Sede Universitaria Batey Espartaco

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Para los jóvenes que laboraban en los distintos centrales azucareros del país, adaptarse a un nuevo sistema de estudios constituye un gran reto. A partir de la Tarea Álvaro Reynoso y de la Universalización de la enseñanza, el batey del antiguo CAI (Complejo Agroindustrial) Espartaco trocó el sonido de la sirena que llamaba a todos al trabajo, por el de ir hacia las aulas con lápices, libretas y libros.

Los que antes no habían tenido la posibilidad de cursar estudios superiores, tenían ante sí la oportunidad de hacerlo, para convertirse en ingenieros o licenciados de diferentes especialidades.

El programa, sin precedentes en el mundo, llegó para quedarse, como expresan aquellos que se encuentran inmersos en él, pues le brinda a la juventud cubana la opción de contar con el estudio como empleo.

 

LA SEDE DEL “ESPARTACO”

Esta sede ocupa hoy las instalaciones que antes fueron de las oficinas del CAI Espartaco, en el municipio de Palmira, adaptadas y remodeladas con los esfuerzos de los propios alumnos, en jornadas extraclases, así como la construcción del mobiliario, nacido de esas manos que un día se llenaban de melaza, azúcar o grasa.

Allí se estudian dos especialidades: Ingeniería Industrial, con 25 alumnos; y Licenciatura en Contabilidad y Finanzas, con 18. Por otra parte, otros ocho vecinos del batey realizan la carrera de Estudios Socioculturales en la sede municipal.

Con el propósito de lograr la continuidad del lugar, devenido filial de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, se preparan 21 estudiantes en un curso de nivelación, los que ingresarán en septiembre en Ingeniería Agropecuaria, sobre todo por el déficit de profesionales de esta rama en el municipio.

En cuanto a los indicadores medibles, hay que señalar que tienen una retención escolar del 96 por ciento, mientras que la asistencia se comporta al 98,8 y la promoción al 98,6. Una muestra de lo hondo que ha calado este programa en los jóvenes del batey.

Diez son los profesores que asumen la importante misión de impartir las clases, los que poseen más de quince años de experiencia como trabajadores, pero no docentes; y que para enfrentar la tarea tuvieron que incorporarse a cursos de postgrado y diplomados en la Universidad de Cienfuegos.

Víctor Darío González Reyes, director de la sede universitaria, resalta el apoyo que el alto centro de estudios de la provincia les ha brindado en cuanto a la preparación técnica y pedagógica de los educadores, y la entrega de toda la bibliografía necesaria para alcanzar tan buenos resultados.

 

CONDICIÓN QUE ENORGULLESE

Una noticia corría de boca en boca. La sede universitaria de Espartaco se había convertido en la primera de Referencia del país asociada a la Tarea Álvaro Reynoso, por su trabajo integral, la organización y disciplina.

La mañana era esperada por todos, profesores, alumnos y vecinos del lugar. A las 10:00 am. recibirían de manos de los dirigentes de la Juventud provincial el ansiado reconocimiento. Pero, antes de hacerlo, José Ignacio Rivero, funcionario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), junto a Arístides Torres, director nacional de la Oficina Empleadora, ambos insertados en la “Álvaro Reynoso”, tuvieron un intercambio con la dirección de la sede, sus educandos y maestros.

“Ustedes han sido los primeros del país en alcanzar esta condición por sus esfuerzos, sacrificios y disciplina, por la organización que mantienen y buen funcionamiento”, decía José Ignacio.

Ya en el acto oficial de entrega, Juan José Cabello, rector de la “Carlos Rafael Rodríguez”, manifestaba la alegría que le producía tal condición, puesta de manifiesto en la entrega de un diploma a la máxima dirección de la sede, por su contribución sistemática al trabajo docente.

“A punto de cumplir nuestra Universidad 25 años y estar declarándolos a ustedes de Referencia, en un lugar tan pequeño y lleno de personas humildes, demuestra la presencia de la Revolución en cada sitio, su pujanza; y dice mucho del humanismo de nuestro sistema social, que facilita éstas y otras oportunidades a la juventud cubana, para que sea cada día más culta y educada”, expresaba Cabello.

El futuro de la sede universitaria del batey Espartaco está garantizado. Hoy se preparan como bachilleres otros jóvenes que llenarán sus aulas con el fin de llegar a convertirse en profesionales; allí, en un pequeño poblado de la provincia de Cienfuegos. Por eso, el legado martiano está, cada vez más, presente en la inmensa obra revolucionaria.

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