Our Souls at Night: romance otoñal a la honra de Fonda y Redford

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Our Souls at Night.

Juntos se les vio pasar por el jardín (tomémosle el verso al cantor español) del Cine hace la friolera de 52 años, vez primera, por la vía de La jauría humana, para el inolvidable Arthur Penn.

Por ese venerable lapso de tiempo y en razón de la trayectoria artística de ambos, es un placer -y para algunos casi un honor dado el respeto que les profesamos-, ver, juntos nuevamente en la pantalla, a dos emblemas del cine como Robert Redford y Jane Fonda. A sus respectivos 81 y 79 años no eludieron la vergüenza de la veteranía (“la humillación de envejecer”, que diría Borges) para mostrarse, tal cual son ahora estos dos ancianos que alguna vez fueron además de grandes actores paradigmas de sex appeal, al público mundial en Our Souls at Night (2017).

Cuarta ocasión que forman yunta en pantalla -la anterior a esta y tercera luego de Descalzos por el parque fue la irregular El jinete electrónico, dirigida por el finado Sydney Pollack en 1979-, Our Souls at Night es un delicado romance otoñal, cuyo canónico academicismo estético no le coarta la empatía que generan sus personajes, al colorear de humanidad una historia de cierres vitales reacios a finalizar sin antes permitir que la existencia deje entrar a esos días postreros boquetes de comprensión y amor que ayuden a esquivar la soledad, el silencio de la noche.

Filme tan pequeño y poco ambicioso, como tierno y pertinente -con una humanidad envejecida, aun son muy pocas las películas enfocadas en este hoy día mayúsculo segmento etario, por la simple razón de que el mercado está en mera función de la platea adolescente y juvenil-  el nuevo engarce de los entrañables Fonda y Redford habla entre cosas de que las posibilidades de entenderse y amar están ahí; más allá de los años, a veces solo factibles de cristalizar con una simple acción. Justo como la emprendida por Addie (Jane) cuando invita sin ambages a Louis (Robert) a dormir con ella en su casa, no exactamente para tener sexo como sobre todo para tener alguien con quien charlar cuando el cielo está a merced de las estrellas, a esas horas en que todo parece y es más oscuro.

La película de Ritesh Batra (The Lundboch), la cual Netflix presentó en el pasado Festival de Venecia -donde Redford y Fonda recibieron el León de Oro por sus carreras- está inspirada en la novela del mismo nombre de Kent Haruf. Pero en el guion de Scott Neustadter y Michael H. Weber no se echa a ver en demasía el origen literario, debido en mayor parte a la fluencia cinemática con que discurre el relato y la adaptabilidad del cuerpo dialogístico al entendido de la pantalla.

Se trata esencialmente Our Souls at Night de una obra de personajes, una pieza de cámara para dos actores. Dos actores que se conocen y quieren, quienes comparten un pasado común, derrochan aplomo, exudan talento y aun guardan, octogenarios, su cuota de atractivo.

Es, de tanto, un filme-homenaje a dos leyendas -no todo lo grande que ellos merecen, es cierto, mas honesto-, cuya pátina de nostalgia crepuscular nos mete, querámoslo o no, en la piel de Addie y Louis, para de paso instarnos a pensar de forma más detenida en ese estadio vital de la tercera edad. Período a través del cual, si dos almas en la noche se hacen compañía y se protegen, como ellos, la travesía resultará siempre mucho más gratificante.

1 Comentario

  1. Aplausos a Jane y Robert, grandes y más vivos que nunca hoy!!! En verdad queda mucho que decir y hablar de las personas de la 3ra edad en el cine, que es un mundo bellísimo, pletórico de sabiduría, de ternura y mucha sensibilidad… Y ya a esa edad el talento se redondea, llega a su pico.

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