Repensar las graduaciones, eternizar el mundo escolar

1
494
El final de un curso es ocasión para reflexionar sobre bellas etapas./ Foto: Internet

Como hay un lenguaje primario para nombrar las cosas, existe un paisaje maternal con el que aprendes a ver el mundo, luego conoces otros; pero el primero siempre te acompa√Īa.

Crece el individuo rodeado de un entorno que eternamente lo escolta, el complemento de ese momento inicial es, sin dudas, el mundo escolar. El final de un curso es ocasión para reflexionar sobre bellas etapas.

¬ŅQui√©n no recuerda su maestra de Preescolar, los primeros amigos, el colectivo precursor de las andanzas colegiales? Por eso, cada t√©rmino de etapa docente marca un recuerdo indeleble, m√°xime si es grado terminal, de ah√≠ la importancia de las graduaciones.

Nuestra historia est√° conformada por el vencimiento de etapas y entre los saldos de cada una est√° la influencia de amigos y educadores; los de m√°s edad guardamos fotos reveladoras de recuerdos e instantes √ļnicos, pues siempre mirarlas significa rememorar afectos, complicidades en blanco y negro, resumidas en la solemnidad del acto que significaban entonces los egresos escolares.

Me refiero a los menos jóvenes, porque hoy en tales acontecimientos han minimizado la equivalencia emocional. Penurias económicas, prohibiciones de colectas de dinero primero, y luego inevitables radicalismos, han ido en detrimento de las graduaciones de Preescolar, Primaria, Secundaria y hasta de Preuniversitario.

En la antigua coordenada generacional no faltaban las semblanzas de cada estudiante; realce de la sugesti√≥n po√©tica del momento, eran mezcla de humor y dominio de comportamientos estudiantiles, una mirada a cada individualidad, casi siempre desde la sapiencia de alg√ļn pedagogo, quiz√°s menos ducho en la rima, pero permeado de la necesaria sensibilidad para despedir a educandos.

¬ŅCu√°ndo aparecieron las reprobaciones? En fecha indefinida, pues de all√° de los inicios de este siglo y a√ļn de los precarios noventa, guardo los versos dedicados a mis hijas, al menos en el t√©rmino del c√≠rculo infantil.

No han sido igual de afectivos los sucesivos egresos, y mi pr√°ctica reporteril corrobora la ausencia de emotividad en las graduaciones actuales, sobre todo durante los primeros niveles de ense√Īanza, lo cual, unido a la era fotogr√°fica digital, contrapartida a veces de √°lbumes e impresiones gr√°ficas, puede tornar m√°s fugaz el momento.

En la desaparición de la formalidad de los actos citados influyeron, sin dudas, los altos costos de actualizaciones de nuestro proyecto social, entre ellos presumo como mayor incidente las desagradables desigualdades, el temor a las diferencias, con las que inevitablemente convivimos.

A fuerza de resistencia hemos vencido inexpugnables barreras para seguir adelante nuestro programa educacional y cultural, pero tocando lo grande se nos han escurrido detalles aparentemente peque√Īos.

Falta mucho de solemnidad en los actos de entrega de diploma a alumnos que terminan cada nivel, sin embargo, se me ocurre la ausencia de semblanzas como metáfora perfecta de carencia de espiritualidad, que es sinónimo de desvanecimiento de amor y no podemos permitir (e invoco a José Martí) que la dureza permee la ternura.

1 Comentario

  1. Dagmara creo sin lugar a dudas que es verdad que todo eso se ha perdido, soy madre de un estudiante que acaba de terminar su grado doce en Mart√≠n Dihigo y la graduaci√≥n estuvo a la altura del momento, muy bonita y emotiva fue en el teatro de la escuela pedag√≥gica en la antigua formadoras de Maestros, la direcci√≥n de la escuela se esforz√≥ e hizo un bonito acto que quedar√° en el recuerdo de cada uno de los que all√≠ estuvimos alumnos y familiares, imag√≠nese por cuantas graduaciones ha pasado desde preescolar hasta esta donde acaba de definir su futuro y en cada una de las primeras se hac√≠a semblanzas por sus propios maestras que d√≠a a d√≠a compart√≠an con cada uno de ellos y se reflejaba su car√°cter, actitud, en fin iban reflejando al ser humano, como en estos tiempos se lleva no lo s√©, pero ojal√° nuestros maestros de hoy sigan esa bonita tradici√≥n, es que no podemos perder la ilusi√≥n de que ellos se desarrollen en un ambiente sano, que se le hagan adem√°s sus fiestas, yo recuerdo y ya tengo 50 a√Īos que mi madre nos celebraba nuestros cumple en el aula con nuestros amigos con los que compart√≠amos la mitad de nuestro tiempo y √©ramos muy felices, esto se puede rescatar sin creernos que tenemos que hacer una s√ļper fiesta, ellos los ni√Īos se conforman con estar juntos y celebrar, otra cosa con m√ļsica infantil, eso me preocupa y mucho, le√≠ esta semana el cometario digita sobre por la prensa escrita acerca de las cajitas de m√ļsica que hoy llevan los j√≥venes y eso es desastroso, no hay respeto a nada nuestro ambiente est√° saturado de basura, de ruidos y de malas palabras, que pasa que no se hace nada sobre esto, antes uno pisaba el c√©sped en el prado, malec√≥n, parques etc y ah√≠ estaban los impertores para poner la multa ahora d√≥nde est√°n? que se hace a donde vamos a parar, nuestra ciudad y lamento decirlo es la peor en estos momentos en cuanto a estas cosas y es una l√°stima que nuestros ni√Īos y ni√Īas crezcan en esto, por favor usted es una buena periodista y ojala se haga m√°s periodismo acerca de estas cosas, felicitaciones por su periodismo. Saludos Katy

Dejar respuesta