Prometeo: la vuelta de Scott al territorio de Alien

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Luego de Alien vs. Depredador, bodrio de los mercachifles hollywooderos, habría que rogarle mucho a Scott para que accediera a retomar el mito y de la mano del guionista Damon Lindelof compusiera Prometeo, semi-precuela de Alien, el octavo pasajero.
Luego de Alien vs. Depredador, bodrio de los mercachifles hollywooderos, habría que rogarle mucho a Scott para que accediera a retomar el mito y de la mano del guionista Damon Lindelof compusiera Prometeo, semi-precuela de Alien, el octavo pasajero.

En 1979 Ridley Scott (South Shields, 1937) ofrendó al patrimonio fílmico mundial la obra maestra del cine de ciencia-ficción de terror más impresionante y aportadora de la historia del celuloide. Alien, el octavo pasajero no tuvo comparación con nada conocido.

Terror en el espacio (Mario Baba, 1965) solo constituir√≠a para el autor de Blade Runner quiz√° semilla inspirativa y La cosa (John Carpenter, 1982), pese a su rango, conten√≠a inocultables rasgos hereditarios de esa pieza de marras portadora de una alquimia dramat√ļrgica fraguada del enyunte entre un feraz pie imaginativo que (re) dibujaba con nuevos cinceles en el espacio sideral el subg√©nero de ‚Äúcasa encantada de donde nadie puede escapar al poder de una entidad mal√©vola‚ÄĚ, con el aprovechamiento dieg√©tico de cada minuto del tiempo y de cada fragmento del espacio f√≠sico para generar suspense, horror, amenaza, claustrofobia, insospechados twits o giros de tim√≥n y cliffhangers o puntos clim√°ticos tensionales de antolog√≠a.

La magnificencia visual marca Scott y el dise√Īo de producci√≥n (verdaderos t√≥tems de distintas manifestaciones art√≠sticas apoyaron al ingl√©s en departamentos tales) fueron adem√°s pilares b√°sicos para generar la recordada atm√≥sfera propia de esta proto-pel√≠cula. No se podr√≠a entender ni existir√≠a como es hoy la sci-fi ni el fantaterror general contempor√°neos sin ese filme fundacional que tuvo tres secuelas de densidades cualitativas inequivalentes (mas ninguna desde√Īable), seg√ļn Cameron (1986); Fincher (1992) y Jeunet (1997).

Por obra de los mercachifles hollywooderos, a la tetralogía le colgaron luego, sin necesidad alguna, uno de los más anonadantes bodrios del género (la subfranquicia Alien vs. Depredador), lo cual alejó al padre de la saga de todo lo relacionado con la historia de la comandante Ellen Ripley y su victoria final contra aquel monstruo desolador de la nave Nostromo reventado del cuerpo de John Hurt.

A mucho ruego, Scott accedi√≥ a retomar el mito y de la mano del guionista Damon Lindelof compuso Prometeo (Prometheus, 2012), semi-precuela de Alien, el octavo pasajero, la cual en verdad conecta mejor a nivel argumental con la original durante la zona resolutiva. Sobre todo en los planos finales, mediante el nacimiento de ese bicho infernal que pondr√≠a a correr a la Ripley de Sigourney Weaver. Porque cuanto cuenta antes Ridley poca imbricaci√≥n guarda, o acaso forzada (el v√≠nculo con el ser encontrado en una tumba espacial del filme de 1979), con el universo Ellen Ripley. Y eso cuanto cuenta es lo siguiente: un variopinto t√°ndem conformado por el moribundo magnate de cierta compa√Ī√≠a privada (Guy Pearce), su hija (Charlize Theron), investigadores y el inevitable ‚Äíy √ļnico gran personaje‚Äí del androide (Michael Fassbender) arriban hacia finales del siglo XXI a bordo de la nave Prometeo al planeta donde en presunci√≥n vivir√≠an los creadores de la raza humana. A dicha d√§nikeneana teor√≠a arriban, muy altamirianamente, tras apreciar los cient√≠ficos interpretados por Noomi Rapace y Logan Marshall-Green antiguas pinturas rupestres escocesas cuyas se√Īas remit√≠an a esa constelaci√≥n.

