Orgullo

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Coro Cantores de Cienfuegos, en el concierto efectuado en el Palacio Ferrer, del Centro Histórico de la Perla del Sur, Patrimonio Cultural de la Humanidad. /Foto: Efraín Cedeño
Coro Cantores de Cienfuegos, en el concierto efectuado en el Palacio Ferrer, del Centro Histórico de la Perla del Sur, Patrimonio Cultural de la Humanidad. /Foto: Efraín Cedeño

A veces uno cree que conoce su ciudad. Cada cartel, cada negocio, cada personaje que anida su jornada laboral en parques y avenidas famosas, cada hueco, cada vendedor de pan…  


De tanto que conoce se sabe de memoria los uniformes, las instituciones culturales, los cocheros, las fechas de los actos, a los pedigüeños en el bulevar, los dirigentes de los diferentes sectores de la economía y se conoce a sí mismo.

A veces uno cree que más allá de ello solo existen ciertas enajenaciones individuales y el día en que los árboles del parque florecen de amarillo. Uno siente que ya vio y oyó casi todo, típico de una visión  provinciana, pero siempre hay personas que transforman esa realidad y te devuelven el orgullo, la razón para alejarte de esa visión que brota sin uno proponérselo, con el paso de los años, y es el caso del coro Cantores de Cienfuegos.

Exquisitas interpretaciones, ideales en su proyección artística, amplio repertorio, clásicos y modernos, cubanos e internacionales, voces limpias como el manantial que corre en los subterráneos de la montaña; esbeltos y sonrientes, amorosos y trabajadores… un desempeño coral a tener en cuenta en la Cuba de hoy.

Sus peñas, el segundo sábado de cada mes en el Museo Provincial, son un boleto para rebasar los marcos de esta ciudad. ¿Por qué no están de viaje por Venecia, Madrid, Viena, New York…? ¿Por qué cantan en un espacio pequeño, con pocas sillas, con muchos aplausos? ¿Por qué no tienen una sede propia donde los niños y jóvenes se cultiven, donde el café sepa diferente?

“Cantores de Cienfuegos” es una pintura de la cultura cubana, una insustituible pintura que debería estar colgada en la mejor de las galerías, allí donde todos la puedan ver y admirar, y la naturaleza del ser se convierta en menos salvaje, menos inquisidora y más poeta.

De su entrega salen interpretaciones osadas para un formato coral como es el Baile del Buey Cansa’o, de Los Van Van, y otras tantas que hablan de una pluralidad de lenguas, ritmos, estilos y pentagramas asumidos. Un coro que prácticamente es nuevo, no de edad sino por los integrantes. Ello habla de la maestría innegable de su directora Honey Moreira Abreus, joven emprendedora que no teme a la hora de soñar.

Cuando se escucha al coro profesional Cantores de Cienfuegos la piel se eriza. La gente siente la comunicación con la música, y el alma encuentra el oasis donde beber en paz. Uno siente que existen otras dimensiones y que nada se les parece en esta tierra sonora.

A veces uno se ahoga verdaderamente en las guarniciones provinciales, cree que lo conoce casi todo: las calles, el mar, la gente, el idioma, la lata que rueda por el centro patrimonial… a veces uno se ahoga, sin percatarse a veces de que existen instituciones culturales que hacen creerte especial, e inspiran a no cambiar el día en que los árboles del parque florecen de amarillo. Ellos son parte de tu orgullo en medio de todo.

3 Comentarios

  1. Hola Zulariam,
    A veces … paso por aquí para leer tus artículos, que con frecuencia son excelentes como este.
    ”¿Por qué no están de viaje por Venecia, Madrid, Viena, New York…?”
    Hay mucho talento con pocas oportunidades. Felicitaciones a Cantores de Cienfuegos.
    Gracias a ti por la noticia.
    Saludos,
    Alberto

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