Propuesto Botánico de Cienfuegos área de importancia en conservación de murciélago

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Nuestro archipiélago tiene la diversidad más rica de Las Antillas, con casi la mitad de los murciélagos que habitan en la región. /Foto: Cortesía de Raimundo López-Silverio (Fotonaturaleza)

Una solicitud para declarar al Jardín Botánico de Cienfuegos como sitio AICOM, (por sus siglas en inglés), área de importancia en la conservación de los murciélagos, que concede la Red Latinoamericana y del Caribe (RELCOM) con estos fines, fue ratificada durante la II reunión anual de Cubabat.

Integrantes de este proyecto cubano Por la Conservación de los murciélagos y sus hábitats, investigadores de seis provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, aprobaron en la capital cubana, la pertinencia de tal petición a la organización.

Según Rosalina Montes Espín, especialista del Botánico cienfueguero, “esa es una categoría que lo jerarquizaría a nivel regional y mundial como área que preserva a esos mamíferos, al tiempo que reconoce sus valores, y es un aval para el intercambio científico.

“Nuestra propuesta está basada en que tenemos especies que clasifican en varios criterios: de interés nacional o regional, con algún grado de amenaza, endémicas, migratorias, sobre las cuales no existen datos suficientes, otras que cumplen un rol importante en el funcionamiento del ecosistema, con rangos de distribución pequeños o restringidos”, refirió la experta, coautora de la fundamentación junto a Tomás Michel Rodríguez Cabrera, quien dedicara varios años a investigar en la institución de su tipo en activo más antigua del país.

La existencia de refugios indispensables en los ciclos de vida de una o varias especies, por ejemplo durante la maternidad, su diversidad —cuatro familias, catorce especies—, es otro argumento en la aspiración de la categoría RELCOM.

RAREZAS A PROTEGER

Rosalina Montes Espín, junto a Gilberto Silva Taboada en el momento en que recibe el título de Honoris Causa. Silva Taboada es el autor de "Los murciélagos de Cuba"./Foto: Cortesía del Jardín Botánico
Rosalina Montes Espín, junto a Gilberto Silva Taboada en el momento en que recibe el título de Honoris Causa. Silva Taboada es el autor de “Los murciélagos de Cuba”./Foto: Cortesía del Jardín Botánico

Gilberto Silva Taboada, autor de Los murciélagos de Cuba, uno de los textos más completos escritos en el mundo sobre estos mamíferos, estudió durante un lustro las comunidades en el vergel cienfueguero, allá por la década del 70 del pasado siglo.

Allí el Académico de Honor de la Academia de Ciencias de Cuba, identificó y reportó por última vez —hasta el presente— que uno de los endémicos a proteger resulta el Dasypterus insularis, de hábitos solitarios, entre las más raras especies de Cuba, avistada apenas en diez localidades del país.

Otro es el Lasiurus pfeifferi, también de hábitos solitarios, cuya biología se conoce muy poco, debido a sus bajas densidades de población que hacen difícil observarlo. Es muy vulnerable a la deforestación y a catástrofes naturales.

Con una distribución en la mitad occidental de la isla, también poco conocida, del Nycticeius cubanus se sabe que se alimenta de insectos y que durante el día forma pequeños grupos que se refugian en postes telefónicos y en construcciones humanas.

Desde 2010, indagaciones apoyadas por expertos como el Doctor en Ciencias Carlos Alberto Mancina, del Instituto de Ecología y Sistemática, se apoyan en capturas para medir y observar, contar, aportando a la actualización de su listado de especies; también para evaluar la hipótesis de si sus 94 hectáreas funcionan como una isla de biodiversidad, un tipo de refugio, a escasos 18 kilómetros de la capital provincial.

Este su supuesto está fundamentado en la singularidad de los jardines botánicos de agrupar, como es el caso, unas mil 500 especies en unas pocas hectáreas, propiciando relaciones biológicas que lo hacen ideal para los investigadores, también para preservar estas rarezas, otra razón para la propuesta de los “murcielagueros” de Cubabat.

CUBABAT EN ACTIVO

Desde 2010 en el JBC se realizan capturas, conteos para evaluar si el sitio se comporta con una isla de biodiversidad. /Foto: De la autora
Desde 2010 en el JBC se realizan capturas, conteos para evaluar si el sitio se comporta con una isla de biodiversidad. /Foto: De la autora

Nuestro archipiélago tiene la diversidad más rica de Las Antillas, con casi la mitad de los murciélagos que habitan en la región.

