Punto de fuga

Corre 2021 y los avatares de la pandemia del nuevo coronavirus (SARS- CoV- 2) aún señorean, mientras la humanidad desconcertada recurre a ejercicios de resistencia anidados unos en el autocuidado, otros en peligrosos mecanismos de olvido o negación. Es imprescindible para la sobrevivencia encontrar un paraje de refugio, para sortear esta enfermedad invasora del planeta.

Tal como describe la academia de Fotografía un “punto de fuga” es el elemento visual o línea imaginaria, donde converge la mirada del espectador de la imagen. O sea, una metáfora del horizonte y hoy debemos dibujarnos uno lleno de optimismo, cual punto de asidero para avanzar sin repliegues.

Duras realidades nos rodean, considerar las solución de la vacuna como milagrosa sería ignorar esas verdades, es imposible dejar de tener en cuenta la depredación de nuestro entorno.

Información reciente de Europa Press consigna que los científicos proporcionaron la primera evidencia del mecanismo por el cual el cambio climático pudo jugar un papel directo en la aparición del virus causante de la pandemia de COVID-19.

Refieren que las emisiones de gases de invernadero durante el último siglo, han hecho del sur de China un punto de acceso para los coronavirus transmitidos por murciélagos, al impulsar el crecimiento del hábitat forestal favorecido para los murciélagos.

El estudio —publicado en la revista Science of the Total Environment— ha revelado cambios a gran escala en el tipo de vegetación en la provincia de Yunnan, en el sur de China, y las regiones adyacentes en Myanmar y Laos, durante los últimos cien años. Explican además cómo el cambio climático ha incidido en la multiplicación de especies de murciélagos, lo que pudo acelerar la interactuación entre animales y virus.

Durante el Día Mundial de la Tierra del 2020, expertos afirmaron que el COVID-19 es la prueba más grande que ha sufrido el planeta después de la Segunda Guerra Mundial y alertó sobre otra emergencia aún más profunda, la necesidad de paliar la actual crisis ambiental.

Otro aspecto a sortear es el golpe demoledor del coronavirus a la economía mundial y las relaciones mercantiles y la confirmación de que la temporal disminución de gases industriales por la pandemia, no sustituirá la acción climática que deben integrar los gobiernos en los planes de recuperación.

La vida ha asestado un duro golpe a la humanidad y a la seguridad  en que vivíamos. La psiquis guarda imágenes de los camiones militares llevándose cadáveres de las ciudades italianas, las fosas comunes en Nueva York, la quema de cadáveres en las calles de Ecuador y la incredulidad  de los ancianos que agonizaban en la más absoluta soledad, entre otras calamidades.

Pero más allá de estos severos impactos, nuestro “punto de fuga” debe centrarse en la divulgación de discretas noticias sobre la recuperación del medioambiente y la biodiversidad, en varios puntos del planeta.

Tan transparente como las recuperadas aguas de Venecia, puede ser nuestra visión, como dosis de esperanza basada en los progresos conseguidos.

Sirva este experimento social inédito: el confinamiento, para avizorar una línea de horizonte prometedora, donde la humanidad replantee su existencia.

Interioricemos la paráfrasis del gran Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte,  camino dos pasos y el horizonte se aleja diez. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Dagmara Barbieri López

Dagmara Barbieri López

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación.

2 Comentarios en “Punto de fuga

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    el 17 febrero, 2021 a las 9:31 am
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    Desde la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro hace 30 años , Cuba desarrollo tareas ambientales y ahora la tarea Vida,de mitigación y adaptación al cambio climático

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    el 16 febrero, 2021 a las 6:07 pm
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    No dudo q una de las posibles causales de la aparicion del SARS-COV-2 sea el cambio climatico.Ya Fidel advirtio sobre sus nefastas consecuencias.Es nuestro deber proteger el medio ambiente para proteger nuestras vidas.Y ya esto no es un slogan.

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