Pelota gris

3
609

Hubo un tiempo en que el mundo giró en torno al béisbol. Lo hacía cuando, de muchachos, asaltábamos la calle para jugar pelota a mano limpia, entre viejos chevrolets y ladas rusos estacionados en el improvisado diamante. O en medio de los apagones, cuando divisábamos, desde casa, las luces encendidas en las torres del estadio. Hubo un tiempo, definitivo, en que para los cubanos no existió deporte más universal que el béisbol.

Cu√°ndo se fractur√≥ exactamente; no s√©. Yo siempre lo asocio al instante en que dej√© colgado a Los Elefantes de Cienfuegos, en las voces de Digno y Osvaldo, por las frecuencias de Radio Ciudad del Mar. Eran los a√Īos ‚ÄĒmuy parecidos estos‚ÄĒ en que debimos conformarnos con la emoci√≥n de la disputa por los √ļltimos puestos. Pero desde mi cama, en las noches, algo me lanzaba a seguir esa peculiar competencia por la actuaci√≥n menos bochornosa de los cienfuegueros.

Incluso, entonces, abarrot√°bamos el “5 de Septiembre”. Cada derrota o espor√°dico triunfo de los peloteros locales, encontr√≥ siempre compa√Ī√≠a en sus gradas, entre murci√©lagos y maniceros que consolaban a la afici√≥n. Los partidos frente a Industriales colmaban el coliseo: el p√ļblico se divid√≠a entre fan√°ticos y detractores que amaban por igual al b√©isbol y reconoc√≠an la superioridad del mejor equipo de Cuba.

Ahora nos cuesta ir al estadio con la expectativa del fracaso. Esa magia comenzó a desmoranarse durante las temporadas exitosas que hilaron Los Elefantes. Ganamos muchos partidos, pero perdimos luego en las gradas. Las numerosas fugas de peloteros locales, y del país, dejaron famélico al béisbol, todavía sin fuerzas para llegar a home. Yo siempre lo asocio al instante en que, en medio de la luz, las torres del estadio se apagaron.

-Tanta botella que tritur√© para la grama del “5 de Septiembre”, me dijo en casa mi t√≠o Zen√©n, harto de batirse, ante el televisor, con el tedio de un juego de pelota que le disgustaba. Nunca entend√≠ del todo su argumento, pero supuse que su actitud acotaba aquello que el escritor estadounidense Lawrence Ritter una vez dijo:

‚ÄúLa cosa m√°s fuerte que posee el b√©isbol de hoy son sus ayeres‚ÄĚ.

I

A veces pienso que, por la salud del b√©isbol, y de Cuba, quiz√°s resulte preciso que Industriales vuelva a ser lo que fue. ‚ÄďHoy los j√≥venes prefieren el f√ļtbol, me coment√≥ un se√Īor en la sala de espera de un hospital, en los d√≠as del Mundial de Rusia 2018. Yo soy m√°s de pelota, de los buenos tiempos de la pelota, remat√≥, sin nadie m√°s que le prestara la debida atenci√≥n a sus reproches.

Luego advert√≠ algo que las selecciones en Rusia regalaron: modelos, colores y show. Nada similar hall√© despu√©s en nuestro pasatiempo nacional. Ni referentes a los que seguir, ni tonalidades ni espect√°culo. Los jonrones de Despaigne en Jap√≥n despertaron en nosotros menos emociones que la millonaria transacci√≥n de CR7 a la Juventus, o la cantada victoria de Francia en la final del Mundial, con el ni√Īo Mbapp√© irgui√©ndose sobre la Torre Eiffel.

En el terreno dedicado al Gigante del Escambray, en la Plaza Polivalente de la ciudad de Cienfuegos, la pasi√≥n de ‚Äútodos‚ÄĚ los cubanos sucumb√≠a tambi√©n ante la euforia que desat√≥ la cita universal del balompi√©. La imagen all√≠ era deleitosamente chocante: j√≥venes, de torsos descubiertos, anotaban sus goles en nombre de Antonio Mu√Īoz.

II

-Abuelo, viste eso; la pelota luchando por el segundo lugar en los Centroamericanos. Qu√© verg√ľenza, le dije. √Čl solo respondi√≥ con la mirada af√≥nica. Me dec√≠a en sus ojos que nunca imagin√≥ a su mundo sublevado contra el b√©isbol. Que hubo un tiempo, definitivo, en que el b√©isbol cubano fue a colores, sin grises en el cielo.

3 Comentarios

  1. Las razones sobran, y Uds tienen la razon, lo que pasa es que la pelota forma parte de la idiosincracia del cuban, de su cultura y de su historia, pasara mas de 100 para que otro deporte la desplace. En reiteradas ocasiones he comentado en los medios de prensa que Maximo G√≥mez tenia un decir que cabe par estos tiempo, y para el caso del deporte mas : Si hay indisciplina en la tropa, traigamen al jefe….. Miren que se han dado problemas en el deporte en Cuba, y la pelota de forma significativa ha marcado el paso, pero la filosofia y la politica sigue igual, que hubiera hecho Maximo G√≥mez : Traiganme a Iginio aca, trainganme al presidente del INDER aca, para que Uds vena si la tropa no se arregla

  2. bueno si el béisbol está gris que diríamos del basket femenino o del voly femenino creo que ya no tienen color, junto a otros deportes que no mencionaré, y en estos casos no es tanto la fuga, pues hay otros elementos creo que a pesar de todo lo que digan del recrudecimiento del bloqueo, etc, creo hay un olvido y dejadez por parte de dirigentes con respecto a un logro de la revolución y de Fidel: el deporte revolucionario. y lo digo con base pues en la década de los 90 se dieron los resultados más importantes del deporte cubano en el mundo y estábamos en periodo especial y de vez en cuando se nos iba un deportista también. que ahora se van más es posible pero algunos de ellos legalmente y sin embargo después no los aceptamos sino miremos las muchachas del voly que luego de los juegos panamericanos en brasil. pidieron baja del equipo pues como en el caso de los hombres no se les permitía la contratación en el exterior. ninguna desertó y jugaron en otras ligas y jamas se les ha permitido jugar con el equipo cuba a pesar de sus deseos, pero quién le ha preguntado al pueblo cubano su criterio?

    • La crisis del deporte cubano es casi generalizada, con √©nfasis en los colectivos, pero la piedra angular es el b√©isbol, la disciplina a la que se destinan los mayores recursos, que tiene incluso una relevancia estrat√©gica para el pa√≠s; cuando el b√©isbol est√° mal todo lo dem√°s lo est√°. Pero su estancamiento, la falta de perspectiva en la contrataci√≥n, su poco incentivo, la p√©rdida de terrenos donde jugar pelota en los barrios, la medidas “antiespect√°culo” -jugar b√©isbol de d√≠a y no de noche-, su publicidad reducida a la transmisi√≥n del juego y nada m√°s, el hecho que no exista hoy una cultura, una simbolog√≠a en torno al b√©isbol, junto a la fuga de peloteros y a decisiones pocos felices en torno a nuestro pasatiempo nacional, son algunas de nuestras “impulsadas” para el b√©isbol que tenemos hoy. Y lo digo yo, que s√© bastante poco de pelota.