Salón de Artesanía Mi Payaso: sonreír de muchas maneras

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Con el rostro hecho colorines, los niños participaron en la inauguración del Salón de la Artesanía Mi Payaso, en Cienfuegos. / Foto: Juan Carlos Dorado
Foto: Juan Carlos Dorado

Entre rostros pintorreteados, sombreros ridículos e improvisados disfraces, se inauguró en Cienfuegos el segundo Salón Provincial de Artesanía Mi Payaso. Desde el sábado 8 de julio y hasta el próximo 25 de agosto, permanecerá abierta la exposición en la sede aquí de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas de Cuba (ACAA), cita en el antiguo Palacio de Blanco, en el Bulevar de la ciudad.

A la apertura del evento asistieron los más pequeños de casa, acompañados de sus padres y abuelos. “Lo pensamos como antesala a la celebración del Día de los Niños, el tercer domingo de julio. Se presentaron 26 creadores y, por primera vez, todas las obras fueron aceptadas, lo cual evidencia la calidad artesanal y artística alcanzada”, afirmó José Felipe Herrera Hurtado, presidente de la ACAA en el territorio.

La mayoría de los participantes concursaron en rol de aficionados y aun así ganaron casi todos los lauros. Las piezas exploran diversas modalidades de la artesanía: madera, hilo engomado, papier maché, metales, huesos… Son “nuevos payasos, prorrumpidos por nuevos soportes matéricos; dejan de ser convencionales para asistir a un escenario pleno de licencias expresivas”, consideró Celia Joya Riverón, especialista del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y jurado del Salón.

Retacín, obra de Gisela Acevedo Viamonte, mereció el primer premio por lograr la combinación de “diferentes técnicas en una agradable monocromía y variedad de texturas”. Por su parte, Coulrofobia y Añoranza del circo perdido, obtuvieron el segundo y tercer lauros, respectivamente. Otras instituciones como el Centro Provincial de Casas de Cultura, el Centro de Artes Plásticas, el FCBC, ARTex y la Asociación Hermanos Saíz (AHS), entregaron reconocimientos colaterales.

“Trabajo con la chatarra y utilizo cosas que las personas creen sin valor, comentó Ransel Castro Corcho. En Coulrofobia visualicé la figura del clown a través del metal, supuestamente feo y obsoleto. La pieza aborda el miedo a los payasos, tema polémico, porque a ese personaje se le vincula con la risa y yo hago una representación un tanto violenta”.

En Añoranza del circo perdido —la obra multipremiada del Salón—  “empleé la técnica de naturaleza seca, explicó Anniellys Yera Más. Mi cuadro recrea el perfil de un payaso elaborado a partir de hojas secas de distintas tonalidades, lleno de expresividad, ternura y amor”.

La apertura de la muestra devino excusa para despertar la imaginación de los niños junto a su familia, quienes acudieron al Palacio de Blanco vestidos también como piratas o princesas, con maquillaje extravagante y la nariz pintada de rojo. La actuación del payaso Colorete, interpretado por Frank Armando Pérez Aguayo, presidente de la AHS en Cienfuegos, precedió el corte de la cinta que dejó abierta al público la peculiar exposición.

“Siempre será poco cuanto hagamos para rescatar a este personaje, a veces menospreciado o marginado. Para mí se trata de una manifestación compleja: es mucho más difícil hacer reír que llorar. Apruebo y apoyo su defensa desde cualquier expresión artística. Nunca bastará lo que podamos realizar en pos de que prevalezca la alegría”, aseguró Frank.

El Salón Provincial de Artesanía Mi Payaso, en Cienfuegos, demostró la eficacia de una iniciativa cultural, hecha con modestos recursos, pero con la carga creativa suficiente como para dibujar en los labios de niños, jóvenes y adultos esa mueca de felicidad que constituye la sonrisa.

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