En primera línea contra la Covid-19 en Cienfuegos: Jova

El Dr. Julio Jova Dueñas es especialista en Medicina Interna, y verticalizado en Cuidados Intensivos; durante 20 años trabajó en el Hospital Provincial, hasta que ante una epidemia requirieron de sus servicios en el Centro Especializado Ambulatorio, allí donde radicó el aislamiento para casos sospechosos de Covid-19.

Pareciere que a su currículo profesional le faltaba una maestría en infectología, y de la noche a la mañana, a mediados de marzo, se sorprendió diseñando flujos y protocolos de atención, y con un traje de protección que lo hacía sudar más de lo normal.

Resultó un aprendizaje constante; nos preparamos para todo y con todo, pues se trata de una epidemia con un agente causal muy virulento y desconocido; teníamos una idea de a qué nos enfrentábamos, por las referencias, pero no era nada cierto, y la incertidumbre es agobiante. Fueron días de mucha tensión, por la responsabilidad que cargábamos: la vida de los pacientes, evitar el contagio y la trasmisión, y la bioseguridad de nuestra gente”.

Ya cuentan en su historia personal las vivencias de entonces, ¿cómo las recuerda?

“Yo diría que fueron jornadas de trabajo intenso, con entusiasmo y hasta de gloria, porque dentro del cuadro clínico de un sospechoso de la Covid-19, uno como médico tiene que saber discernir, porque se te pueden escapar otras patologías. Por ejemplo, acá diagnosticamos 12 pacientes con arbovirosis, una apendicitis que se operó y evolucionó de manera favorable, un embarazo ectópico, una meningitis, y se dializaron pacientes de urgencia gracias a un riñón artificial del que dispusimos en la zona roja; esa fue una previsión importante. Y así, los pacientes regresaron a casa diagnosticados y estudiados, tras resultar negativos a los PCR”.

Nos cuenta ¿cómo resultó el trabajo acá, y cómo se imbricaron tantas especialidades distintas?

“Quedó demostrado el valor que tiene el trabajo en equipo, esa fue una de nuestras mayores fortalezas, porque tuvimos médicos, especialistas y residentes de casi todas las especialidades; entonces supe que estábamos apertrechados de la mejor arma contra el SARS-CoV-2: el conocimiento puesto en bien de la salud. También funcionó la organización de los servicios, la aplicación de los protocolos de bioseguridad, y eso se lo debemos, y no me cansaré de mencionarlo, al Dr. Daniel Alejandro Guerra, a su talento y juventud puestos en función de que todo saliera bien”.

Y me sucede, como entrevistadora, algo insólito, cuando antes entrevisté al Dr. Guerra, no se cansó de hablar de Jova, y ahora me vuelve a suceder, a la inversa, señal de la sencillez de estos hombres, quienes anteponen su humildad al ego profesional.

El Dr. Jova Dueñas es casado, la esposa es defectóloga, tiene dos hijos, de 13 y 22 años, y cuando recientemente descansaba durante sus vacaciones en casa de unos amigos en el campo, el mejor lugar para reponerse, estuvo preocupado por el aumento de casos en la capital, pero se sintió seguro, porque sabía qué hacer en Cienfuegos si era necesario recomenzar. “El apoyo de mi familia fue fundamental, sin ellos no hubiese sido posible”, me dice al final, cuando se prepara en su nueva consulta del CEA, para atender a los casos positivos de la Covid-19 recuperados, desde la interdisciplinariedad, para estudiarlos y disminuir las secuelas, y a la vez investigar sobre la enfermedad. Y se me antoja pensar que este Jova, campeón de la Medicina, es heredero de aquel torpedero del Villa Clara, gloria de deporte cubano, hombres que han encumbrado a la Patria desde la cubanía.

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Magalys Chaviano Álvarez

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

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