Reafirma Cuba en la ONU que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución fracasará | 5 de Septiembre.
sáb. Jul 20th, 2019

Reafirma Cuba en la ONU que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución fracasará

INTERVENCION DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA
REPUBLICA DE CUBA, BRUNO RODRIGUEZ PARRILLA EN EL 72 PERIODO DE
SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU. NUEVA YORK. 22 DE
SEPTIEMBRE DE 2017.

Señor Presidente:

Señor Secretario General:

Le confirmo el apoyo de Cuba en su labor al frente de la Secretaría de la Organización de las Naciones Unidas como garante y defensor de la paz internacional.

Señores Jefes de Estado y de Gobierno:

Distinguidas delegadas y delegados:

Expreso sinceras condolencias, extensivas a los familiares de los fallecidos y a los
damnificados, y nuestra disposición a incrementar nuestra cooperación, dentro de
nuestras modestas posibilidades; a los hermanos pueblos y gobiernos de Dominica y
Antigua y Barbuda, pequeñas islas que sufrieron terrible destrucción; a República
Dominicana, Puerto Rico, Saint Martin, Sint Maarten, Islas Vírgenes y Anguila debido
a los huracanes Irma y María.

Llamo a la comunidad internacional a dar toda la prioridad y movilizar recursos para
ayudar a los pequeños estados y territorios insulares del Caribe devastados.

Reciba entrañables sentimientos de solidaridad de Cuba, el pueblo y gobierno
mexicanos, en especial los familiares de las víctimas y los damnificados por ambos
terremotos, a quienes reiteramos la disposición a asistir a la población y a la
recuperación de los daños con nuestros modestos esfuerzos.

Hacemos llegar nuestro pesar al pueblo de los Estados Unidos, sentidas condolencias a las familias de los fallecidos, y honda simpatía a todos los afectados por el huracán Irma.

Señor Presidente:

Traigo el testimonio del pueblo cubano que realiza un colosal esfuerzo en la recuperación de los severos daños en las viviendas, la agricultura, el sistema electro energético y otros provocados por el huracán Irma. Pese a ingentes medidas de prevención, incluida la evacuación de más de 1,7 millones de personas y la total
cooperación de los ciudadanos, sufrimos diez fallecimientos.

Los dolorosos daños a servicios y las pérdidas de bienes sociales y personales, las privaciones ocasionadas a las familias por largas horas sin electricidad o abasto de agua, acentuaron la unidad y solidaridad de nuestro noble y heroico pueblo.

Se han repetido conmovedoras escenas de rescatistas entregando una niña salvada
a su mamá, un pequeño recogiendo de las ruinas un busto de Martí, estudiantes
ayudando a familias que no conocían, efectivos de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior haciendo los trabajos más duros, dirigentes locales encabezando las tareas más difíciles.

El Presidente Raúl Castro, desde la zona más devastada, emitió un llamamiento en
el que escribió: “han sido días duros para nuestro pueblo, que en solo pocas horas ha visto como lo construido con esfuerzo es golpeado por un devastador huracán.
Las imágenes de las últimas horas son elocuentes, como también lo es el espíritu de resistencia y victoria de nuestro pueblo que renace con cada adversidad”.

A nombre del pueblo y gobierno cubanos, agradezco profundamente las sentidas
muestras de solidaridad y afecto de numerosos gobiernos, parlamentos,
organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil.

Expreso honda gratitud ante los diversos ofrecimientos de ayuda recibidos.

Señor Presidente:

Guardo viva y emocionada memoria de la imponente presencia y de las ideas
enormemente vigentes, expresadas en esta Asamblea, por el Comandante en Jefe
de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.

Agradezco, a nombre de nuestro pueblo y gobierno, los sentimientos de respeto,
afecto y admiración recibidos de todas las latitudes.

Señor Presidente:

El pasado martes, el Presidente Donald Trump ha venido a convencernos de que
uno de sus propósitos es promover la prosperidad de las naciones y de las personas.

Pero en el mundo real, ocho hombres poseen, en conjunto, la misma riqueza que los 3 mil 600 millones de seres humanos que Integran la mitad más pobre de la
humanidad.

En términos de facturación, 69 de las 100 mayores entidades del mundo son
empresas trasnacionales, no Estados. Juntas, las diez mayores corporaciones del
mundo tienen una facturación superior a los Ingresos públicos de 180 países
sumados.

