Raúl en acto de tributo a Fidel: "Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá" | 5 de Septiembre.

Raúl en acto de tributo a Fidel: “Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá”

Preside Raúl homenaje póstumo a Fidel en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba

Preside Raúl homenaje póstumo a Fidel en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba

Con un ¡Fidel, Fidel, hasta la Victoria Siempre!, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, hizo patente el sentir del pueblo cubano de continuar apoyando el proceso gestado por el máximo artífice de la Revolución, Fidel Castro Ruz.

Hermano de sangre y de luchas, Raúl cerró hoy el multitudinario acto político realizado en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, de la Ciudad Heroína de la República de Cuba, urbe que será la última morada del Comandante en Jefe, eminente estadista, fallecido el 25 de noviembre a los 90 años de edad.

Ante los restos de Fidel, juremos defender la Patria y el Socialismo, y juntos reafirmemos la sentencia del Titán de Bronce, de “quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, expresó conmovido Raúl.

La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios, mencionó el mandatario cubano en alusión a las palabras por él pronunciadas el 26 de julio de 1994.

Ese es el Fidel invicto que nos convoca con su ejemplo y con la demostración de que sí se pudo, sí se puede y sí se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, garantizar la independencia y la soberanía de la Patria, sostuvo.

En otro momento de su mensaje de despedida al líder revolucionario, Raúl agradeció las muestras de amor del pueblo cubano, que acompañó a la simbólica Caravana que trasladó las cenizas del Comandante en Jefe, las cuales descansarán definitivamente en el Cementerio Santa Ifigenia.

Raúl dijo que este 4 de diciembre se realizará una sencilla ceremonia en la necrópolis donde también se encuentran el Mausoleo a José Martí, las tumbas de Carlos Manuel de Céspedes, Mariana Grajales y Frank País, y la de los caídos en el Moncada, el Granma, el Ejército Rebelde, la clandestinidad y las misiones internacionalistas.

Asimismo, destacó la masividad en las actividades de homenaje póstumo, en las que el pueblo juró fidelidad al concepto Revolución, expuesto por Fidel el Primero de Mayo de 2000, y se mostró impresionado por la presencia de las nuevas generaciones que reafirmaron su disposición de continuar los ideales de su eterno líder.

En un recuento sobre la visión de futuro de Fidel, el General de Ejército mencionó cómo él predijo, con más de dos años de antelación, la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La autoridad de Fidel y su relación con el pueblo, aseguró, fueron determinantes en la heroica resistencia del país en el llamado período especial, al tiempo que rememoró la manera de afrontar los retos de esta etapa, marcada también por el férreo bloqueo imperialista y las campañas mediáticas dirigidas a sembrar el desánimo entre la ciudadanía.

En correspondencia con la determinación de Fidel de no emplear su nombre o figura para denominar sitios públicos, o erigir en su memoria monumentos, bustos, estatuas u otras formas similares de tributo, el General de Ejército anunció que en la próxima sesión del Parlamento se presentará la propuesta legislativa requerida para que permanezca esa voluntad.

Al multitudinario acto asistieron dignatarios y personalidades de Cuba y el mundo, organismos internacionales, parlamentos, intelectuales amigos de la Isla y una masiva representación del pueblo santiaguero, las provincias orientales y Camagüey.

 

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1 comentarios en “Raúl en acto de tributo a Fidel: “Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá”

  1. Fidel, Ahora, vienen a mi mente muchas cosas que dijiste y no las entendí, en su momento, de esa manera. Hace treinta años, inmerso en una de tus profundas rectificaciones manifestaste que sería antidialéctico y antimarxista creer que ya todo estaba dicho y todos los problemas estaban resueltos desde el siglo XIX en los libros de Marx y Engels y más delante de Lenin. Trascendías aquel marxismo que se reflejaba en los manuales, que, cargados de optimismo aseveraban que al comunismo se llegaba construyendo una poderosa base técnico material.
    Fuiste profeta cuando indicaste que había que hacer trabajo de conciencia y dejaste claro que los factores económicos serían medios, instrumentos auxiliares del trabajo político y revolucionario que necesitaba una verdadera revolución que requiere la construcción del socialismo. Y, la caprichosa práctica te dio la razón demostrando que las nuevas relaciones de producción no brotarán del capitalismo, hay que construirlas. . Después fui comprendiendo por qué reiterabas tanto que el socialismo tenía que ser fruto del desarrollo de la conciencia y de la educación del hombre.
    He leído el discurso que pronunciaste el 8 de enero del 1959 cuando entraste a La Habana y me he detenido en dos citas conmovedoras. Le pediste ayuda a tu pueblo para desarmar a los ambiciosos y para condenar de inmediato a los que ya sabias que empezarían a asomar las orejas. Lo elegiste como la mejor fuerza para defender tu obra que por ser humana no siempre fue perfecta, pero, no te faltó la sabia reflexión para desafiar los escollos que tus enemigos te ponían en el camino para desarticular la unidad de la nación, como única alternativa posible para lograr su objetivo. Un gigante, de la talla del Che, te otorgó la merecida condición de maestro por tu particular modo de integración con tu pueblo solo posible, según él, viéndote actuar.
    Pienso en un antes y un después de tu partida física. Me comprometo a cultivar tus valiosas ideas desde mi radio de acción, Ellas necesitan convertirse en conducta de tu pueblo, pero, antes hay que empoderarlas con la flexibilidad necesaria. Ahora más que nunca hay que desarmar a los ambiciosos, a los que intenten sacar las orejas persuadiéndolos con las armas que nos dejaste Me gustaría verte activo desde tu magisterio político sometiendo a un profundo análisis tus estratégicas ideas. Hay una generación que ha derramado lágrimas por tu partida física que necesita los consejos que diste a los que nos formamos viéndote donde el pueblo te necesitaba.
    El espontáneo, “Yo soy Fidel” no debe ser una consigna que en su reiteración pierda lo esencial, el mensaje espiritual de sus letras. Hay que convertirlo en una actitud hacia ti. Debe estar implícito en lo que cada integrante de tu pueblo haga. El portador debe verlo como un paradigma en el que se recree. Esa sería la mejor manera de identificarse con el concepto de Revolución. En ese concepto dejaste tu legado blindado contra el dogmatismo. Él es un monumento a la nueva ética que nos legaste como única alternativa para transitar al socialismo.
    Por último, me voy a referir a la segunda idea que ya conocía de tu discurso del 8 de enero. “Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo” La modestia se apoderó de ti. Se multiplicó lo que proyectaste. Te inmortalizó tu pueblo ante el mundo.

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