Que el aislamiento nos proporcione calor de hogar, protección y vida

Este lunes los cubanos todos asistimos a una clase magistral de civismo. La Dirección del país, empeñada en cuidar a su pueblo, como tantas veces y ante tantas epidemias, como aquel dengue hemorrágico introducido por el imperialismo yanki que en 1981 nos arrancó la vida de 101 niños, hoy nos convoca por la vida.

Pero ahora son otras las circunstancias, y esta vez se trata de una pandemia. Medidas organizativas que reclaman de los cubanos disciplina y organización han sido adoptadas y en acatarlas nos va la existencia.

Desde este martes las escuelas permanecen cerradas, los pupitres quietos, el pizarrón sin una fecha y el registro no marca presencia ni ausencias; pero a los padres les corresponde velar porque sus hijos permanezcan en casa y no en el barrio, corriendo tras una pelota, porque en unas microscópicas gotas de sudor puede estar solapado el enemigo: la gente está a expensas de contraer el coronavirus a partir de otros infectados por este virus.

Esto ocurre cuando una persona infectada estornuda o tose, dispersando pequeñas gotas de agua por el aire. Esas gotitas pueden aterrizar en la nariz, la boca o los ojos de alguien que se encuentra cerca, o ella las puede inspirar. Es posible contraer la infección al tocar una superficie cubierta de gotas infectadas y luego se toque la nariz, la boca o los ojos. Por ello es que debemos permanecer en casa.

El riesgo está en todas partes, en un tumulto mientras hacemos cola para comprar productos deficitarios, en el transporte público cuando no observamos el distanciamiento correcto, en el picaporte de una puerta, los botones del elevador… en todas partes.

La percepción de riesgo debe y tiene que ser alta, como alta es la letalidad de la Covid-19, que no tiene preferencias de sexo, nacionalidad  raza o edad, porque todos podemos ser víctimas de una enfermedad que se propaga con facilidad y mata.

Cuentan algunos, que a su vez lo escucharon de otros o lo leyeron en los periódicos de la época que todavía se guardan en los fondos raros de la biblioteca o del Archivo Provincial, que la gripe española de 1918 mató a muchos en Cienfuegos y llegó a considerarse una pandemia. Desde entonces no se había conocido acá un parangón, pero la Covid-19, aseguran los especialistas, es más grave y más letal.

Se han prohibido las reuniones públicas, eventos deportivos, las clases, muchos trabajos han pasado a la modalidad de teletrabajo, sin embargo, se aprecia una multitud en las calles; es preciso acatar las medidas que desde el dolor de apartarnos nos invitan a una necesaria cuarentena social, antes de que tengamos que lamentar muertes entre familiares, amigos o conocidos. Las medidas adoptadas son de obligatorio cumplimiento.

El contagio no avisa cuándo la curva alcanzará el pico, y debemos estar preparados, para salvar vidas, para evitar se propague la epidemia y donde más seguros estamos es en casa. Hasta podríamos aprovechar para tomar en familia lecciones de civismo, esas que muchas veces se aplazan por la prisa cotidiana, sentarnos a la mesa, conversar, ver una peli juntos.

Las redes sociales nos invitan a tomar previsiones, pero mucho ojo, porque buena parte de lo que se habla en Facebook es falso y nos invitan a “protegernos”, desde el exterior, quienes en realidad nos quieren ver ahorcados.

Por eso hay que escuchar la voz oficial de nuestro Gobierno y no la basura digital de gente malintencionada que está enviada a hacer daño, incluso en tan dramáticas circunstancias. Cuba no miente, nunca. La verdad está en Granma, Cubadebate, la Mesa Redonda, el Noticiero, los periódicos provinciales y emisoras de radio; no en Facebook.

Cuba cuenta con muchas fortalezas, las mismas que nos han posibilitado vivir en condiciones extremas y continuar siendo plenos, instruidos, alimentados a pesar de las carencias, curados y sanados, con una alta expectativa de vida, por encima de otras civilizaciones, explotémoslas pues, y salgamos adelante para continuar a flote sobre el caribe, con esa carga enorme de dignidad que nos ha distinguido en las más duras circunstancias. Disciplina y percepción de riesgo pueden parar el contagio.

👉Asumir con responsabilidad el aislamiento social que impone la COVID-19
Magalys Chaviano Álvarez

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

Un Comentario en “Que el aislamiento nos proporcione calor de hogar, protección y vida

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    el 28 marzo, 2020 a las 11:30 am
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    Es necesario y obligatorio seguir todas las orientaciones e indicaciones de nuestro Gobierno ,PCC, la prevención es PRIMORDIAL.
    Mantenerse en casa este fin de semana es palabra de orden.CUIDEMONOS A NOSOTROS MISMO;NUESTRA FAMILIA Y AMIGOS:

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