Son extremadamente pobres 700 millones de personas; 21 millones son víctimas de
trabajo forzoso; 5,9 millones de niños murieron en 2015 antes de cumplir cinco anos,
por enfermedades prevenibles o curables; 758 millones de adultos son analfabetos.

Ochocientos quince millones de personas padecen hambre crónica, decenas de
millones más que en 2015. Dos mil millones están subalimentadas. De recuperarse
el precario ritmo de disminución de los últimos años, 653 millones de personas
seguirán hambrientas en 2030 y no sería suficiente para erradicar el hambre en el
2050.

Hay 22,5 millones de refugiados. Se agravan las tragedias humanitarias asociadas a
los flujos de migrantes y su número crece en un orden económico y político
Internacional claramente Injusto.

La construcción de muros y barreras, las leyes y medidas adoptadas para Impedir las
oleadas de refugiados y migrantes, han demostrado ser crueles e ineficaces.
Proliferan políticas excluyentes y xenófobas que violan los derechos humanos de
millones de personas y no resuelven los problemas del subdesarrollo, la pobreza y los conflictos, causas principales de la migra clon y la solicitud de refugio.

Los gastos militares ascienden a 1,7 millones de millones de dólares. Esa realidad contradice a quienes alegan que no hay recursos para acabar con la pobreza.
Pero la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible carece de medios de aplicación,
por egoísmo y falta de voluntad política de los Estados Unidos y otros países
industrializados.

¿Cuál es la receta milagrosa que nos recomienda el Presidente Trump, a falta de los flujos financieros del Plan Marshall? ¿, Quienes pondrán los recursos para ello? ¿Cómo puede esto reconciliarse con la Idea de los Presidentes Reagan y Trump de
“America First”?

Ignora y tergiversa la historia y presenta como objetivo una quimera. Los patrones de producción y consumo propios del capitalismo neoliberal son insostenibles e irracionales y conducen, inexorablemente, a la destrucción del medioambiente y al fin de la especie humana.

¿Acaso pueden olvidarse las consecuencias del colonialismo, la esclavitud, el
neocolonialismo y el imperialismo?

¿Las décadas de sanguinarias dictaduras militares en America Latina pueden presentarse como ejemplo de un capitalismo exitoso?

¿Alguien conoce recetas de capitalismo neoliberal mejor aplicadas que las que destruyeron las economías latinoamericanas en la década de los 80?

Es imprescindible e impostergable que las Naciones Unidas trabajen por establecer
un nuevo orden económico internacional participativo, democrático, equitativo e
incluyente, y una nueva arquitectura financiera que tomen en cuenta los derechos,
necesidades y particularidades de los países en desarrollo y las asimetrías existentes
en las finanzas y el comercio mundial, resultado de siglos de explotación y saqueo.

Los países industrializados tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y
cuentan con los medios financieros y tecnológicos suficientes para ello.

Ni siquiera para los ricos, habrá la prosperidad que se anuncia, sin detener el cambio
climático.

Cuba lamenta la decisión del Gobierno de los Estados Unidos, el principal emisor
histórico de gases de efecto invernadero en el planeta, de retirar a su Pals del
Acuerdo de París.

En el 2016, por tercer año consecutivo, se batieron los récords de aumento de la
temperatura media global, lo que confirma al cambio climático como una amenaza a
la supervivencia de la humanidad y el desarrollo sostenible de nuestros pueblos.

Reiteramos nuestra solidaridad con los pequeños países insulares en desarrollo,
especialmente del Caribe y el Pacífico, que son los más afectados por el cambio
climático, para quienes reclamamos un trato justo, especial y diferenciado.

Señor Presidente:

El gobierno de Estados Unidos ha venido a decirnos que, junto a la prosperidad, los
otros dos “bellos pilares” del orden mundial son la soberanía y la seguridad.
Es responsabilidad de todos preservar la existencia del ser humano frente a la
amenaza de las armas nucleares.

Un importante aporte al logro de ese objetivo significa la histórica adopción en el
marco de las Naciones Unidas, el pasado 7 de julio, del Tratado sobre la Prohibición
de las Armas Nucleares, que proscribe tanto el uso como la amenaza del uso de
esas armas, que tienen la capacidad de aniquilar la especie humana.

