Radialista de cepa, Albanés habla mucho, pero…

Sirva esta publicación como homenaje a uno de los imprescindibles en la historia de ese medio en Cienfuegos, a propósito de celebrarse hoy el Día Mundial de la Radio

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Para Albanés la radio es su amor encontrado. /Foto: Zulariam

“Era muy tímido de pequeño”, dice. “Eso mucha gente no se lo imagina. En la escuela me daba pena declamar. Una vez el maestro me dejó como tarea aprenderme una poesía para recitarla en el próximo encuentro. Ese día fingí una enfermedad para ausentarme, puedes suponer cuán apenado estaba, pero al final debí hacerlo. Vencí ese miedo, lo cual agradezco mucho al profesor”.

Cuando saludé a Humberto Albanés López, reconocí aquella timidez pueril reflejada en los ojos de hombre humilde, modesto, de buen ser humano. Trabajó 51 años en Radio Ciudad del Mar, sin embargo, muy pocos lo reconocen en la calle. “La radio tiene ese problema. Algunos te conocen por la voz o por el nombre, casi nadie te identifica físicamente”.

Desde un principio me advertía: “yo hablo mucho”. De vez en cuando detenía sus respuestas para volvérmelo a aclarar. Yo le decía: “continúe, yo hablo mucho también”. Entonces seguía casi sin parar.

“Eran tiempos difíciles porque el locutor además debía laborar como operador de audio, atender dos teléfonos y cuando los oyentes pedían un número, me levantaba del asiento e iba a la fonoteca a buscarlo.Prácticamente no había libreto, así que era todo al límite. Al locutor le llamaban en aquella época el hombre araña”. Mientras explica mueve sus manos como si estuviera operando un equipo; manos que poseen la historia de la radio en Cienfuegos.

Se enamoró del medio a primera vista. De otra forma no podría explicarse ni justificarse más de medio siglo dedicado al mismo

“Llegó uno de mis tíos al campo donde vivía y traía algunos equipos de radio para vender. Él me dejó uno por lo mucho que me había entusiasmado, aunque se lo pagué a plazos. Había que inventarle dos antenas porque la señal era pobre. Valían una miseria, pero el dinero no abundaba. Así, poco a poco, empecé a querer y admirar el universo radial”.

El programa Hoy como ayer le permitió investigar y difundir la vida y obra de Benny Moré, uno de sus ídolos de la infancia.

“Tenía siete años cuando el Benny triunfaba en México. Ya lo admiraba en aquel entonces. No se sabía de él en Cuba, pues cuando aquello, ni siquiera en Lajas se conocía de su éxito”.

Sin embargo, fue Para Ti el espacio que lo consagró como la voz identitaria de la emisora cienfueguera.

“Paco Pino (Francisco González del Pino) crea Trinchera Juvenil en representación de la UJC, un programa informativo donde participaban artistas profesionales y aficionados. En aquel entonces, me desempeñaba como operador de audio. Ante la inminencia de un ciclón, sin tener a nadie para presentar, Paco habló conmigo y me pidió declamar algunos poemas. Para sorpresa de ambos, la gente aceptó la iniciativa al punto de empezar a solicitar un espacio donde se declamara poesía.

“Trinchera Juvenil se acabó, pero los oyentes siguieron mandando textos para esa sección. Incluso los poetas de los talleres literarios hablaron conmigo, porque realmente necesitaban un espacio para divulgar su obra. Así surge la idea de crear Para Ti, el cual fue un éxito a pesar de mis malos augurios”.

Lleva la cuenta de los días, como un Florentino Ariza enamorado. Disfrutó cada instante al punto de no darse cuenta del paso inexorable del tiempo. A veces la vida no alcanza, ni la salud, para hacer lo que nos gusta.

“Trabajé en ese programa 45 años, siete meses y diez días, que no es un récord, pero resulta un average considerable. Es el programa más antiguo en la radio cubana, ahora en marzo cumple 52. Alegrías de sobremesa surgió casi un mes después; incluso Nocturno empezó un año y meses posteriores”.

De un pestañazo se acabó su tiempo laboral. “La gente me insiste para que vuelva al trabajo. Me gustaría, mas realmente no puedo. El tiempo pasa. Algunos consideraron correcta la decisión de la jubilación debido a mi vejez; 72 años tenía cuando me retiré por allá por 2010, y nunca tuve afectaciones en la voz. Sin embargo, con la vista como la tengo, me resulta imposible seguir. Las cosas se acaban un día”.

A pesar de las limitaciones de la edad, mantiene íntegramente su labor de promotor cultural. Desde el año 2009 participa en la Peña Comunitaria Armando García Vega (Fobito) como director y animador.

A cada rato entrejunta sus manos como expresión de recuerdo, de reencuentro con el pasado. /Foto: Zulariam
A cada rato entrejunta sus manos como expresión de recuerdo, de reencuentro con el pasado. /Foto: Zulariam

“Muchas personas de la barriada de Pueblo Griffo han querido colaborar de diferentes maneras con nosotros. Además, artistas de categoría en nuestra provincia participan activamente, entre ellos Lázaro García, Los Novo, el trío Los Bohemios y el Grupo Fénix. Hemos llevado el proyecto al central 14 de Julio, a San Fernando de Camarones. Y también a Calimete, en la provincia de Matanzas, adonde nos invitó Reinaldo Castro Yedra, Héroe del Trabajo de la República de Cuba”.

Incluso este proyecto ha tenido que abandonar Albanés. La edad le juega una mala pasada y ahora no tiene la salud necesaria para asistir a reuniones, cuando el solo hecho de caminar hasta el supermercado de su barrio le asusta. “Los años no perdonan”, dice y entrejunta sus manos.

Sin embargo, él piensa llegar a los 120 años. Y no lo dudamos, porque energía le sobra para eso y mucho más.

Adalio Díaz Martínez, quien se encarga actualmente de la Peña de Fobito, lo define: “Albanés se ha ganado un lugar significativo en el corazón del pueblo cienfueguero. Además, por su trayectoria en la radio, por su trabajo con la comunidad y por sus valores a nivel personal lo considero una figura importantísima de nuestra cultura”.

Sí, es verdad, habla mucho pero… vale la pena escucharlo.

5 Comentarios

  1. Leer esta entrevista a mi maestro de locución, Humberto Albanés López, ha sido otro regalo que me ha traído San Valentín en su día. Albanés es una gloria de la radio cubana y un amigo sincero. ¡Muchas gracias, Miguel Ángel!

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