Palmero y sus 45 años en el Poder Popular: luchar por la Revolución

*En coautoría con Erieisy Molina Gómez.

Con sus 75 años a cuestas, Luis Palmero Hernández, Palmero, como lo conocen en su Cumanayagua natal, tiene mucho que contar no solo de la vida, sino también del devenir de los órganos locales del Poder Popular, que este octubre arriban a los 45 años.

Según sus propias palabras llegó al Poder Popular “igual que llegan todos los delegados. Fui propuesto precandidato a delegado por los electores y en el primer mandato salí elegido”.

Pudiera parecer que aquellos tiempos fundacionales están lejos u olvidados; sin embargo, “el primer mandato queda eternamente en el recuerdo de uno, porque te enfrentas por vez primera al pueblo.  Yo no estaba acostumbrado a eso.  Participaba en las asambleas del Comité de Base de la UJC o del núcleo del Partido, a enfrentarme a los problemas políticos que surgían en mi entorno; pero enfrentarme a los problemas de un pueblo, a eso nadie estaba acostumbrado; eso sucedía por primera vez en Cuba.

Foto: Erieisy Molina

“Cuando aquello se realizaba una sola asamblea con más de 700 personas en una noche para que te hicieran casi 20 planteamientos, buscando respuesta para todos”, rememora Palmero: “eran muy difíciles aquellos primeros mandatos; además de la responsabilidad de delegado tenías que trabajar como miembro del Comité Ejecutivo que era otra función para la cual debías prepararte, pues te daban tareas como a los profesionales y había que atender bien al pueblo. Por ejemplo, me correspondió vincularme a las actividades de las comisiones de la asamblea. En ese momento fueron cosas nuevas a asumir que nunca pasaron por mi mente; las enfrentamos en su momento y aún lo hacemos”.

Para este fundador, todavía activo de los órganos locales del Poder Popular, quien comparte fecha de nacimiento con el eterno líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, para un delegado de circunscripción la cooperación de la familia es imprescindible. “Tengo el apoyo de mi mujer, que siempre ha estado al lado mío; de mis hijos, de mis nietos, de todos. Si así no fuera sería imposible. Tengo el apoyo de mi familia y el de la familia grande, el del pueblo; sin eso sería imposible nuestra responsabilidad”.

¿Satisfecho con la obra de 45 años desde el Poder Popular?

“Ningún delegado está satisfecho nunca; esa es mi opinión. Tú nunca alcanzas a resolver todas las preocupaciones e inquietudes que tiene el pueblo. Las tramitas, las canalizas, pero el pueblo siempre tendrá muchas más inquietudes de las que uno pueda resolver, más en los tiempos que transcurren actualmente en Cuba y el mundo.  Desde que empecé como delegado ha estado vigente el bloqueo; no hemos tenido la oportunidad de que nos entren recursos por muchas vías; la única que tenemos es la de ‘guapear’, seguir luchando por la obra de la Revolución y defenderla con todo lo que tenemos. Nunca he estado satisfecho porque no he podido lograr todo lo que quiere mi pueblo”.

Perfeccionamiento, desafíos y un buen consejo

Los dos últimos años han sido muy complicados para Cuba y también para el trabajo del Poder Popular.  En ese contexto tiene lugar también el perfeccionamiento del sistema que nos distingue y es la base de la democracia, ciento por ciento cubana.

“He trabajado junto a la Asamblea Municipal para que ese quehacer no decaiga, porque para nadie es secreto que la mayor cantidad de recursos de todo tipo se han destinado a la salud del pueblo, a salvar vidas de esta pandemia terrible que nos ha azotado a lo largo de este tiempo.

“Hemos entrado en un perfeccionamiento del Poder Popular con características distintas y diferentes a las que teníamos antes. Ahora con vínculo más directo, diario. Ha habido que vincularse a muchos frentes para supervisar y conseguir que lo propuesto se logre.  No nos toca dirigir nada, pero si los delegados no ‘nos metemos’ en las tareas, las guiamos y las controlamos no nos salen del todo bien.

“Ahora muchos me dicen ‘Familia’, porque así les digo cuando los convoco para organizar la entrega de algún recurso en la circunscripción.

“Varios son los desafíos que tiene el Poder Popular hoy día. El primero es que si la dirección de la Asamblea no atiende a los delegados más jóvenes, estos pueden cogerle miedo al trabajo; el otro es la unidad: viejos y más nuevos, todos, debemos trabajar juntos para continuar adelante. Los delegados son elegidos por el pueblo e integran la Asamblea; por tanto, la integración es imprescindible, porque ese es el verdadero gobierno del municipio, de la provincia y el país.

“Cuando perdamos la confianza en lo que tenemos, estaremos perdidos y eso no puede suceder. Tenemos que dar más confianza y trabajo”.

¿Cuál es su consejo para los jóvenes delegados?   

“Yo les diría a los jóvenes, a todos, no solo a los que son delegados, que interpreten a la Revolución y luchen por ella”.

Muchísimo más podría decir Luis Palmero Hernández, Palmero, fundador en activo de los órganos locales del Poder Popular; pero le solicitamos nos refiera qué significan para él. He aquí su respuesta.

El Poder Popular me enseñó a trabajar con el pueblo, cuerpo a cuerpo, brazo a brazo y casa a casa; esa es una enseñanza que no se aprende en la Universidad, porque cada persona tiene una forma distinta de ser, un carácter diferente, una manera de plantear sus preocupaciones y hay que saberlos tratar.

“El delegado no puede salirle huyendo a la tarea. Es difícil, cada día tienes que enfrentar dificultades.  No solo plantear lo bueno, lo que se puede resolver, sino decirles la verdad a las personas, lo que se puede hacer y lo que no. Esa es la función: decir la verdad, no engañar a nadie. Eso es la Revolución: ofrece lo que tiene”.

Foto: Cortesía del entrevistado

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Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

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