RT

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Una visión equilibrada que pondere el poder multipolar y la soberanía de los pueblos no puede ser bien recibida por los poderes yanquis y sus aliados o clones europeos./Foto: Sputnik News

Desde el 1ro. de abril de este año, las transmisiones del canal Russia Today (RT es como se vende y conoce en el plano internacional) fueron canceladas en Washington, en tanto parte de la escalada antirrusa promovida en esa nación ahora: paranoia expresada a escalas solo manifiestas durante los peores momentos de la Guerra Fría.

Lo de sacar del aire a RT se veía venir. Alexander Rubinstein, corresponsal en la capital estadounidense, fue detenido el 20 de enero de 2017, cuando cubría las protestas por la investidura de Donald Trump, imputado por “disturbios criminales”. Miembros del Congreso habían definido de “máquina de propaganda” (afirmarlo es ridículo en la capital mundial de la propaganda y la desinformación) a esa cadena global, incluida dentro del “informe de inteligencia” de las elecciones norteamericanas. RT ha sido calificada desde sus inicios, tanto en los Estados Unidos como en algunas naciones europeas, como “potencia extranjera hostil” o “agente extranjero en suelo patrio”.

El verdadero sentido del encono —o realmente temor u odio—, hacia la plataforma moscovita es que constituye una de las contadas voces alternativas globales encargadas de proporcionar ángulos de análisis diferentes a los suministrados por los grandes medios estadounidenses. Órganos que, por muy “anti Trump” que puedan parecer, son parte del sistema corporativo dueño de E.U.A.

Que RT resulte una herramienta ideológica al servicio del Kremlin no es algo para poner en duda; como tampoco que lo sea la BBC para Inglaterra, France 24 a Francia o CNN o Fox News a los Estados Unidos…, aunque ninguna de estas haya sido imposibilitada de ver en Moscú.

Para el gusto personal del redactor, RT (quizá atada en demasía a las ordenanzas del gusto efímero en la red y un punto servil en su deseo de mantener la atención de ese mayoritario huidizo receptor de estos tiempos) es demasiado “estruendosa” en parte de su contenido noticioso, exagera en bluffs informativos, se le va la mano en promover cada nuevo armamento fabricado o en vías de fabricación por parte del complejo militar ruso y en ocasiones, hasta tiene puntos de vista un poco complicados de entender, en tanto provienen de un instrumento periodístico que debería posicionarse sin excepciones en las antípodas del pensamiento imperialista E.U.A.-OTAN.

No obstante reconocido lo anterior, así y todo representa uno de los escasos conglomerados mediáticos del planeta (otros dos, salvando diferencias, serían Telesur, en Caracas e Hispan TV, en Teherán) que, sin plegarse a los dictados del imperio estadounidense, intentan ofrecer una perspectiva global objetiva de la realidad política local, regional y mundial.

Una visión equilibrada que pondere el poder multipolar y la soberanía de los pueblos; una visión que deconstruya cada engaño perpetrado por los aparatos repetidores de mentiras al servicio de Washington, que confiera voz a la alteridad y se postule como un ente independiente, a todas luces no puede ser bien recibida por los poderes yanquis y sus aliados o clones europeos.

La caza de brujas contra la estación rusa resulta otro más de los frentes de guerra abiertos contra Moscú en las esferas política, diplomática, deportiva…

Ni en los momentos más álgidos de la Cortina de Hierro, el cine y la televisión norteamericanos produjeron tanto volumen de material audiovisual contra Rusia como hoy día. Hasta productos de alto nivel, cual la teleserie Homeland, han sido contaminados, y su séptima temporada al aire, es visceralmente antirrusa.

La orden de la Casa Blanca fue y es exportar ese odio. De tal, no devendría sorpresivo que en 2016, un informe del Parlamento Europeo comparase el “peligro” de Russia Today “con el del Estado Islámico”.

La aversión occidental al resurgimiento progresivo de la gran nación euroasiática en su capacidad económica, militar, científica y comunicacional, se expresa mediante disímiles vías. Atacar a su portal no es la menos significativa.

La cada vez mayor cantidad de receptores que sintonizan la señal de RT en el mundo pone en posición de aviso a los tanques pensantes occidentales y su aparato de medios corporativos. Así, la saña contra la cadena rusa no solo se expresa en los órganos de los Estados Unidos, sino además, en buena parte de los europeos. El País, el periódico español más leído en el universo hispanoparlante, tiene a la impugnación del portal como una de sus tareas cotidianas obligatorias, junto al ataque diario a Venezuela.

1 Comentario

  1. Interesante este artículo.
    Estoy seguro que el próximo Mundial de Fútbol propuesto para las vacaciones rusas, dará mucho de que hablar. No soy un fortuneteller, pero como usted, lo veo venir.

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