Prosperidad

Cuando termina un año y comienza otro, los mensajes de felicitación entre amigos, conocidos y desconocidos, siempre llevan implícita una palabra recurrente: PROSPERIDAD. Y entre tanta “felicitadera”, a veces insulsa y cansona, hasta molesta, no sabemos incluso su significado. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), se define como: (del lat. prosperĭtas, -ātis) “Curso favorable de las cosas. Que se desarrolla de forma favorable, especialmente en el aspecto económico y social”. Y esto es solo el extracto de un amplio referente de la palabra prosperidad.

Sin embargo, cuando en el ámbito laboral precisamos ser eficientes, colaborar, cooperar, algunos olvidan que su aporte es necesario desde lo económico y lo social, al producir bienes o servicios. Desde la recepcionista de una entidad, hasta el más encumbrado especialista deben tener clara la misión de la organización en la que se desempeñan; y también los públicos para quienes y con quienes trabajan.

De otro modo no habrá prosperidad por mucho que se lo deseen en mensajes, las redes sociales o en la calle, toda vez que el cubano te pasa por el lado y te “espanta” sus buenos deseos sin siquiera conocerte, porque así somos, un contrapunteo y ajiaco que nos aportó al ADN la espontaneidad como componente nacional.

Vamos a sacar cuentas, sí, porque se acabó un año y los días finales fueron una locura. Resultan como de una euforia colectiva, las calles se colman, la gente compra lo que no osó adquirir a lo largo de los 365 períodos de 24 horas —con un día más porque el que recién comienza esaño bisiesto—, para celebrar en familia…, en fin. Y visto así, es lindo. Pero cuando miramos el asunto desde mi óptica, no sé si negativa o positiva, idealista o realista, me parece una gran locura.

Pero bueno, llegar a fin de año resulta como culminar una carrera de relevo y el 31de diciembre entregáramos el batón. ¿A cuántas situaciones debimos enfrentarnos? A muchas, pero eso no es exclusivo de alguien en particular, ni de determinada sociedad. Aunque muchos por el mundo que viven en extrema pobreza, solo se enteren de las “felices fiestas” por la caridad o las sobras en los contenedores de basura.

Creo la vida es esta eterna cotidianidad, de dar y recibir, aportar y recolectar… pero el saldo de un buen o mal año en lo personal no debería medirse en cifras, porque entonces seríamos muy pobres. Dejemos las estadísticas a los economistas, porque eso sí, conocer cómo se comportó el PIB, la circulación monetaria, salario medio, ingresos, el pago y cobro de cuentas, entre otros indicadores, resulta necesario para trazar planes y estrategias.

Lea también ⇒ La ética como modo de vida y arma de resistencia

Pero el total que más nos aportaría, y no es cliché ni falsa moral, es aquel en el que no se escucha el metálico ruido del chocar de monedas, sino de medir cuánto crecimos como seres humanos, más allá de la prosperidad.

Y todos te desean un año mejor, un montón de cosas buenas que merecemos, éxitos en lo profesional y familiar… conste que uso mis propias frases, pero ¿nos lo proponemos nosotros mismos? ¿Hacemos todo lo posible por ser humanos desde dentro? Ahí es donde debemos mirar, allá en lo profundo, sin egoísmos, envidia o celos; solo entonces, despojados de todo ello, podremos hacer nuestra cuenta regresiva y sacar cuentas.

En otra de las acepciones de la palabra prosperidad en el diccionario de la RAE, encontramos: “Buena suerte o éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre”. Pero les recomendaría no confiar en la buena suerte, y sí en el empeño de trabajar y hacer cada cual lo que le corresponde en su pedacito, porque nunca como ahora Cuba lo necesita, y lo precisamos todos para echar adelante. Una nación se sustenta en la gente que la empuja con su sudor a la prosperidad.

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Compartir