Estados Unidos se opuso tenazmente a este tratado. Anunció que empleara 700 mil
millones de dólares en gastos militares y desarrolla una doctrina nuclear y militar
extremadamente agresiva, basada en la amenaza del uso de la fuerza y en el
empleo de esta.
Estados miembros de la OTAN atentan contra la paz y la seguridad internacionales y
el Derecho Internacional promoviendo intervenciones militares y guerras no
convencionales contra Estados soberanos.
Como señaló el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz:
“cese la filosofía del despojo y desaparecerá la filosofía de la guerra”.

Resulta cotidiana la imposición ilegal de medidas coercitivas unilaterales y el uso de
herramientas financieras, judiciales, culturales y comunicacionales para la
desestabilización de gobiernos y la negación del derecho de libre determinación de
sus pueblos.

Crece el uso encubierto de las tecnologías de la información y las comunicaciones
para atacar a otros Estados, mientras varios países desarrollados se oponen férreamente a la adopción de tratados internacionales que regulen la cooperación
para lograr un ciberespacio seguro.

El Presidente estadounidense manipula los conceptos de soberanía y seguridad en
su exclusivo beneficio y detrimento de todos, incluidos sus aliados.

La tentativa de utilizar la amenaza militar y la fuerza para detener la tendencia mundial irreversible al multipolarismo y policentrismo provocará graves peligros para la paz y la seguridad internacionales que deben ser defendidas y preservadas
mediante la movilización internacional.

Los principales de igualdad soberana, respeto a la integridad territorial y no injerencia en les asuntos internos de los Estados, deben ser respetados. La Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional no admiten ser reinterpretados.

La reforma de las Naciones Unidas debe preponerse como objetivo esencial que esta
responda a las necesidades acuciantes de los pueblos y las grandes mayorías
desfavorecidas. El multilateralismo debe ser protegido y reforzado frente a les intereses imperialistas de dominación y hegemonía.

La democratización del Consejo de Seguridad, tanto en su composición como en sus métodos de trabaje, es un objetivo impostergable.

El fortalecimiento de la Asamblea General y la recuperación de las funciones que le han sido usurpadas, resulta imprescindible.

Señor Presidente:

El “patriotismo” que se invoca en el discurso de les Estados Unidas es una
perversión del humanismo, el amor y la lealtad a la Patria, y del enriquecimiento y
defensa de la culture nacional y universal. Encarna una visión excepcionalista y
supremacista de ignorante intolerancia frente a la diversidad de modelos políticos,
económicos, sociales y culturales.

En los países desarrollados se agrava la pérdida de legitimidad de los sistemas y partidos políticos y se incrementa el abstencionismo electoral. La corrupción legal o ilegal hace metástasis como es el caso extremo de los llamados “intereses especiales” o pagos de corporaciones a Gamble de beneficios, en el país en que más dinero se gasta en campañas y donde se puede ser paradójicamente elegido con menos votos populares que otro candidato a gobernar con un apoyo ínfimo de los
electores.

Es creciente e insólito el use de la ciencia y la tecnología para ejercer hegemonía, mutilar las culturas nacionales y manipular la conducta humana, come en el caso del
uso política y publicidad de las llamadas “big data” e psicometría. Siete consorcios
céntrela férreamente le que se lee, ve e escucha en el planeta, prevalece el
monopolio de las tecnologías, la gobernanza de las redes digitales es dictatorial y
discriminatoria y, pese a las apariencias, la brecha digital entre países ricos y pobres
crece.

Se recortan las oportunidades y violan flagrante y sistemáticamente les derechos
humanos de jóvenes, migrantes y trabajadores.

Anteayer, el Vicepresidente de les Estados Unidos Michael Pence afirmó en el
Consejo de Seguridad, con absurdo desconocimiento de sus funciones y la
pretensión de establecer nuevas prerrogativas, que este debería modificar la
composición y los métodos del Consejo de Derechos Humanos “que no merece su
nombre”, según dijo, “porque una clara mayoría de sus miembros no cumplen
siquiera los mas básicos estándares de derechos humanos”.

Supongo no incluye en el caso a su propio país, que lo merecería por su patrón de
violaciones sistemáticas de derechos humanos como el uso de la tortura, la
detención y la privación de libertad arbitrarias, como ocurre en la Base Naval de
Guantánamo, el asesinato de afroamericanos por policías, la muerte de civiles
inocentes por sus tropas y la xenofobia y represión de inmigrantes, incluso menores
y su escasa adhesión a instrumentos internacionales.

