¿Quién hundió el buque R-43?

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A las 09:45 del 6 de mayo de 1961, apenas 19 días después de derrotada la invasión mercenaria del imperialismo por Playa Girón, en el Departamento de Radio de la Marina de Guerra Revolucionaria en La Habana se recibió un dramático mensaje del buque auxiliar R-43 comunicando que estaba siendo atacado y se hundían a unas diez millas al norte del Mariel. Trece veces pidieron socorro desesperadamente, hasta que a las 09:59 cesaron abruptamente las comunicaciones radiales.

La embarcación iba comandada por Andrés González Lines y la tripulaban otros 16 hombres, miembros en servicio activo de la División de Operaciones de la Comandancia de la Marina de Guerra Revolucionaria. Todos cubanos. Todos jóvenes. No quedó ni rastro de ellos, a pesar de la pesquisa emprendida por cerca de una veintena de unidades de superficie, helicópteros y aviones, el primer día, labores a las que luego se incorporaron muchas más durante diez días de búsqueda infructuosa.

Nacido en La Habana en 1917, González Lines integró el Ala Izquierda Estudiantil en 1937, luego ingresó en el primer Partido Comunista de Cuba, y se graduó de Alférez de Fragata en la Academia Naval del Mariel, donde se quedó como profesor. Allí se vinculó a la conspiración contra el tirano Batista y se enroló a la oficialidad decidida a alzarse el 5 de septiembre de 1957, pero por la indecisión de algunos gerifaltes de ese Cuerpo, vinculados a última hora al plan de la insurrección y que pospusieron inconsultamente la acción, los complotados en Cienfuegos quedaron solos en ese alzamiento, seguido espontaneamente por la población sureña.

Por sus conocimientos e historial, al Triunfo de la Revolución González Lines fue designado director de Asuntos Marítimos de Cuba. Su responsabilidad alcanzaba la Marina Mercante, los Puertos y la Pesca cubanos. A su iniciativa se debe la creación de la Línea de Navegación Mambisas que llevó los buques cubanos a todos los mares y puertos del mundo. Apasionado por el mar, educó a los trabajadores en ese amor y lealtad entre los que se encontraban muchos cienfuegueros.

En comparecencia pública el 19 de mayo de 1961, el Comandante en Jefe Fidel Castro explicó detalles de la búsqueda y dijo que la impresión era de que “habían sido víctimas de un ataque traicionero, de ese tipo de ataque cobarde y artero del imperialismo, que no dejan rastros, no dejan huellas…”, y concluyó: “Nosotros consideramos que la nave R-43 fue hundida por un submarino de la Agencia Central de Inteligencia yanqui…”.

Posteriormente, estudiosos del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado y de la Aduana General de la República han expresado que dos documentos de la época ratifican esa afirmación de Fidel.

Un informe emitido el 6 de mayo de 1961 por la División de Operaciones Navales de la Comandancia de la Marina de Guerra Revolucionaria asegura que a las 11:20 horas la lancha SV-15 avistó una torre con cable, al parecer de un submarino. Otro manuscrito, de la Causa 154 instruida por el Tribunal Revolucionario de Pinar del Río por delito Contra los Poderes del Estado, de fecha junio de 1961, asegura que uno de los procesados, Norberto Belauzarán López, que era coordinador provincial del grupo contrarrevolucionario MRR, declaró que “en los primeros días de mayo de 1961entregó un documento a un grupo de infiltrados clandestinamente en nuestras costas en el que se señalaba el lugar exacto en que un submarino norteamericano había dejado tres toneladas de equipos bélicos en la bahía de La Mulata, por la Punta del Morrillo, en la última boya blanca”.

Este es otro triste episodio de nuestra historia y que forma parte de la extensa sucesión de agresiones de subversión y espionaje del Gobierno de Estados Unidos. Una historia que algunos quienes que sea acallada. Pero, nadie puede olvidar sucesos tales. Menos aún los familiares de las 17 víctimas de esta embarcación, porque como expresara Gladis Planas Masot, viuda de González Lines: “No es fácil educar… hijos sin padre”.

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