Salida clandestina de Mella por Cienfuegos

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Imagen del Muelle Real de Cienfuegos.

La historia tiene aristas impensadas.  En medio del peligro en la clandestinidad que lo trajo a Cienfuegos para salir por nuestro puerto el 18 de enero de 1926, sin pensarlo y ni siquiera saberlo, Julio Antonio Mella despertó las primeras inquietudes amorosas, o el primer amor en la adolescencia de la jovencita que ayudó a salvar su vida.La salida clandestina de Mella por el puerto cienfueguero en esta fecha, contiene no solamente el elemento heroico, histórico,  sino además está aderezado por ese sentimiento cálido y desvaído del primer presentimiento  de  amor imposible.

Pocos d√≠as antes del 18 de enero de 1926 el joven rebelde, fugitivo, fundador del primer Partido Comunista de Cuba en 1925, de la Federaci√≥n Estudiantil Universitaria (FEU), de la Liga Antiimperialista de Cuba y de la Universidad Popular “Jos√© Mart√≠”, que hab√≠a desafiado al tirano Machado que lo sentenci√≥ a muerte, lleg√≥ desde La Habana a Rodas y seg√ļn lo acordado fue interceptado por el m√©dico comunista Gustavo Alderegu√≠a Lima que lo traslad√≥ a Cienfuegos.

Bajo el nombre y personalidad de Juan L√≥pez, arrib√≥ a nuestra ciudad y fue alojado por una familia comunista humilde que resid√≠a en la calle Santa Cruz entre Manacas y Holgu√≠n, en una casa que hoy tiene el n√ļmero 6114, donde permaneci√≥ durante algunos d√≠as. No sal√≠a a ninguna parte y ni siquiera se asomaba a la puerta o ventana de la casa de la familia que lo acogi√≥. Se pasaba casi todo el d√≠a y la noche leyendo y recib√≠a contadas visitas con las que se encerraba en su habitaci√≥n. Solo en algunos momentos conversaba con √Āngela Idania Espinosa Vald√©s y sus familiares sobre los m√°s variados temas.

La muchachita acababa de cumplir sus trece a√Īos de edad y estaba educada en aquel hogar en que las responsabilidades de una clandestinidad casi siempre presentes, para eludir la represi√≥n de los gobiernos anti-comunistas, eran algo com√ļn. Se comportaba pues con esa compostura aprendida con el ejemplo familiar y realmente disfrutaba de la presencia poco com√ļn de un joven apuesto y respetuoso, inteligente y desenvuelto, que parec√≠a un atleta, sonre√≠a mucho y conversaba en voz baja sobre temas interesant√≠simos. Todo ello colm√≥ sus sue√Īos infanto-juveniles.

Al amanecer del 18 de enero, su padre la despert√≥ y le comunic√≥ que inmediatamente saldr√≠a acompa√Īando al joven aquel, a pie desde su casa hasta la Aduana local, por las calles que le fueron se√Īaladas, de modo tal que no hicieran un recorrido recto, sino sinuosamente, para observar si alguien los segu√≠a. Muchos a√Īos despu√©s, en entrevista con este redactor,¬† √Āngela Idania recordaba las palabras de su progenitor:

–¬† Llegas con √©l, yendo por el recorrido que te indiqu√©, hasta el parquecito de la Aduana, frente al Muelle Real. All√≠ te estar√° esperando Felipe Fern√°ndez Seijo, recuerda ese nombre porque √©l se va a identificar as√≠, lo saludas y dejas a tu acompa√Īante con √©l e inmediatamente regresas para la casa. No te preocupes, que aunque t√ļ no nos veas, los estaremos cuidando a ambos desde lejos. Confiamos mucho en ti.

Ella relatar√≠a, a√Īos despu√©s, todav√≠a con orgullo, su inolvidable e ingenua historia de amor.

–¬† Yo iba muy oronda con aquel joven al amanecer por aquellas calles cienfuegueras poco concurridas a esa hora, fr√≠as a√ļn por las brisas g√©lidas de enero, durante todo el largo camino que me indicaron. √Čl ten√≠a veintid√≥s¬† a√Īos y yo trece,¬† pero me trataba como a una joven de m√°s edad, con respeto y al mismo tiempo con una confianza que me emocionaba.¬† Nos re√≠amos de cosas triviales y pas√≥ el camino casi sin sentir. Creo que me enamor√© de √©l, porque fue el primer hombre en quien pens√© mucho durante mucho tiempo.¬† S√≥lo al despedirme comet√≠ una falta: le pregunt√© su verdadero nombre, porque sab√≠a que aquel Juan L√≥pez no lo era. Con una sonrisa espl√©ndida me dijo: “Me llamo Julio”, y graciosamente me estrech√≥ la mano derecha que retuvo por un instante en la suya fuerte y c√°lida. Le pregunt√© el apellido y con la misma sonrisa c√≥mplice me contest√≥: “Eso te lo dir√° tu pap√° cuando sepa que llegu√© bien a mi destino”. Entonces me bes√≥ en la mejilla y yo cre√≠ que me desmayaba.

√Āngela Idania completa su historia:

¬† Supe luego que se fue en el vapor “Comayagua”, de polizonte. Era un barco de la United Fruit Company que lo dej√≥ en Puerto Cort√©s, en Honduras, y de ah√≠ pas√≥ a Guatemala y despu√©s fue hasta su destino en M√©xico donde sobresali√≥ en su liderazgo continental. Tiempo despu√©s en 1929 supe tambi√©n de su alevoso asesinato cuando iba al lado de su novia Tina Modotti que era una fot√≥grafa italiana comunista, muy bonita por cierto,¬† y llor√© mucho cuando lo supe.¬† Ya antes pap√° me hab√≠a contado su verdadera identidad, pero marc√≥ mucho mi vida de joven cienfueguera ese ensue√Īo m√≠o, infantil y c√°ndido si se quiere, pero que me uni√≥ para siempre a Julio Antonio Mella, aunque √©l no lo supiera nunca.

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