Pañoleta azul para pioneros cubanos

La fila de niños uniformados marcó una M mayúscula. De lo derechitos que estaban todos parecían velas en medio de un patio bullicioso y cargado de nervios. Ellos no les hacían caso a los padres fotógrafos, a los abuelos emocionados, a la mamá que se coloca gafas para disimular las lágrimas, al papá que de tanto pararse en puntilla luce bailarina con pantalones anchos.

Ellos estaban firmes, porque así deben estar los pioneros.

Es lunes de José Martí, de Ernesto Che Guevara, de los niños que reciben la pañoleta azul en Cuba, como símbolo de que han crecido, de que serán como el Che.

Los padres se acercan y abrazan al hijo convertido en pionero, le abrazan porque saben que otra etapa diferente se avisa, porque ahora tendrán que ser ejemplo, tendrán que amar mucho más a los símbolos, al Héroe Nacional, a su Patria.

Es lunes y no pocos llevan en sus manos la flor de la familia, la pañoleta azul y el distintivo por pertenecer a una organización moncadista. Es lunes y la ciudad parece otra, el relevo camina sobre ella y lleva pañoleta azul.

Zulariam Pérez Martí

Periodista graduada en la Universidad Marta Abreu de Las Villas.

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