≥ la primera competencia de coches con la participaci√≥n de cinco carros, que recorrieron desde el puente de la Lisa hasta Guanajay.

Fotos: Juan Carlos Dorado

Despu√©s de eso comenzar√≠a el largo listado de las primeras veces: primera carrera internacional y primeros t√≠tulos oficiales de choferes en 1905; primer accidente en 1906; primer taxi y l√≠nea de √≥mnibus en 1907. As√≠, hasta que comienzan a poblar las calles algunos de los autos que a√ļn hoy acompa√Īan la cotidianidad cubana: Chevrolet en 1912 y Ford en 1913.

Al llegar 1959 y con él la Revolución, en Cuba circulaban 180 mil 511 automóviles, de los cuales aproximadamente el 94 por ciento eran de procedencia estadounidense. El rompimiento de las relaciones entre ambos países también significó el cese del suministro. En la década de los 70 y posterior a ella llegaron a la Isla carros provenientes de otros destinos como la Unión Soviética, Argentina y China.

RODAR POR UNA ‚ÄúPERLA‚ÄĚ

Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado
Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado

Las ‚Äúm√°quinas‚ÄĚ y ‚Äúalmendrones‚ÄĚ tambi√©n han protagonizado la historia de Cienfuegos. Como espectadores en movimiento de esta ciudad, ya estaban presentes en los primeros diez a√Īos del pasado siglo, al menos as√≠ lo informa Maribel Sardi√Īas, especialista de la Asociaci√≥n Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA): ‚ÄúEn 1909 exist√≠a un taller de automovilismo en la Calzada. Varias im√°genes reflejan la presencia de estos carros, que posteriormente aparecen con fines comerciales y de ocio. Ellos protagonizaron el 5 de Septiembre y la entrada de Fidel a la ciudad con la Caravana de la Libertad‚ÄĚ.

Varios cienfuegueros prefieren ser propietarios de estas reliquias ambulantes; a unos los unen vínculos sentimentales; a otros su pasión por estos modelos; y algunos simplemente, la atracción que sobre los visitantes foráneos ejerce lo antiguo. Cada particularidad es válida, porque estos vehículos llenos de sugerentes curvas, merecen ser conservados.

Orlando Medina tiene 70 a√Īos y su Ford es casi dos d√©cadas m√°s longevo. Este Modelo A de 1929 fue otro protag√≥nico de la pel√≠cula Luc√≠a, de Humberto Sol√°s. Con casi el 90 por ciento de sus piezas originales, incluido su motor, el auto a√ļn conserva el color azul de aquellos d√≠as de filmaci√≥n.

‚ÄúMi pap√° era chofer; √©l fue quien manej√≥ cuando se grab√≥ Luc√≠a en Cienfuegos. El carro que sale y le da la vuelta al parque es este. Despu√©s quer√≠an llevarse a mi papa para el ICAIC con carro y todo, pero no quiso. Lo que hizo, lo hizo gratis, no cobr√≥; solo pintaron el carro y le dieron una bater√≠a y algunas gomas‚ÄĚ, recuerda Orlando.

Tambi√©n Santiago Acosta hered√≥ una reliquia. En 1975, su padre compr√≥ un Ford de 1930 con el cual trabaj√≥ para mantener a los hijos. ‚ÄúEste carro significa continuar el legado de mi pap√°. Hemos pasado trabajo, porque mantener un carro lo lleva. Incluso pudi√©ramos venderlo, pero preferimos conservarlo‚ÄĚ, explica.

Para Rolando √Ālvarez, trabajador de Transtur en la Perla del Sur, su Chevrolet del¬† ‚Äô55 no se compara con ning√ļn auto moderno. ‚ÄúNo se igualan con el m√≠o porque quedan por debajo en capacidad, confort, facilidad de adquirir las piezas. Se gasta en √©l, pero todo se resarce con el orgullo que siento cuando lo veo‚ÄĚ.

Ricardo Jim√©nez es otro de los apasionados de la mec√°nica. Hace 16 a√Īos adquiri√≥ un Ford Ingl√©s del ‚Äô51. ‚ÄúPrefiero este por sus l√≠neas y porque solo hay dos del mismo tipo en la provincia. El motor no es original, pero est√° muy bien conservado‚ÄĚ.

Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado
Exposición de autos antiguos. Fotos: Juan Carlos Dorado

Todos estos propietarios y algunos m√°s, coinciden en el intento de crear un Club de Automovilismo en el territorio. Unido a este deseo se vincula el impulso que desde 2015 realiza Maribel Sardi√Īas con el fin de promover actividades socioculturales que impliquen a los choferes y a toda la poblaci√≥n. Hace solo dos meses se realiz√≥ en el parque Mart√≠ una exposici√≥n con la participaci√≥n de 16 autos; de este evento y una muestra anterior de artesan√≠as vinculadas al tema, emergi√≥ el logotipo que identificar√° al Club, el cual pretende que como particularidad incluya autom√≥viles, guaguas, camionetas y motos, una distinci√≥n especial desde esta tierra del Sur.

Tanto en Cienfuegos como en toda Cuba, los ‚Äúalmendrones‚ÄĚ simulan la inmovilidad del pa√≠s en cuestiones automovil√≠sticas. Sus componentes provienen de otras latitudes, pero en esencia integran nuestro imaginario y son propios por antonomasia. Ruedan como s√≠mbolos de un reloj detenido, porque ellos representan otra √©poca.

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