En primera línea contra la Covid-19 en Cienfuegos: Arelis

La Dra. Arelis Crespo García se graduaba como médico en el inolvidable año de 1990, ese que marca, un antes y un después, en la resiliencia de este pueblo; quizá por eso ella está hecha para las bregas difíciles por la salud, en Cuba y mucho más allá de nuestras fronteras.

Se trata de la jefa del departamento de Vigilancia de Salud en la Dirección Provincial del sector en Cienfuegos. Había casi que asumido el cargo, cuando una epidemia le impuso el reto de compilar la información de todo cuanto ocurría en el territorio, procesar las estadísticas y hasta planificar los recursos, acompañada de un profesional equipo de médicos, especialistas en estadísticas, informáticos y geógrafos. A propósito de su trabajo, la interrelación con los públicos, y los 30 años transcurridos, 5 de Septiembre conversa con esta doctora, a la que desde el cariño, muchos le apodamos, nuestra Durán.

“Me gradué en julio de 1990, e inmediatamente me ubicaron en la serranía cienfueguera, específicamente en Cuatro Vientos, y no atendía solo a la población del asentamiento, sino a los soldados del EJT destacados en la zona y un campamento de pioneros. Yo estaba enamorada de aquel lugar, y recuerdo una anécdota curiosa en los primeros días; llegó en la noche un paciente con una crisis de asma, y lo primero que hice fue montarlo en la ambulancia, cargar con todo lo que pude y evacuarlo para el hospital de San Blas; me acompañaba la enfermera. Pero cuando habíamos avanzado unos kilómetros, y ante la imposibilidad de estabilizar al paciente, le pedí al ambulanciero que parara, y al borde de la carretera logré estabilizarlo, y entonces continuamos viaje; fue una gran enseñanza, logré vencer el miedo a la muerte, y aprendí entonces, que en cualquier circunstancia estabilizar al paciente era lo primero.

Dra. Arelis Crespo García, jefa del departamento de Vigilancia en Salud en Cienfuegos./Foto: Magalys Chaviano.

“Yo me gradué un día, y al otro me casé, y ese matrimonio ya dura 30 años; tenemos dos hijos como frutos. Mi padre decía que el título primero, y el casamiento después, y así hicimos una sola fiesta. Fue entonces cuando cambió mi vida, y de un día para otro me vi viviendo en la montaña con mi esposo, quien me acompañó en aquel tiempo. Para 1999, ya especialista en Medicina General Integral, marchaba para Haití a prestar asistencia a ese pueblo que había sufrido los estragos del ‘Mitch’. Me ubicaron en una comuna alejada de la ciudad, sin agua y electricidad, con pésimo transporte público, sin teléfono. Había dejado en Cuba a mis dos pequeños, al cuidado de mis padres, esposo, y suegra. Fue un tiempo duro, pero de mucho aprendizaje y sacrificio. Regresé a Cuba en 2001, y para 2004 fui convocada nuevamente, esta vez para Mozambique, por tres años; también alejada de la ciudad, vimos cosas que solo conocíamos por los textos, fue una etapa de mucho crecimiento profesional”.

Y así, la Dra. Crespo García narra sus experiencias por varias tierras del mundo, etapas en la cuales casi se vuelve una lingüista, fue asesora del Ministerio de Salud en El Salvador, y más tarde marchó a Brasil en2016, país por el que viajaba por toda la nación, y atendió a médicos cubanos de dos estados como coordinadora, ubicados en distritos indígenas. Fue una linda época, siempre recordarán allí a los médicos cubanos.

“Participé de la evacuación del personal de la salud cubano, y fue triste; la gente pidiendo que no nos marcháramos; le habían tomado mucho cariño a nuestros médicos, pues fueron muchos años de exclusión, de gente humilde que nunca habían tenido a un doctor en la puerta de sus casas. Así regresé a Cuba, de inmediato me incorporé al trabajo, y transcurrido un tiempo, llegó la epidemia. Nos preparamos para ‘algo’ muy grande, los recursos humanos, materiales, los hospitales… y con justicia debo decir, que resultó importante la previsión del Dr. Salvador, quien dirigió personalmente el primer foco en Cienfuegos, donde hicieron estancia los turistas italianos, los primeros casos de Covid-19 en Cuba. Le acompañaba la Dra. Ling Denisse Santeiro, directora del CPHEM, y con el apoyo total del Consejo de Defensa en la provincia”.

Desde entonces cambió la dinámica de vida y de trabajo de la Dra. Arelis Crespo García, quien dormía pocas horas, y era la intermediaria con los medios de comunicación en Cienfuegos. Su foto se hizo habitual en la web del periódico, sus partes eran escuchados en la radio; y en los mediodías los televidentes de Perlavisión la esperaban con impaciencia. Pero esta solo era una arista de su trabajo, que consistía en llevar todas las estadísticas del territorio con un enfoque epidemiológico y geográfico, así como de preparar los partes a nivel de país, a partir de los cuales se tomaban importantes decisiones. Y su teléfono ejecutivo siempre estuvo disponible día, noche y madrugadas, en las que los periodistas preparábamos la información de cada mañana. Recuerdo aquellos días tristes en los que había que anunciar algún caso positivo, pero nunca antes de la comparecencia nacional, y medio que en clave nos decía. “hermanos, hoy es uno de esos días”.

“Y una de las mayores satisfacciones de estos días de epidemia, ha resultado la actitud de la población, que llama ante una preocupación, o hasta hace una denuncia en caso de indisciplinas que puedan dañar la situación epidemiológica. Este tiempo de vigilancia en epidemia me ha decidido a hacer mi II Grado de la especialidad en Higiene y Epidemiología, para el mes de octubre se constituye el tribunal. Al pueblo, gratitud por el seguimiento; a mi familia por el apoyo imprescindible; al Dr. Salvador Tamayo, gracias por sus exigencias, y a los periodistas que nos acompañaron por esos días, que estudiaron mucho sobre la epidemia, agradecida, porque nunca hubo un solo roce. Y aquí seguimos, vigilando a Cienfuegos, aunque tengo un sueño postergado”.

Magalys Chaviano Álvarez

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

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