Revender…, el penoso infinitivo
vie. Nov 15th, 2019

Revender…, el penoso infinitivo

Caricatura: Osval

Caricatura: Osval

Parece que ya no basta encontrar la piedra blanca y redonda del filtro de agua, con piernas de reventa, atravesando impunemente el Bulevar de la ciudad. Los mismísimos filtros, vendidos hace muy poco, colorean la oferta en no pocos sitios, tienda afuera. Penoso.

Llama la atención que las llaves y los restantes componentes de purificación sí duermen apaciblemente en los estantes de las tiendas recaudadoras de divisas, pero la piedra —el pollo del arroz con pollo— ni por asomo.

Y lo más grave, el costo “afuera” es más del doble. Ni siquiera aquello de ganar un “pesito” (aclaro en CUC) o 2, es posibilidad manejada. Si vale 2 y tanto, hay que cobrar 7 u 8, nunca menos.

Así pasa con los controles remotos de televisor Panda, hoy exclusivos de algún que otro rincón de “enseres” menores. Los ves así, de soslayo, y al doble, tras caminar todos los comercios de la ciudad en divisa, en moneda nacional, en las dos…y lejos de hallarlos encuentras muchas, muchísimas dudas.

¿Qué cómo fueron a parar al catre de la calle tal si la tienda no tiene? ¿Por qué si vale 5 CUC, me lo cobran al doble? ¿Es que hizo falta alquilar un trasatlántico para moverlo dos o tres cuadras apenas?

El asunto está enquistado en el panorama mercantil como parásito en el intestino, y ha sido objeto incluso de multas y apercibimientos durante acciones de enfrentamiento en el municipio de Cienfuegos… y un poquito más allá.

Por ejemplo, durante fiscalizaciones realizadas en la zona del Centro Histórico, el fenómeno “reventa y revendedores” ha centrado la atención de cuerpos de inspección y restantes organismos impositores. Lo peor es que en ese tejido la mayor parte del hilo son “ilegales”, individuos sin licencia para ejercer ningún tipo de actividad por cuenta propia, que dependen del bolsillo mío, de aquel y de este para llenar el suyo.

Andan por ahí, Bulevar arriba y abajo, en espera de que “saquen” el producto del momento. No perdonan. Le han metido “mano” lo mismo a las colonias —cuando las sacan— a la pintura, a las luces LED, y a una larga lista de etcéteras que mejor ni mentar.

Por suerte regulaciones para evitar acaparamiento dictan,en dependencia de la oferta existente, la cifra a vender para cada cliente. En las tiendas del comercio interior, por ejemplo, bienes de alta demanda como la pasta y el jabón de línea económica (productos hoy identificados con dificultades) no son expendidos a libre demanda, sino en números bien delimitados, para que todos accedan.

Ha sido una práctica con buenos resultados, implementada también con las propias colonias en las recaudadoras de divisas. Pero mil y un trucos tiene siempre el acaparador para comprar y luego ofrecerte la cotizada mercancía así, sin más, a sobreprecio.

El tema no es nuevo. Casi es llover sobre mojado empeñar líneas en él. Pero los días que vivimos son de algún modo diferentes. Por disímiles flancos se arrecia el cerco económico contra Cuba. Superamos un mes de septiembre gracias a nuestra inventiva, creatividad, solidaridad en altísimas dosis, y entereza como pueblo.

Y en medio de este contexto me pregunto entonces, ¿hasta cuándo esa fibra inamovible en el alma de quienes lucran con la necesidad?

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7 comentarios en “Revender…, el penoso infinitivo

  1. Desgraciadamente es una situación que se repite en todas las provincias. Vivo en Holguín y hay que ver para creer, una plaza específicamente para los revendedores. Tienen esto y aquello si quieres puedes armarte una industria completa porque hasta para eso tienen y el estado en eso ni se mete.El noticiero habla que se lucha por erradicar el acaparamiento y vas a la plaza y ves de todo lo que no hay en las tiendas. Es vergonzoso. HASTA CUANDO ESTADO!, ACABA CON EL ACAPARAMIENTO YA! Y DE VERDAD!!!

  2. Algún día se acabara peto no se sabe cuando, eso es general en toda Cuba, si visitas el then cent en 33 y 10 en Vedado Habana, hasta la mayonesa, helado este, se revende incluso fuera el mismo mercado y No pasa nada!!

  3. Ni la policía, ni los inspectores, ni la conciencia de los que lucran con la necesidad van a ponerle fin a esta figura delictiva que hoy ya casi es una figura del trabajo por cuenta propia. Solo con producción y suficientes ofertas, esos revendedores se decantacrán por sí solos. Es verdad que esa posibilidad se muestra bastante lejana, pero es la única posible.

  4. Todo eso es verdad, pero la mas grande verdad es que la calle es para los que NO trabajan, la farmacia, la placita, la tienda de víveres de ropa de lo que sea, el que trabaja de 8 am a 5.30 pm cuando llega a su casa tiene que caer en manos de estos delincuentes, revendedores no, delincuentes. También le toca su cuota de culpa al Gobierno porque todos queremos trabajar en el mismo horario y tener el fin de semana para descansar y no nos queda otra que cubrir las necesidades con esos delincuentes.

  5. Es escrito lo veo muy bueno y muy a tono con la realidad de hoy, pero lo hemos dejado enquistar, en mi opinión porque hemos querido, creo que la policia, el gobierno y demás partes que tengan que ver, de un tajaso, con una buena redada y multas ¨bastante¨ ejemplarisantes lo eliminan de raiz, cuando se quiere se puede. “PENSAR COMO PAÍS”.

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