Por los senderos de la esclavitud | 5 de Septiembre.
lun. Oct 14th, 2019

Por los senderos de la esclavitud

Alrededor de 150 expresiones del patrimonio material e inmaterial conforman la ruta del esclavo en Cienfuegos, iniciativa que comenzó a implementarse aquí en 1995, aunque ya desde la década del 80 la Unesco trabajaba con el propósito de establecer un itinerario internacional, incluyente de aquellos lugares donde la esclavitud desempeñó un rol importante en el desarrollo económico, político, social y cultural.

Según David Soler Marchán, subdirector del Centro Provincial de Patrimonio, el proyecto está vinculado, especialmente, al auge de la industria azucarera, la institución de sociedades afrocubanas y a la religiosidad popular, con mayor énfasis en los municipios de Palmira, Lajas, Cruces, Abreus, Aguada y la ciudad cabecera.

“En nuestro caso comprende tres procesos: el inventario de elementos propios o relacionados con la esclavitud, la socialización y visualización de dichas manifestaciones, y el senderismo turístico, práctica bastante empobrecida en el territorio”.

De tal modo, los barracones de Juraguá, antiguos centrales azucareros y los cabildos de Palmira, configuran una parte significativa de la huella que dejaron los esclavos en la región centro sur de Cuba, pese a los intentos por desterrar ese pasado, bien por ignorancia o desidia.

RASTROS

Aun cuando el reordenamiento de la agroindustria azucarera (Tarea Álvaro Reynoso) de 2002 a 2006, condujo a la desaparición de varios centrales, especialistas de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos señalan que en algunos ingenios como Elpidio Gómez y Caracas todavía la presencia del negro define la subjetividad social. Incluso, en el 14 de Julio perdura una ceremonia de la santería para dar comienzo a la zafra.

“Similar relevancia guardan los estudios sobre religiosidad popular en Palmira, referente de la ruta del esclavo a nivel mundial, por las particularidades que allí alcanza la religión afrocubana, muy singular en nuestro archipiélago y el Caribe. Por ello existe el interés de saber cómo se legitima, subsiste y trasciende”, comenta Soler Marchán.

Altar de la sociedad de Santa Bárbara en Palmira.
Altar de la sociedad de Santa Bárbara en Palmira.

Otras investigaciones dirigen su atención hacia las estructuras arquitectónicas emparentadas con el fenómeno de la esclavitud o la religiosidad negra, si bien desde finales de la década del 90 la mirada de no pocos intelectuales se concentra en el llamado patrimonio inmaterial, o sea: las comidas, bebidas, cantos, conjunto de tambores, vestuarios, ceremonias, fiestas…

En este sentido, lo primero que se registró en Cienfuegos fue la Fiesta de Santa Bárbara en Palmira, cada 4 de diciembre, por su alcance popular y social; luego, cultos de asiento e iniciación en la santería, repertorios musicales, el inventario gastronómico de los orishas, platos tradicionales. De hecho, hoy también persiste una aproximación al estudio de las lenguas negras en Lajas, con el objetivo de conocer su influencia en el vocabulario de los cubanos.

Igual es notable el acercamiento a las etnias y estructuras sociales desde una perspectiva antropológica, orientado a determinar las diferentes formas en que comerciantes e industriales azucareros adoptaron la esclavitud en función de preservar la mano de obra.

MEMORIA

La conservación de las edificaciones constituye punto débil de la ruta del esclavo en la provincia, sobre todo después de la demolición de los centrales, cuando muchos de ellos perdieron la condición patrimonial. Por ejemplo, los barracones del 14 de Julio se convirtieron en viviendas y muestran problemas en cuanto a la autenticidad.

Casa Sarría Atkins, valioso exponente de la arquitectura colonial cienfueguera.
Casa Sarría Atkins, valioso exponente de la arquitectura colonial cienfueguera.

No obstante, peor es la situación precaria de los barracones de Juraguá, la sociedad de Santa Bárbara en Cienfuegos (donde confluían negros independenistas) y la sociedad El Cristo en Palmira, mientras el cabildo Congo, de Lajas, presenta un estado regular en cuanto a la protección de sus valores, debido a la antigüedad del inmueble.

Una circunstancia distinta atañe a la salud de los bienes inmateriales, reconoce David Soler Marchán, subdirector del Centro Provincial de Patrimonio. “Las comidas se mantienen, conocen y transmiten; los niños entonan los cantos; los tambores de bembé continúan siendo el fundamento de las ceremonias y fiestas tradicionales. Otro elemento resulta la presencia de los oriaté: las personas con mayor conocimiento dentro de las religiones populares de origen afrocubano.

“Los oriaté mantienen la sabiduría, la trascienden, tienen una estrategia de formación, lo cual garantiza la permanencia del resto de las manifestaciones. Son ellos quienes enseñan a cantar, a tocar, instruyen el dominio de la naturaleza y conservan el habla de los pataquíes, tradición oral imprescindible para su cultura. En este fenómeno deviene esencial la relación familia religiosa-familia biológica, que la hace una estructura coherente y fuerte”.

Aunque es cierto que en los últimos años se percibe un incremento del banco de investigaciones y de eventos vinculados a las expresiones de identidad, las Asambleas Municipales del Poder Popular—subraya el especialista— no toman conciencia sobre la urgencia de administrar dicho contexto cultural y destinar recursos a él.

“La identidad de los pueblos está marcada por el devenir histórico de sus significados, significantes y mitos, apunta Soler Marchán. Lo vinculado a la esclavitud forma parte del proceso de transculturación e innovación social al que pertenecemos. De ahí la importancia de conservar sus expresiones, porque a través de ellas podemos ir colocando respuestas a una pregunta antropológica difícil: ¿quiénes somos y hacia dónde vamos? La ruta del esclavo es la gotica que nos acerca a esa interrogante”.

Noticias relacionadas
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Share