A lo Wachowsky en La Matriz, Lindeloff ‚Äíquiz√° no cansado todav√≠a de elaborar conjeturas sin respuestas tras las seis temporadas de Perdidos‚Äí, parte de tal b√ļsqueda ¬Ņraigal? para formular algunas interrogantes metaf√≠sicas m√°s bien tontinas sobre el origen, el decurso y el final de nuestra especie; as√≠ como para tejer analog√≠as entre la empresa de los tripulantes y el semidios griego que rob√≥ el fuego para los humanos y pag√≥ su osad√≠a encadenado a la roca donde las √°guilas devoraban sus entra√Īas, como pagan con la muerte su curiosidad intergal√°ctica casi todos los tripulantes del Prometeo, salvo la doctora Shaw de la Rapace con su ADN de la Weaver y el temple de Thelma y Louise. No resulta, empero, lo m√°s interesante del show. Por el contrario, lo m√°s objetable, dada la cantidad de esbozos narrativos y cabos sueltos dejados por el tapete: no ex profeso, sino debido a la incapacidad del guion para proporcionarles contenido real o despejarlos, de manera respectiva.

Lo fruitivo aqu√≠ es el puro espect√°culo, lo realmente valioso en t√©rminos de puesta en escena ‚Äíel mero ‚Äúconcepto‚ÄĚ queda apabullado ante la ingenier√≠a descriptiva, la impronta visual marcada por la fotograf√≠a de Dariusz Wolski, el componente sonoro, las secuencias de puro movimiento como la de la autoces√°rea, el pulso narrativo y no el virtual prop√≥sito ideico de la narraci√≥n en s√≠ misma‚Äí es el frenes√≠ aventurero impuesto por Scott, quien desprovisto de todo complejo de culpa, sabedor de que no corren los tiempos de Kubrick y Hal 9000, permite galopar a su aire a una gozosa pel√≠cula anclada en las mejores comarcas del cine comercial, ajena a cualquier otro objetivo. El maridaje ciencia-ficci√≥n/horror g√≥tico del largometraje del 79, pierde clavos de uni√≥n ahora, a favor de una sci-fi variante cosmos m√°s adherida a la configuraci√≥n del canon cl√°sico. En ning√ļn momento existe inter√©s por superar o ni siquiera reelaborar el icono Alien, porque ning√ļn padre es capaz de aniquilar a su propio hijo. El director de Gladiador, el verdadero Zeus del primigenio e irrepetible caos delirante de la nave Nostromo, solo se remit√≠a aqu√≠ (previo a Alien: Covenant, 2017) a trabajar tangencialmente, con clase y estilo pero sin mucha ambici√≥n, sobre un escenario conocido, el cual orina para marcar territorio y quiz√° espantar a la probabilidad de nuevas monsters mash tipo Alien vs. Depredador. ¬°Vade Retro!

4 Comentarios

  1. Yo también te soy fiel Julio, pero no muy animado a la comentada.
    Hace ya un par de meses que no te visitaba y en ésta ocasión me topo con un buen de publicaciones tuyas como que me esperaban, La Maldición, Princesas y Prometeo, 3 de mis pelis del siglo XXI, aunque no te hayan gustado tanto como a mi.
    A poco no adoras a Gong Li???
    Yo le pongo veladora todos los días.

    Un fuerte abrazo desde M√°xico.

  2. Delvis y Diego: me sumo a su apreciación sobre Fassbender, es bueno incluso en melodramas como La luz sobre los oceános. En Alien Covenant (2017) simultanea a los dos robots: el pasivo y el malvado que al final manda a los 200 colonizadores y a la capitana a ser pasto del desayuno de los aliens. Mis saludos para los dos y mis gracias por sus fieles lecturas.

  3. Donde esté Michael Fassbender ahí estarán mis ojos: es tan espectaculérrimo, que engrandece hasta los proyectos más malos (y casi no hay ninguno en su bolsa que sea un desastre)
    Aunque este filme se sale de la l√≠nea en la que estoy acostumbrado a verle, no es la excepci√≥n de lo dicho anteriormente. Yo, prefiero disfrutarlo en otros planos…me gusta m√°s ser “esclavo doce a√Īos” que un Prometheus por una hora o dos, je.

  4. jajajajajaj As√≠ mismo es vade retro, satan√°s!!!!! jajajajajajajajaj…. Est√° de truco el Alien vs Deprerador y tambi√©n otra que hicieron que es con Sanaa Lathan, de miedo y no precisamente porque sean pelis de terror….. De las secuelas de Alien la mejor para m√≠ es la de Fincher, esa que es sin armas en la prisi√≥n espacial. Sigourney Weaver clav√≥ este papel, estaba hecha para ella desde lo anat√≥mico hasta lo actoral. Michael Fassbender es de los grandes, y por ello su papel sobresale, vaya, adem√°s de la construcci√≥n del papel. Aunque me gusta mucho Noomi Rapace, no me parece un mal casting elegirla como una “antecesora” de Ellen Ripley. ¬ŅLa peorcita de las tres pelis que siguieron a la de Ridley Scott? La de James Cameron, un bodrio de aquellos.

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