En Cuba han existido 34 especies, ocho se consideran fósiles y 26 vivientes, y de éstas un tercio son endémicas. Resguardarlas además de sus entornos, es la misión de Cubabat, grupo creado en 2012 por la Fundación Antonio Núñez Jimenez, de la Naturaleza y el Hombre.

Joel Monzón coordina a sus miembros en seis provincias, y el municipio especial Isla de la Juventud; con ellos su alcance llega a 19 áreas protegidas.

“Hasta el momento los resultados más importantes son que pudimos salvar una cueva en Matanzas y un palmar en Camagüey, la primera, refugio de maternidad del Eptesicus fuscus (murciélago pardo), y el segundo lugar de hábitat de la sp Noctilio leporinus (murciélago pescador)”, anuncia.

Que el JBC será nombrado sitio AICOMS, es su actual encomienda.

Durante esta reunión anual, expertos de Ciudad de La Habana, Mayabeque, Artemisa, Matanzas, la Empresa Nacional de Flora y Fauna, la Sociedad Espeleológica de Cuba y los institutos de Ecología y Sistemática y el de Antropología, participantes de Cubarat, ”debatieron sus experiencias en la educación ambiental y en la divulgación de la necesidad de conservar estos mamíferos, sobre los que en el ámbito popular se cierne un velo místico que solo se descubre con información veraz”, afirma Rosalina Montes Espín, investigadora cienfueguera.

“Las problemáticas actuales que atentan contra su hábitat como la sobreexplotación de sitios turísticos, y también ciertas cuevas con fines académicos, fue otro llamado de atención en el encuentro”, agregó la especialista. Al encuentro asistió además, el investigador cubano Gilberto Silva Taboada, quien recibiera recientemente en Nueva York el título de Doctor Honoris Causa, otorgado por la Facultad Richard Gilder de Altos Estudios, en nombre del Museo Americano de Historia Natural (MAHN) del cual es también Curador de Mérito”.

Investigador de Mérito del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, comentó su colaboración en el montaje de la exposición Cuba, inaugurada a fines del pasado año en el American Museum of Natural History, de la ciudad de New York, un acercamiento a la isla y su naturaleza, mediante la exhibición de representaciones de ecosistemas cubanos como cuevas, el parque Alejandro de Humboldt, un arrecife coralino y el humedal de la Ciénaga de Zapata, entre otros atractivos de la muestra transitoria, que una vez culmine su itinerancia, podrá ser vista en Cuba.

2 Comentarios

  1. Lamentablemente,no eres la única en esa situación. El Chalet de Valle, Monumento local, otros portales de la parte patrimonial de la ciudad, ha pasado por lo mismo, afectando incluso ornamentos y muros con valor patrimonial. En alguna ocasión espertos como el profesor de mérito mencionado en este reportaje, Silva Taboada, fue consultado, pero existen ciertas normas para el manejo de estas especies, que impiden una solución drástica y que resultan costosas para las instituciones, como es el propiciarles un mejor hábitad y propiciar su migración hacia ese sitio.No obstante, los conocedores de esta área pudieran valorar tu propuesta y tal vez considerar el edificio donde habitas sitio AICOM, al menos el malestar tendría una buena justificación: la de la contribución de los vecinos a la conservación de la biodiversidad.

  2. Ismary, por favor, háblate con los científicos que estudian el hábitat de los murciélagos y pídele, en nombre de los vecinos del edificio de 18 plantas, el No. 15 en Pastorita, que también queremos la candidatura para Área de Conservación de los murciélagos, porque acá convivimos en perfecta armonía. Quizá, como está el edificio en tan malas condiciones, con filtraciones y salideros de agua, nos muden para una cueva y le dejemos el edificio a esta especie. Acá entran por las ventanas y los balcones como “Pedro por su casa”, y en los balcones se puede respirar el olor del guano. Hasta el Dr. Silva Taboada, que lo sé un eminente científico, que defiente a la especie y la conoce como nadie, podría venir y verlo in situ, digo yo. Buen trabajo periodístico, perdona, pero la coletilla era necesaria

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