Onomástico de Carlos Rafael Rodríguez, un cubano de Cienfuegos

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Carlos Rafael Rodríguez, uno de los más grandes humanistas cubanos del siglo XX, al decir de Armando Hart Dávalos. /Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.
Carlos Rafael Rodríguez, uno de los más grandes humanistas cubanos del siglo XX, al decir de Armando Hart Dávalos. /Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

El 23 de mayo de 1913 nació en Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez, y como nos dejó el ejemplo de su vida y el quehacer enorme de su inteligencia plasmado en obras, sólo ocurre su ausencia física. Continúa vivo el fruto de su intelecto, y su vigencia, en medio de las transformaciones que tienen lugar en la economía y en la vida de su Patria.

Por eso no hay mejor forma de recordarlo que difundiendo su caudal de conocimientos, o la abundante y regia obra periodistica en todas las letras de fecundo intelectual revolucionario, comunista; en su singular percepción humanista, filosófica e interpretativa de los procesos sociales, políticos e históricos, artísticos, económicos y científicos.

Fue Carlos Rafael tributario de muchas corrientes. En su pensamiento concluyen las aguas de José Martí, Marx, Engels y Lenin, pero también Shakespeare, Gasset, Unamuno, Balzac… “y de cualquier antagonista —diría— de los que también se aprende”.

Retumban en sus obras y sueños, cómo no, Fidel, Che, Ghandi o Ho Chi Minh… Fue receptor de las más altas distinciones en esta, su ciudad, a la que siempre regresó, y visitó en cada conmemoración importante, sobre todo cada 5 de septiembre.

A 104 años de su natalicio, y a los 19 de su fallecimiento, la vigencia de Carlos Rafael nos llega por la ideología que sustentó, su estilo sobrio de vida, la manera de encarar los problemas de todos los momentos de su época, y cómo se entregó plenamente a la Revolución de los humildes.

Aquí, en su Cienfuegos natal, ocupó lugar preponderante como dirigente estudiantil. En los años de Secundaria, creó junto con el líder comunista local José Sanjurjo, la estrecha alianza obrero-estudiantil que permitió realizar y ganar las más importantes huelgas generales en nuestra ciudad, incluyendo la que derrocó al tirano Machado, las azucareras, la de los filtros del Acueducto, la que logró la restitución del Distrito Oeste de Obras Públicas.

Fue uno de los fundadores del Grupo literario Ariel y de la revista Segur (1934). Se graduó de Doctor en Derecho Civil y en Ciencias Políticas, Sociales y Económicas en la Universidad de La Habana en 1939. Fue dirigente del Comité de Huelga Universitaria (1935); subdirector del semanario Resumen, fundado por el Partido Comunista de Cuba y clausurado por el gobierno en 1935; miembro del Consejo de Dirección de la revista Universidad de la Habana (1935); cofundador, con Nicolás Guillén, José Antonio Portuondo, Ángel Augier y otros escritores de izquierda, de la revista Mediodía (1936). Era miembro de la Comisión de Estudios Constitucionales de la Dirección Nacional del Partido Comunista. Fundó con Juan Marinello y Ángel Augier la editorial Páginas.

En la etapa de Revolución fue miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su creación (octubre de 1965), además de ocupar otros altos cargos partidistas y estatales, entre ellos integrante del Buró Político y su Secretariado, diputado al Parlamento cubano y representante permanente de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

Fue el pionero de nuestros economistas en plantear el desarrollo como un proceso tendente a incrementar el bienestar de la comunidad, mediante el establecimiento de actividades económicas y socioculturales utilizando de forma racional y sostenible los propios recursos humanos y materiales.

Por eso ahora, cuando Cuba actualiza su modelo económico para hacer el socialismo próspero y sostenible al que aspiramos, hay que retomar su pensamiento en este campo, junto al de Fidel y el Che, indiscutibles aportadores para lograr esos objetivos patrios.

Allá por los años de la crisis de los ’90 del pasado siglo, cuando se evidenciaba la desintegración de la URSS y el desmerengamiento del campo socialista, y los pesimistas hablaban del “fin de la historia”, Carlos Rafael afirmó: “los rumbos históricos van a cambiar, pero algo es evidente, el capitalismo no da salida a los problemas ni a las aspiraciones de la sociedad contemporánea. La humanidad del futuro se acomodará a diversas formas, pero puede afirmarse que no podrá ser un futuro capitalista”. No era aquella del cienfueguero ilustre una profecía al azar, era producto del análisis de la sociedad mundial y del optimismo revolucionario que hace surgir sus mejores líderes para acompañar y dirigir la trayectoria de los pueblos del mundo hacia el futuro socialista de la humanidad.

El 8 de diciembre de 1997 fallecía en La Habana a los 84 años de edad aquel hombre ejemplar al que Armando Hart situó figurativamente entre los grandes humanistas cubanos del siglo xx.

Seis años más tarde, en una fecha como esta y en ocasión del centenario de su natalicio, sus restos fueron trasladados a este, su Cienfuegos, ocasión en que el historiador Eduardo Torres Cueva calificara a Carlos Rafael como uno de los más potentes cerebros intelectuales del siglo XX cubano, quien aquilató con gran claridad lo que representaba una Revolución como la nuestra.

Dieciseis años después de su fallecimiento en La Habana fueron trasladados a Cienfuegos los restos de Carlos rafael Rodríguez en ocasión de la conmemoración del centenario de su natalicio. /Foto: Archivo
Dieciseis años después de su fallecimiento en La Habana fueron trasladados a Cienfuegos los restos de Carlos Rafael Rodríguez en ocasión de la conmemoración del centenario de su natalicio. /Foto: Archivo

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