«Si dieran un premio a la popularidad…»

Si no es un récord, al menos un buen average, dirían los estadísticos del béisbol. De las 22 obras en concurso en el recién concluido «Cantándole al Sol», solo dos tenían factura cienfueguera, ambas firmadas por Belkidia López Fundora; y, en contraste, merecieron tres de los diez premios entregados en el prestigioso certamen. Pero los números no son los verdaderos protagonistas.

«Su canción Picafeo y Mosquivuela tuvo mucha aceptación. Las personas nos paraban en la calle y le decían: ‘Picafeo, tírate una foto con nosotros’, hasta las muchachitas de la orquesta lo llamaban para cantar juntos el estribillo. Un jovencito que tocaba el chelo me llama un día y me dice que a él y a su mamá les había encantado la actuación. Si dieran un premio a la popularidad… seguro lo ganaba».

Así confiesa Yadira Reytor Pérez, la madre de Greyson, uno de los participantes más pequeños del certamen, quien con solo ocho años representó a la Perla del Sur.

«No le dio miedo en ningún momento y eso que cantó en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, frente a miles de personas. Uno siente más nervios que ellos. La experiencia fue increíble; tuvieron la oportunidad de compartir el escenario con La Colmenita, de Carlos Alberto Cremata y los acompañó la Sinfónica Nacional, ya eso de por sí constituye un premio»,

Antes, en terruño propio, fueron varias las etapas. Greyson Geronés Reytor e Isnel Alejandro Cárdenas Figueredo, resultaron las elecciones de Belkidia entre los miembros de su Compañía Musical Infantil Al Compás de las Olas. Triunfo tras triunfo pasaron ambos de la primera audición en la Casa de la Cultura Benjamín Duarte, a la edición provincial del evento en el Teatro Tomás Terry y de ahí a la grabación del tema en los estudios Eusebio Delfín.

Pero esta historia, ciertamente comenzó muchos años atrás; cuatro, para ser exactos.

«Él (Greyson) cantaba desde chiquito y una señora de mi edificio me dice que le veía condiciones; su hijo es violinista, había estado en el grupo de Belkidia y logró entrar en la Escuela de Arte Benny Moré; la llamamos, y cuando el niño escuchó que estábamos hablando con la profesora, quiso cantarle a través del teléfono. Ella me dijo que lo llevara a la escuela para hacerle unas pruebas.

«Así fue, las aprobó y entró en la compañía. Lo llevé a muchas peñas los domingos hasta que tuvo aproximadamente cinco años, le hice su traje y pudo sumarse al velero musical ya oficialmente».

Hoy cursa el tercer grado y el primer año de violonchelo en la «Benny Moré». La de este 2017 fue su primera experiencia en «Cantándole al Sol».

«La profesora trabaja desde hace 19 años con alumnos de la escuela Guerrillero Heroico dos veces a la semana, les enseña técnicas vocales y organiza la actuación del fin de semana. Él ensaya todas las noches, tiene sus canciones y le dedica un tiempo a eso diariamente, no puede dejar de hacerlo, de lo contrario pierde la afinación, o el vibrato y debe seguirse una constancia».

El sacrificio de niños y padres supera el tema de la economía, pues generalmente asumen el costo de los vestuarios. Implica también horas de estudio, rigor y concentración. Pero «vale la pena, porque Greyson llegó al ‘Cantándole‘ nacional y ha obtenido premios en otros festivales de pioneros, y todo ha sido gracias a este sacrificio. En nombre de Belkidia y de todos nosotros, queríamos agradecer también a los profesores y a la dirección de la Escuela de Arte, ellos apoyaron todo el proceso».

Hoy, el universo infantil lo es cada vez menos. La música de y para los más pequeños se pierde entre la competencia de otros géneros. «Estas canciones los motivan a crecer sanamente».

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Rosa M. Díaz Hernández

Lic. Periodismo Graduada de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas 2012

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