Pensar desde el túnel

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Primera edición de El Túnel./Foto: Internet

Imposible escapar de la comparación cuando de literatura se trata, Ernesto Sábato tiene mucho de Camus, Sartre y Dostoievski. El extranjero y El túnel convergen en la misma línea existencialista. Castel es un neurótico, y la inmersión a la que nos obliga Sábato en El Túnel demuestra cuán tortuoso es caminar por nuestro propio pasadizo.

Camus, precisamente, diría (pocos escapan al egocentrismo de verse reflejados): Admiré su sequedad, su intensidad y aconsejé a Gillimard su traducción al francés. Espero que encuentre en Francia el éxito que merece.Y lo encontró, hasta situarse entre los grandes de la lengua hispana, a pesar de la negación de muchos.

En El túnel, ubicada dentro de la novela urbana escrita en América Latina, Sábato emplea la técnica In extrema res para desarrollar la historia del pintor Juan Pablo Castel. La narración comienza por el final hasta narrar en plenitud ese pasado que se oculta al principio:

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne;
supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan
mayores explicaciones sobre mi persona. (5)

A partir de este inicio comienza a tejerse el drama en la voz del propio Castel. El protagonista comienza a justificaren cada pensamiento su megalomanía e incomprensión del mundo que lo rodea. Sus acciones son explicadas al detalle mostrando a un ser hipócrita y alienado donde la soledad se une a la incomunicación para develarnos su trágica personalidad.

Ernesto Sábato
Ernesto Sábato.

Todo comienza cuando una mujer se detiene a observar una escena en particular de uno de los cuadros, y Castel se percata de ello, suponiendo que esa mujer es la única que puede comprender su obra, tan incomprendida por la crítica y los amigos. El detalle es una minúscula ventana a través de la cual se vislumbra el mar y una persona de espaldas observándolo.Tal suceso le da sentido a la vida del personaje, que desde entonces se proyecta en la búsqueda de esa mujer, la única capaz de entenderlo.

La obsesión de Castel por María lo inclina a perseguirla, a acosarla, a inventar suposiciones sobre su vida, trabajo, amantes… su atormentada mente lo guía y pone excusas a sus paranoides comportamientos. Él desprecia a la humanidad, se siente irritado por quienes le rodean puesto que, según su lógica, su raciocinio está por encima del de otros. Ese mismo raciocinio que lo conduce a pensar incesantemente con un enorme margen de error y a fundar hipótesis alucinantes.

De su relación de amor-odio con María, a la cual encuentra y termina convirtiendo en su amante, se desdobla una secuencia de pensamientos y acciones que terminan en la muerte de la mujer. El ritmo narrativo se acelera a medida que Castel, marioneta de los celos, se plantea como solución necesaria el asesinato de María, hasta ese momento el estilo es llano y pasmoso.

Frustrado en su fin de que María le ame, de la forma que él considera la correcta, comienza a interpretar cada episodio de ese amor. En su primera visita a la casa de María, descubre que ella se ha marchado al campo y ha dejado una carta, que le es entregada por el esposo.

Mi cabeza era un pandemonio: una cantidad de ideas, sentimientos de amor y deodio, preguntas, resentimientos y recuerdos se mezclaban y aparecían sucesivamente.
¿Qué idea era esta, por ejemplo, de hacerme ir a la casa a buscar una carta y
hacérmela entregar por el marido? ¿Y cómo no me había advertido que era casada?¿Y qué diablos tenía que hacer en la estancia con el sinvergüenza de Hunter? ¿Y por qué no había esperado mi llamado telefónico? Y ese ciego, ¿qué clase de bichoera? Dije ya que tengo una idea desagradable de la humanidad; debo confesarahora que los ciegos no me gustan nada y que siento delante de ellos una impresiónsemejante a la que me producen ciertos animales, fríos, húmedos y silenciosos,como las víboras. Si se agrega el hecho de leer delante de él una carta de la mujerque decía Yo también pienso en usted, no es difícil adivinar la sensación de ascoque tuve en aquellos momentos. (34)

De esta obra de Sábato se desgajan numerosos estudios sobre la condición humana de Castel. Unos establecen que el mal que aqueja al protagónico es la paranoia como una de las variantes de la psicosis, otros sustentan que el Complejo de Edipo es la razón de las actuaciones del artista. Equivocados o no, El Túnel es una obra que merece nuestro tiempo y análisis, más allá de las disquisiciones filosóficas que propone.

Edición contemporánea de El túnel.

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