Señor Presidente:

Reafirmamos nuestra más firme condena centra el terrorismo, en todas sus formas y
manifestaciones; y rechazamos los dobles raseros en su enfrentamiento.

La impostergable búsqueda de una solución justa y duradera al conflicto del Medio Oriente, se sustenta en el ejercicio del derecho inalienable del pueblo Palestino a la
autodeterminación, y a disponer de un Estado libre e independiente, dentro de las fronteras anteriores a 1967, con su capital en Jerusalén Oriental.

La cuestión del Sahara Occidental requiere un esfuerzo de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas, de modo que se garantice al pueblo saharaui el
ejercicio de la autodeterminación y se respete su legítimo derecho a vivir en paz en
su territorio.

Cuba reafirma su apoyo a la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la
guerra en Siria, sin injerencia externa y con pleno respeto a su soberanía e integridad
territorial.

Se acrecientan los peligros a la paz y la seguridad internacionales derivados de la ampliación de la presencia de la OTAN en las fronteras de Rusia. Reiteramos
nuestro rechazo a las sanciones unilaterales e injustas impuestas a ese país.

Demandamos que se respete el denominado acuerdo nuclear con la Republica
Islámica de Irán.

Rechazamos la amenaza de destruir totalmente la Republica Popular Democrática
de Corea, donde viven 25 millones de seres humanos.

La guerra no es una opción en la Península Coreana, amenazaría la existencia de
cientos de millones de personas en esta y en los países vecinos y conduciría a una
conflagración nuclear de consecuencias impredecibles. Solo a través del diálogo y
las negociaciones se puede lograr una solución política duradera, que debe tener en cuenta las preocupaciones legítimas de todas las partes involucradas. Apoyamos la
desnuclearización total de la Península Coreana, sin injerencia extranjera, con total
respeto a la igualdad soberana e integridad territorial de los Estados y con estricto
apego al principio del no uso, ni la amenaza de uso de la fuerza.

Señor Presidente:

Nuevas amenazas se ciernen hoy contra la paz y la estabilidad en América Latina y
el Caribe, en abierto irrespeto a la “Proclama de América Latina y el Caribe como
Zona de Paz”, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y de Gobierno de nuestra región, en enero de 2014, en ocasión de la II Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC).

Reiteramos lo expresado por el Presidente. Raúl Castro Ruz sobre la República Bolivariana de Venezuela el pasado 14 de julio:

“La agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda «Nuestra
America)) y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para
ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos
de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando
en diferentes lugares del mundo”.
“Alertamos hoy que quienes pretenden derrocar por vías inconstitucionales, violentas
y golpistas a la Revolución Bolivariana y Chavista asumirán una seria responsabilidad ante la historia”.

Rechazamos enérgicamente la amenaza militar contra Venezuela, la orden ejecutiva
que la califica como una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos y las sanciones unilaterales, injustas y arbitrarias aplicadas por este.

Reiteramos nuestra inquebrantable solidaridad con el pueblo y el gobierno
bolivarianos y chavistas, y con su unión cívico-militar que lidera el presidente
constitucional Nicolás Maduro Moros.

Denunciamos y condenamos la iniciativa Nica Act, promovida en el Congreso de los
Estados Unidos en una actitud injerencista que persigue imponer un bloqueo económico al pueblo y gobierno de Nicaragua, a quienes reiteramos nuestro
respaldo.

Expresamos nuestra solidaridad con el ex Presidente Luiz Inácio Lula da Silva,
víctima de persecución política para impedir su candidatura a elecciones directas mediante una inhabilitación judicial. Lula, la presidenta Dilma Rousseff, el Partido de
los Trabajadores y el pueblo brasileño tendrán siempre a Cuba de su lado.

Reafirmamos nuestro compromiso histórico con la libre determinación y la
independencia del pueblo de Puerto Rico.

Apoyamos el legítimo reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas,
Sandwich del Sur y Georgias del Sur.

Cuba continuará contribuyendo en todo lo posible, a solicitud de las partes, con los
esfuerzos para lograr una paz estable y duradera en Colombia.

