Sabotaje al vapor La Coubre y la consigna de ¡Patria o Muerte!

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El del buque “La Coubre” no fue un sabotaje “normal”. Lo prepararon de manera tal que hubieran dos explosiones separadas entre 15 y 30 minutos, una de la otra./Foto: Cubadebate

Cincuenta y ocho años después del cruento sabotaje terrorista al vapor francés “La Coubre”, cuando el 4 de marzo de 1960 descargaba en el puerto de La Habana las armas adquiridas por Cuba para su defensa, todavía Washington no ha autorizado la desclasificación de documentos acerca de ese hecho que costó la vida a 101 personas y dejó mutiladas o heridas a más de 500.  

Los gobiernos norteamericanos no quieren que sean conocidos por la población mundial los crueles atentados cometidos contra países pequeños del mundo, en especial contra Cuba, donde llevan más de un siglo atormentándonos, aún cuando no están “oficialmente” en guerra, y ahora nos amenazan con nuevas agresiones.

El del buque “La Coubre” no fue un sabotaje “normal”. Lo prepararon de manera tal que hubiera dos explosiones separadas entre sí por 15 y 30 minutos, a fin de que la segunda  fuese más mortífera que la primera, pues sorprendería a todas las personas generosas que acudieran a salvar a los heridos, y si tenían suerte, a los líderes de la Revolución que solían ser los primeros en acudir ante este tipo de situaciones.

La primera explosión ocurrió al activarse un mecanismo al levantar una de las cajas de las filas del centro. Eran las tres y diez de la tarde de un día como hoy en 1960. /Foto: Granma

El atentado fue preparado en el puerto de embarque de las armas, o sea, en Bélgica, donde fueron adquiridas por Cuba las armas que nos negaron en otras partes del planeta que no querían disgustos por parte de Estados Unidos.

El buque arribó al puerto a media mañana y al mediodía comenzó la extracción de los bultos. La primera explosión ocurrió al activarse un mecanismo mientras levantaban una de las cajas de las filas del centro. Eran las tres y diez de la tarde de un día como hoy en 1960. Inmediatamente acudieron todo tipo de personas que estaban cerca: policías, bomberos, portuarios, vecinos, autoridades, militares, transeúntes solidarios…, extraían los cuerpos mutilados cuando ocurrió la segunda gran explosión, la cual ocasionó el mayor número de víctimas. Se cumplía la horrible expectativa del terrorismo: matar al mayor número de personas. Matar,  matar… No era solo el propósito el de destruir las armas para nuestra defensa, sino matar personas inocentes, causar miedo.

Se ha conocido en estos años que el gobierno norteamericano el cual entregó armas y municiones en cantidades ilimitadas a la dictadura de Batista, que bombardeaba en la Sierra Maestra las casas de los campesinos, trató de impedir que el gobierno de Bélgica vendiera armas para la defensa de la Revolución cubana, y su embajada en ese país trató de que no se aprobara esa venta. Investigadores internacionales supieron de la presión para que se cancelara tal venta.  Cuando ya no pudieron evitarlo, Estados Unidos envió a sus agentes de la CIA al puerto de embarque donde colocaron un moderno artefacto entre el cargamento y las cajas de granadas antitanques, este se activó al levantar una de las mil cuatrocientas veintidós cajas de municiones. Se demostró que no pudieron estallar solas, pues se lanzaron como prueba desde  doscientos pies de altura, y no explotaron. Por tanto no fue “mala manipulación” como adujeron las autoridades norteamericanas.

Periodistas internacionales conocieron que en el puerto de embarque en Bélgica, un tripulante francés, Alain Mouriat, recibió a bordo a un individuo que luego fue reconocido como el cubano Rolando Masferrer, paramilitar batistiano, jefe de “los Tigres de Masferrer”, asesinos que escaparon de la justicia revolucionaria y se refugiaron en Miami en 1959.

También viajó Donald Chapman, con fachada de “periodista independiente”, quien sirvió en el Ejército norteamericano y recibió entrenamiento en cuestiones de seguridad, además un “sacerdote”  francés, Raoul Desobry. El capitán del barco no quiso llevarlos a bordo en ese viaje con armas, pero recibió una “orden” de su empresa naviera para que los admitiera.  ¿No es raro que un “periodista” y un “cura” viajaran en un buque cargado de explosivos?.  Ambos descendieron en un puerto antes de llegar a Cuba. El día de la explosión aquí, y al siguiente, el Encargado de Negocios norteamericano en La Habana envió mensajes a su país. No han permitido su desclasificación. ¿Qué tienen que ocultar?

En la despedida de duelo de los caídos en el sabotaje de “La Coubre”, Fidel Castro lanzó la consigna de “¡Patria o Muerte!”,  la cual expresa la voluntad del pueblo cubano de resistir.  Hoy, nuestro pueblo continúa demostrando de qué está hecho, cómo está dispuesto a mantener a cualquier precio, la libertad y soberanía de esta Patria, de todos los cubanos.

Asiste a las honras fúnebres de las víctimas de la explosión del Vapor “La Coubre” en la intersección de la avenida 23 y 12, en el Vedado, La Habana y en vibrante discurso denuncia el papel del gobierno de Estados Unidos. Es la primera ocasión en que pronuncia la consigna de “Patria o Muerte”, 5 de marzo de 1960./ Foto: Prensa Latinta/Fidel soldado de las ideas.

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