Puro aroma de excelencia

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Aun el apresurado transeúnte puede adivinar lo que acoge esa casona de amplios portales y rectas columnas. El olor que desprende el sitio, unido al concierto de chavetas y hojas, descubre en él a una fábrica de tabacos. Así, la Ángel Gil Martínez Valladares, del municipio de Cumanayagua, en Cienfuegos, despide aroma a “puro” logro.

Ligada -como muchas otras- al devenir de la nación, al orgullo de haber sido visitada por el Che en febrero de 1961 se suma el de exceder con amplitud el plan de producción de 2008.

En los albores del nuevo año se ubica entre las mejores de la provincia y ratifica la condición de Vanguardia Nacional por segunda ocasión consecutiva. ¿Razones? Con un mes de antelación al cierre del período anterior, sus 214 trabajadores produjeron un millón 590 mil 200 unidades para la exportación, cifra superior al plan concebido. Ya a finales de octubre habían confeccionado las 812 mil previstas con destino al consumo en la Isla.

 

VIAJE AL INTERIOR

Como una gran familia. Así la describe Camilo Herrera San Pedro, director de esta fábrica. Dentro de ella cientos de manos, casi todas femeninas, coadyuvan a la presencia de los puros cubanos en el mercado nacional y extranjero. Los obreros arriban de madrugada y entre el murmullo, el aroma, la charla ineludible, transcurre la extensa jornada.

“Se requiere sentir mucho amor por el oficio para laborar aquí”, afirma Efigenia Hernández Díaz. “Nuestros trabajadores son muy disciplinados, responden a cualquier llamado. Todo lo que soy y he logrado en la vida se lo debo a este centro, el cual me ha dado la posibilidad de aprender”, comenta esta mujer, quien con solo diecisiete años decidió seguir la tradición familiar tabaquera y llegó, para permanecer, a la entidad considerada por ella una escuela.

Comenzó en la función de torcedora para el consumo nacional, luego pasó a la exportación y debido a los resultados de su desempeño ascendió hasta el puesto que ocupa hoy al frente de la calidad, el cual alterna con la dirección de la sección sindical.

“No hay misión encomendada a los torcedores que estos no cumplan”, aduce y justifica así los logros del colectivo, traducidos en una enorme satisfacción personal para ella.

Los incrementos de la producción de la Ángel Gil Martínez Valladares reportaron un ingreso de 487 mil pesos por encima del lo previsto, unido a la reducción del costo. Las cifras en divisas superaron las expectativas en igual medida al llegar a 190 mil pesos cubanos convertibles (CUC), tal como indica Madyuly Martínez Bravo, responsable de Economía. ¿Quiénes más materializan este éxito?

“Yo soy uno de los primeros eslabones de la cadena”, explica Elsa Alfonso Águila, técnica del Área de Despalillo y Clasificado con más de 16 años de experiencia, cuya función es realizar la inspección de la materia prima. Según asevera, en ese empeño la capacitación y actualización sobre las normas de calidad son requisitos indispensables.

De esa área, las hojas o capas distribuidas en tercios de 64 manojos son llevadas al departamento de Despegue. Luego de un proceso de deshumificación quedan en reposo hasta el día siguiente, cuando llegan a manos calificadas para plancharlas, despalillarlas y clasificarlas según el tipo de vitola. “Solo ver los beneficios para el país hace que esta labor deje de parecer monótona y te guste”, confiesa Yudith Álvarez Pérez.

Adentrarse en el ciclo productivo lleva en cada parada hasta los técnicos. Justo en el Área de Terminado, coinciden en una sola persona la jefa de departamento y mejor trabajadora en el 2007: Lucía Mabel Fontes García.

“El tabaco manufacturado, proveniente de la galera y sujeto a fumigación para evitar plagas, se escoge por las diferentes marcas. Una vez clasificado, le damos el acabado y lo anillamos para proceder a su revisión. Con el embalador envasamos y a la cajonería le ponemos su sello de garantía en el fileteado. De aquí dependen los resultados finales”, puntualiza Fontes García.

De esta tabaquería se dirigen hacia el exterior reconocidas marcas como Quintero -insignia de Cienfuegos-, Romeo y Julieta, Partagás, Montecristo y Cohíba. Los reservados a los consumidores nacionales llevan la estampilla El Coloso, también representativa de la Perla del Sur. En términos de superación de metas, no pocos estiman que las 169 mujeres y los 45 hombres dedicados a la faena brindaron un significativo apoyo al compromiso del territorio sureño en este renglón exportable. La correlación salario medio-productividad se comporta de manera favorable, de acuerdo con declaraciones de Madyuly Martínez Bravo. Este último exhibe un 113 por ciento de cumplimiento, mientras el primero muestra un 88. Ello posibilita devengar un promedio de 420 pesos mensuales. Tradición, pericia, delicadeza y amor están entre los ingredientes con que los trabajadores de esta entidad ubicada en la ciudad de la premontaña conjugan hojas y chavetas para confeccionar un artículo muy cubano, codiciado dentro y fuera de la isla, al cual ellos impregnan también del puro aroma de la excelencia.

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