Seguimos comprometidos en compartir nuestras modestas realizaciones con los
pueblos del Sur, incluido el empeño de los 41 mil 652 cooperantes que en 63 países
luchan por la vida y la salud de los seres humanos.

Señor Presidente:

El 16 de junio pasado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció
la política de su gobierno hacia Cuba, que constituye un retroceso en las relaciones
bilaterales y socava las bases establecidas hace dos años para avanzar en una
relación de nuevo tipo entre nuestros países, en la que prime el respeto y la igualdad.

El gobierno estadounidense ha decidido endurecer el bloqueo económico, comercial
y financiero, imponiendo nuevos obstáculos a las limitadas posibilidades que tenía su
empresariado para comerciar e invertir en Cuba y restricciones adicionales a sus
ciudadanos para viajar a nuestro país.

Esas decisiones ignoran el apoyo de amplios sectores estadounidenses, incluyendo
la mayoría de la emigración cubana, al levantamiento del bloqueo y la normalización
de las relaciones. Satisfacen solo los intereses de un grupo de origen cubano del sur
de Florida, cada vez más aislado y minoritario, que insiste en dañar a Cuba y a
nuestro pueblo por haber elegido defender, a cualquier precio, el derecho a ser libre,
independiente y soberano.

Reiteramos hoy la denuncia a las medidas de endurecimiento del bloqueo y
reafirmamos que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución
fracasará.

De igual forma, rechazamos la manipulación del tema de los derechos humanos
contra Cuba, que tiene mucho de que enorgullecerse por los logros alcanzados y no
tiene que recibir lecciones de los Estados Unidos ni de nadie.

Expresamos en esta ocasión la más enérgica condena a las declaraciones
irrespetuosas, ofensivas e injerencistas contra Cuba y el gobierno cubano, realizadas
hace tres días en esta tribuna per el presidente Donald Trump. Le recordamos que
los Estados Unidos, donde se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos que suscitan profunda preocupación en la comunidad internacional, no
tienen la más mínima autoridad moral para juzgar a mi país. Reafirmamos que Cuba
nunca aceptara condicionamientos ni imposiciones, ni renunciara a sus principios.

En relación con los alegados incidentes que habrían afectado a funcionarios
estadounidenses en La Habana, afirmamos categóricamente que el gobierno cubano cumple con todo rigor y seriedad sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas en lo referido a la protección de la integridad de todos los
diplomáticos sin excepción, incluyendo los de los Estados Unidos; y que Cuba jamás
ha perpetrado ni perpetrara acciones de esta naturaleza; ni ha permitido ni permitirá
que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito.

Las autoridades cubanas, de acuerdo con los resultados preliminares de la
investigación prioritaria y con alto componente técnico que están desarrollando por
indicación del más alto nivel de nuestro gobierno, y que ha tomado en consideración
datos aportados por las autoridades de los Estados Unidos, hasta el momento no
cuentan con evidencia alguna que confirme las causas ni el origen de las afecciones
a la salud que han sido reportadas por los diplomáticos estadounidenses y sus
familiares.

La investigación para esclarecer este asunto sigue en curso y para llevaría a termino
será esencial la efectiva cooperación de las autoridades estadounidenses. Sería
lamentable que se politice un asunto de la naturaleza descrita.

Como ha expresado el Presidente Cubano, Raúl Castro Ruz, que Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados
Unidos, sobre la base de la igualdad y el absoluto respeto a la soberanía y la
independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación
en temas de interés común con el gobierno estadounidense.

Cuba y los Estados Unidos pueden cooperar y convivir, respetando las diferencias y
promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe
esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e
independencia.

Señor Presidente:

El pueblo cubano no cesará en su legítimo reclamo por el levantamiento y total eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero y seguirá denunciando el
recrudecimiento de esa política. El 1° de noviembre, Cuba presentará una vez más ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el
Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba”.

Mientras que en el mundo crece la desigualdad, la opulencia de unos pocos y la
marginación de muchos, el pueblo cubano continuara su lucha por alcanzar la sociedad más justa posible. Seguiremos avanzando con paso firme en el camino de trasformaciones revolucionarias decidido soberanamente por cubanas y cubanos
para el perfeccionamiento de nuestro socialismo.

Muchas gracias.

*Tomado de la sitio oficial de Naciones Unidas: www.un.org

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