Psicología en directo: Las tres fuerzas de la psicología

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Hoy les quiero comentar sobre tres sistemas psicológicos de fuerte influencia en el desarrollo de los estudios de nuestra subjetividad.

En 1896, el médico austriaco (en la actualidad habría sido checo) Sigmund Freud dejó atónitos a muchos al proponer una teoría con sus respectivos métodos de trabajo y tratamientos para el estudio del inconsciente, ganándose el apelativo de “el padre de la psicología”.

Por su formación clínica, Freud llamaba pacientes a las personas que atendía; y a diferencia de lo que popularmente se cree, no era entusiasta de la hipnosis, utilizando tres métodos de exploración principales: el análisis de los sueños, las asociaciones libres y los actos fallidos. El psicoanálisis clásico aportó una estructura de personalidad basada en tres niveles: el Ello, el Yo y el Superyó, sin dudas la más influyente. Relacionó la energía psicológica con nuestros deseos sexuales, dando pie a sus famosos complejos, el de Edipo y Electra.

Para muchos, el psicoanálisis era como leer ciencia ficción, siendo muy difícil de comprobar en la práctica. Uno de sus casos más escandalosos fue el relacionado con un supuesto hombre lobo (el señor sufría una enfermedad mental). El psicoanálisis trató de controlar una serie de aspectos de nuestro inconsciente que ya de por sí suponía ambigüedad, relacionándose directamente con el sexo, la frustración, la vida y la necesidad de morir.

En los inicios del siglo XX y en contraposición al psicoanálisis, John Broadus Watson nos propone estudiar la psicología, desde lo observable y medible: nuestro comportamiento.

El Conductismo, que se refería a las personas como sujetos, se apoya en el entorno sociocultural y en cómo este afecta nuestro desarrollo, entiéndase que los conductistas de la época se jactaban  diciendo: “denme un niño y lo convertiré en lo que yo desee”. Si bien se le daba importancia a la educación, lo cual constituía su parte buena, en los inicios, propusieron terapias que iban en detrimento de la ética científica.

Propuestas como la “frazada eléctrica”, dirigida a combatir la enuresis, o su terapia de aversión al sexo, centrada en suprimir conductas homosexuales… constituyeron verdaderas torturas.

El Conductismo, en principio, se apoya en la capacidad de responder ante distintos tipos de estímulos, lo cual podemos guiar de forma positiva mediante un reforzamiento (premio) de las buenas conductas; entonces esta visión psicológica es muy actual, pues nuestra vida está estructurada sobre infinidad de estímulos que condicionan respuestas, a la vez que en la dirección correcta nos hace crecer individualmente.

Por último, hablar de la Escuela Humanista, de raíz estadounidense al igual que la anterior, se da a conocer en las figuras de Carl Rogers y Abraham Maslow; esta se enfocó en brindar herramientas al “cliente”, pues el potencial de autorrealización está presente en todos, así, entonces el terapeuta es solo un mediador en el camino a la “curación”; la idea resulta atrayente y brinda un papel protagónico a la persona, algo que no se manifiesta en las propuestas anteriores. El propio Maslow propone en su famosa “Pirámide” una serie de necesidades a cumplir para lograr nuestra “Autorrealización”.

La grandeza de estas escuelas clásicas radica en que fueron capaces de poner a la psicología en el contexto científico y, si bien no tenían la verdad absoluta, tampoco estaban equivocadas del todo, pues la unión de ellas dio paso a la psicología moderna, tan necesaria para mantener nuestra salud. Piénsenlo, piénsalo.

Marlon Frank Espinosa Requesens (psicólogo)

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