Poner el corazón

Convocados estamos a ponerle corazón a Cuba y, por supuesto, cada quien tiene su respuesta. 

Pero hay líneas, a mi modo de ver, comunes a todos y que, necesariamente, no pueden soslayar el momento actual de la Patria.

Si de la pandemia de Covid-19 se trata, entonces poner corazón implica el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias y los protocolos previstos, ser disciplinados, cuidar a los niños y adultos mayores.

Es también es agilidad en la atención a los sospechosos, buscar todas las variantes posibles para que los centros hospitalarios y de aislamiento funcionen correctamente para seguir ganando la batalla a la muerte.

Hacia el interior de los centros laborales, poner corazón es cumplir el cometido y hacerlo con calidad. Aplicar las modalidades previstas, no detenerse en las producciones o servicios, según corresponda, y lo más importante evitar la enfermedad de los trabajadores.

Nada puede ser ajeno a quienes tienen la responsabilidad de conducir a cualquier entidad empresarial, presupuestada, productiva o de los servicios.  Puertas adentro y puertas afuera, sobre todo en las vinculadas al expendio de alimentos y otros productos necesarios, la actitud no admite pasividades ni “vista gorda”, sino actuación enérgica ante lo mal hecho.  Eso es poner corazón.

En las comunidades, es vital la integración de los factores de cada lugar; asistir a quienes más lo necesiten y coordinar acciones para que las viviendas en aislamiento logren tener los recursos necesarios sin que ninguno de los moradores salga, porque ello sería igual a esparcir el virus en todos los escenarios.

Allí, en el actual entorno de la transmisión endémica del SARS-Cov-2, los grupos comunitarios tienen que ser – definitivamente- resortes para la organización y la facilitación; además del acompañamiento al personal de Salud Pública, dígase médicos y enfermeras de la familia, junto a otros, encargados de la atención de pacientes en ingreso domiciliario y a quienes presentan algún síntoma sugestivo de Covid-19.

Al decir martiano si cumplimos nuestra parte del deber, nadie podrá vencernos.  Seamos, pues, parte del gran corazón que impulse a nuestra Cuba a continuar erguida y energizada para el bien de sus gentes.

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Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

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